La política pesquera para 2019 aboca a la reconversión a la flota asturiana

La política pesquera para 2019 aboca a la reconversión a la flota asturiana

Las autoridades consideran que la pesca solo sobrevivirá en el Cantábrico si se reduce el número de barcos en el caladero

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Sobre el sector pesquero asturiano se cierne una tormenta perfecta. No se trata en este caso de un fenómeno climatológico, sino normativo, que amenaza con abocar a la reconversión a la flota asturiana. A los problemas habituales, como la falta de relevo generacional o la merma de las ventas, se suman otros nuevos que hacen temer el amarre definitivo de buena parte de las embarcaciones.

Con el nuevo año entra en vigor la obligación de desembarque de todas las especies sometidas a Totales Admisibles de Capturas (TACs), que supondrá en la práctica la prohibición de los descartes, el pescado que se cuela en los aparejos y se devuelve muerto al mar. Ahora, todas las capturas se deberán llevar a tierra y computarán con cargo a la cuota, lo que supone un problema añadido para pesquerías multiespecíficas, como es la asturiana, que tienen las denominadas «especies de estrangulamiento», para las que un buque no tiene apenas cuota pero que caen en sus redes junto con las capturas del pescado principal. Por este motivo, un barco que agote la especie para la que tiene poco cupo se podría ver obligado a volver a puerto a principio de temporada y quedar amarrado aunque aún pueda pescar la especie principal. Por ejemplo, si entre los cincuenta kilos de un barco que vaya a la xarda aparecieran varios de pixín sin tener cuota para rape, al llegar a puerto esa embarcación tendría que dedicarlo a harina de pescado y recibiría una multa y una sanción sobre su cuota que podría abocarlo a cesar su actividad. La Unión Europea podría rematar la situación la próxima semana si establece, como está previsto, un recorte de entre un 20 y un 42% del cupo de xarda y del 14% en la merluza del sur, especies clave para Asturias.

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Los estudios científicos sobre el estado del caladero del Cantábrico Noroeste determinan que se encuentra sobreexplotado para muchas de sus especies y su flota adolece de una sobrecapacidad crónica. En la actualidad cuenta con 4.861 embarcaciones, de las cuales solo 258 son asturianas. Distribuidas en función del arte que practican, según los análisis únicamente los cerqueros (9 barcos en el Principado) realizan campañas rentables. El resto se encontrarían sobredimensionados para las capturas posibles que tienen en la actualidad. También para las futuras. Esta cuestión estructural estaría detrás de comportamientos como la infradeclaración (estimada en un 15%) o la pesca olímpica y se traduce en un problema de rentabilidad de las empresas, con la consecuente falta de tripulaciones.

El nuevo plan de gestión toma como base este diagnóstico y, si bien no toca los repartos anteriores, modifica la gobernanza de las aguas en las que pescan los marineros asturianos. Esta norma, al igual que otras medidas como la imposición de TACs o la prohibición de los descartes, persigue la mayor sostenibilidad de los recursos, pero lo cierto es que podría poner en riesgo la viabilidad de en torno a cien embarcaciones de la región, prácticamente la mitad de una flota que desde 2005 ya se ha reducido en un 39%.

¿Cuáles son las medidas más polémicas del nuevo Plan de Gestión? En primer lugar, abre la veda para que las flotas con cuota individual -lo que excluye a las artes menores- puedan transferir de manera definitiva los derechos de pesca. Es decir, permite comprarlos y venderlos e incluso, bajo supervisión estatal, conseguirlos en otros Estados miembros. El objetivo es evitar que ocurra como el año pasado, cuando España no pescó el 21% de la merluza o el 31% del jurel que tenía asignados.

Hay que tener en cuenta que en la distribución que hace Pesca de los cupos que concede Bruselas, artes como el arrastre se llevan la mitad de las posibilidades totales en base a unos históricos de captura que para los pescadores no se corresponden con el censo actual de la flota, ya que cuando se hizo el reparto había en el Principado casi una veintena de arrastreros, de los que quedan ahora cuatro. En la flexibilización de la transmisión de cuotas chocan los criterios empresariales y de solidaridad, por lo que cabe preguntarse si la pesca es un patrimonio común o un bien individual con el que comercializar y que puede ser utilizado como aval.

Para algunos armadores consultados, esta mercantilización puede llevar a que «los barcos grandes se coman a los pequeños». La lectura que hace Madrid es más positiva y se interpreta como «un incentivo para que los cerqueros, volanteros y palangreros de fondo mejor preparados ayuden económicamente a los que peor funcionan para que abandonen la pesquería». Eso sí, como máximo, un armador podrá concentrar el 30% del total de las posibilidades de pesca asignadas a su modalidad.

Más novedades. Para solucionar los problemas de especies de estrangulamiento, «la Secretaría General de Pesca podrá disponer hasta el mes de febrero de cada año de hasta un 7% de las cuotas repartidas de forma individual para realizar intercambios con otros Estados miembros. Si hablamos de especies concretas, una de las más afectadas será la xarda. Hasta el momento no hay limitación alguna de acceso al recurso para cualquier buque que no sea de arrastre ni de cerco, sino que son los patrones mayores los que deciden el inicio de la pesquería, por lo que en muchos casos, aunque en Asturias difícilmente pasa de un par de semanas debido al discriminatorio reparto que realizó el Estado, «se produce un sobrepasamiento de la cuota». Por ello, como medida de precaución, tanto en esta como otras especies Pesca se reserva la opción de cerrar la pesquería alcanzado el 90% y reabrirla después para los buques que aún tengan margen para continuar faenando. Según los pescadores esto podría obligar a amarrar los barcos un tiempo mientras se hace el recuento, algo que a su juicio resultaría «fatal». Además, si durante el último trimestre del año un buque no ha utilizado su cuota, el Gobierno se la quitará para incorporarla a un fondo común dentro de cada censo para que puedan aprovecharla todos las embarcaciones de la modalidad. Lo más probable es que antes de perderla los armadores opten por traspasarla y cesar la actividad.

Se obligará también a reservar al menos el 25% del total anual para pesca accidental, es decir, para los ejemplares atrapados por aparejos destinados a otras especies, lo que unido al recorte de Bruselas que se negocia a partir de mañana dejará aún más mermada la posibilidad de pescar xarda de la flota asturiana. Sin cuota, no es rentable salir a la mar. Mucho se teme el sector, además, una veda permanente de la pesca de la sardina ibérica, cuyo stock se encuentra bajo mínimos. Queda algo más: el Brexit, otro de los asuntos que se dirimirán estos días. Desde Bruselas podrían poner la puntilla a uno de los sectores tradicionales del Principado.