Los sicarios atacaron por la espalda a Ardines con un bate de béisbol

Intentaron la emboscada días antes, pero el concejal sorteó las vallas sin salir del coche | Los dos argelinos aturdieron al edil con gas pimienta, le golpearon y no pararon hasta comprobar que estaba muerto

OLAYA SUÁREZ y LUCÍA RAMOSGijón

Los sicarios emplearon un bate de béisbol en el ataque sorpresivo a Javier Ardines. Mientras uno de ellos le golpeaba brutalmente el otro, le rociaba con gas pimienta para aturdirlo. Aún así, la víctima, de una gran fortaleza física, logró echar a correr hacia delante, aunque fue alcanzado a los 60 metros. Allí lo remataron asfixiándolo.

El argelino, durante su declaración ante la jueza de Llanes, confesó haber atacado el edil de IU, pero aseguró que cuando él se fue del lugar, Ardines estaba, vivo descargando así la responsabilidad en su compinche, que se encuentra detenido en Suiza y pendiente de extradición.

La madrugada del 16 de agosto no era la primera vez que le tendían una emboscada al concejal. Lo habían intentado días antes, también en plena oscuridad, si bien aquella noche Ardines consiguió sortear las vallas que obstaculizaban su camino y no se apeó de la furgoneta.

Los sicarios presuntamente contratados por Pedro Nieva optaron entonces por perfeccionar su plan colocando la madrugada del crimen más vallas con el objetivo de obstruir por completo el paso del vehículo. Consiguieron así que Javier Ardines se apease de la furgoneta. De forma sorpresiva, desde atrás le golpearon violentamente con el bate de béisbol mientras el otro utilizaba el gas pimienta que apareció luego impregnando una de esas vallas.

Los sicarios mataron a Ardines por 25.000 euros

Los dos sicarios rociaron con gas pimienta a Javier Ardines cuando de forma sorpresiva se le abalanzaron por detrás en la oscuridad en el camino de Pría. Su intención era dejarlo aturdido para evitar que se resistiese, un extremo que en un primer momento no consiguieron pese a haberle golpeado brutalmente con un objeto contundente. Echó a correr por el camino, pero a unos 70 metros fue alcanzado. Le asfixiaron hasta la muerte.

La confesión de uno de los autores materiales ayer ante la jueza de Llanes deja poca lugar a la duda a nivel judicial. El ciudadano argelino , D. B., explicó que actuó por el encargo de Pedro Nieva de matar a su primo político por una contraprestación de 25.000 euros, según información que ha podido saber en exclusiva EL COMERCIO. Una cantidad a repartirse entre los dos sicarios que planearon minuciosamente con el inductor el plan para acabar con la vida del concejal. Estudiaron la zona y en varias ocasiones se trasladaron desde Bilbao a Llanes para concretar los pormenores, estudiar el terreno y ensayar la emboscada. El presunto autor intelectual ofreció una versión distinta. Negó conocer al argelino y cualquier implicación en la trama urdida desde meses antes en Bilbao, su lugar de residencia y el centro de operaciones.Se negó a contestar a la jueza y a la fiscal y únicamente ofreció un monólogo de seis minutos en un intento desesperado de negar unos cargos para los que la Guardia Civil tiene «multitud de pruebas». El tercer detenido, Jesús, mediador, no pronunció más que una frase: «No quiero declarar».

La jueza Lucía González Azpiazu, de acuerdo con la fiscalía, decretó a la medianoche la orden de ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, para los tres por el delito de asesinato, pudiendo modificarse esos cargos en el transcurso de la fase de instrucción. El otro supuesto sicario, el cuarto implicado, está pendiente de ser extraditado desde Suiza. Su implicación en el caso también es clara: su teléfono quedó posicionado en una de las antenas de Llanes. Será en un plazo de varias semanas y también será puesto a disposición de la jueza de Llanes, que se encargó de la investigación judicial desde el primer momento.Desde aquella mañana del 16 de agosto en el que fue hallado el concejal de Izquierda Unida.

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La representante del ministerio fiscal calificó la investigación de la UCO y de la Policía Judicial de la Comandancia de Gijón como «brillante, concisa y detallada». Las innumerables horas invertidas por los agentes han posibilitado resolver un caso de gran complejidad en tan solo seis meses, con ramificaciones en Suiza y con los autores del crimen en otra comunidad autónoma a la que se cometió el asesinato que conmocionó a la región.

Las evidencias de que los restos recogidos en las vallas eran trazas de gas pimienta, llegaron en octubre, cuando los laboratorios de Criminalística pudieron determinar cuál era la sustancia que impregnaba el cierre. En un principio llegó a confundirse con óxido. Fue la precisión de los análisis la que acabó por concretar los componentes químicos.

Con estas pruebas, la Unidad Central Operativa (UCO) y la Policía Judicial de la Comandancia de Gijón obtuvo los pilares para sustentar los arrestos de los dos sicarios, a lo que se suman las pruebas de cargo que también tendrían contra Pedro Nieva y contra Jesús M. B. La tesis se afianzó con la incautación de un bote de gas pimienta en el piso de Bilbao en el que fue detenido uno de los dos ciudadanos argelinos.

Pruebas en el coche

La meticulosidad de la inspección en el vehículo Citroën de los argelinos, que los investigadores han conseguido situar en Llanes el día del crimen, habría también revelado trazas de gas pimienta. Es el círculo que necesitaban cerrar para sustentar las investigación, a lo que se suman las otras pruebas, indicios y evidencias. –, al mediador J. M.– y a Pedro Nieva, presunto cabecilla de la trama que habría actuado como autor intelectual del asesinato para liquidar al marido de la mujer de su prima después de descubrir, presuntamente, la existencia de una relación íntima entre ambos. El móvil de todo el macabro plan fueron los celos que Pedro Nieva sentía hacía su primo político por una supuesta relación con Katia, su mujer. A primera hora de la madrugada ingresaba junto a sus dos compinches en el centro penitenciario de Asturias. Entre gritos de los vecinos de Llanes que les llamaron «hijos de puta».