Varias protectoras denuncian el abandono y la desnutrición de una burra en Nava

Estado que presenta la burra, en Nava. / E. C.
Estado que presenta la burra, en Nava. / E. C.

Aseguran que el dueño agredió a un voluntario que acudió a asesorarle y piden que intervengan las autoridades competentes

J. C. D. NAVA.

Varias asociaciones protectoras de animales denunciaron ayer que llevan desde hace tres semanas intentando «sin éxito y a costa de sufrir violencia física» dar asistencia veterinaria en Nava a una burra, de la que aseguran que está siendo «víctima de la omisión de cuidados básicos por parte de su propietario, bajo la pasividad de las autoridades competentes». Y reclaman la intervención de las autoridades competentes.

Según los denunciantes, el animal «presenta desnutrición, unos cascos tan crecidos que le impiden andar y laminitis crónica» como consecuencia de esa desatención «y por problemas en la piel causados por parásitos, lo que le causa un sufrimiento terrible».

Las asociaciones explicaron que la burra se encontraba deambulando por el monte y que fue un ciclista quien se percató de su estado «deplorable» y llamó hace tres semanas al 112. «Ni la Policía, ni el Seprona asumieron la responsabilidad, según cuenta esta persona», dijeron. Además, el animal estaba cerca de una carretera, sin ningún tipo de vallado «poniendo en peligro, más si cabe, la vida del animal y también la de las personas».

Tras varios avisos de viandantes y vecinos a diferentes asociaciones, entre ellas El Refugio del Burrito, un voluntario se personó en el lugar el pasado 3 de septiembre para valorar el estado del asno. Según explican, ese voluntario intentó «pacíficamente» asesorar al propietario sobre los cuidados que precisaba el animal, «pero este se puso muy violento y agredió al voluntario con un fuerte puñetazo en la cara».

El informe veterinario realizado in situ revela «una marcada desnutrición con una condición corporal cercana a 1 (de extrema emaciación, escala 1-5), mal aspecto del pelaje con abundancia de ectoparásitos, una frecuencia cardiaca elevada (lo que indica dolor) y una cojera evidente de las extremidades anteriores, que revelaban la posible existencia de una lesión en la articulación metacarpo-falangiana de una o ambas extremidades». El veterinario concluye que el animal requiere «de forma urgente» la toma de radiografías y cuidados paliativos.

Las asociaciones hacen un llamamiento a las autoridades competentes «para que cumplan con su deber y le proporcionen, o nos dejen hacerlo sin riesgo, la atención veterinaria que requiere urgentemente» y que se sancione al propietario.

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