Arcelor parará la línea de galvanizado de Avilés por la caída del mercado del automóvil

Arcelor parará la línea de galvanizado de Avilés por la caída del mercado del automóvil
Instalaciones de ArcelorMittal en Asturias. / LVA

La compañía negociará con los sindicatos para evitar el expediente de regulación de empleo a los 190 afectados

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La dirección de ArcelorMittal comunicó ayer al comité de empresa en Asturias las fechas previstas para un paro en las líneas de galvanizado y las de inspección, todas en Avilés, ante la caída de pedidos del sector del automóvil por la crisis en el diésel. Así, las líneas de galvanizado 1 y 2 y las de inspección cesarán su actividad entre el 24 de diciembre y el 3 de enero. En total, once días. Además, en noviembre, la línea 1 de galvanizado tendrá una parada de ocho días, estableciéndose entre los días 4 y 11 del próximo mes. Estos paros afectarían a unos 190 trabajadores. El resto de instalaciones de ArcelorMittal en Asturias no sufrirán ninguna detención, y tanto la cabecera siderúrgica como el resto de departamentos de transformación mantendrá la actual previsión de trabajo.

La empresa comunicó ayer esta decisión a los sindicatos, que han iniciado una negociación para evitar que sea necesaria la aplicación de un expediente de regulación de empleo. Y esa parece ser la voluntad de la compañía, puesto que buscará concentrar vacaciones, permisos y libranzas en esas fechas para evitar la regulación de entre 140 y 150 trabajadores, que son los afectados en la línea de galvanizado 2, y unos 40 en la línea 1. La parada de noviembre ya se encontraba prevista para tareas de mantenimiento, por lo que la negociación se concentrará en la de diciembre.

La parada en este último mes del año se organizará basándose en las vacaciones, aprovechando que muchos trabajadores reservaban días para esa fechas, mientras que en noviembre se buscarán otras fórmulas diferentes.

Desde el comité de empresa se trasladó un mensaje de confianza, tanto en el acuerdo para solventar esta situación, como por el estado de la compañía, ya que las previsiones para el primer trimestre del próximo año apuntan que se mantendrá la actividad. Además, no es la primera vez en ArcelorMittal que se vive una situación similar a esta, con cambios de programaciones en el último trimestre, ni será probablemente la última.

De todos modos, en el aspecto de las previsiones la compañía se mantiene cauta, toda vez que la crisis económica transformó la forma de trabajar de los clientes y ya no es frecuente cerrar los pedidos con una gran antelación, sino apurando los plazos y con negociaciones difíciles para lograr los mejores precios.

De hecho, esta parada se debe a un inesperado cambio en el sector del automóvil, donde la bajada de la demanda de coches diésel y el aumento de las compras de los de gasolina ha trastocado la actividad en las líneas de producción, según se explicó desde la dirección, negando cualquier otra causa.

Crisis del diésel

Después del alza de ventas y matriculaciones en agosto, el diésel ha dejado de interesar en un mercado como el español, al que suministra ArcelorMittal. Los anuncios del Gobierno, afirmando que el diésel «no tiene futuro» y la subida de impuestos a este carburante ha causado un importante retroceso en las ventas de vehículos diésel, que se han desplomado en el primer semestre más de un 10%, hasta situarse en el 38% total de los coches vendidos en España en ese periodo.

En esa situación, los consumidores comienzan a reclamar motores de gasolina. La petición llega a las fábricas que ven como en las líneas de diésel apenas salen pedidos. Sin embargo, no se pueden reconvertir fácilmente a producir vehículos de gasolina.

¿Por qué? La fabricación de motores de gasolina se encuentra al máximo, con lo que no se pueden producir, por el momento, más vehículos. De ahí que las fábricas tengan las líneas de diésel sin actividad y hayan decidido suspender pedidos para evitar stocks. La dirección de ArcelorMittal expresó su confianza en que el sector del automóvil pueda resolver esta situación en los próximos meses.

El trasfondo de la crisis del diésel en esta situación motivó ayer la reacción de los sindicatos. Así, Raúl Cueto, secretario general de la sección sindical de UGT en ArcelorMittal-Avilés, lamentó que «el Ministerio de la Transición Ecológica ponga en riesgo a la industria asturiana que, en estos momentos, es una de las principales fuentes de riqueza de Asturias y creadora de empleo de calidad y estable». Cueto cuestionó que «el intento de ser los campeones en la reducción de emisiones provoca consecuencias en nuestra fábrica en vez de establecer un proceso organizado y paulatino».

Desde la sección sindical de Comisiones Obreras en ArcelorMittal, José Manuel Castro, expresó su «preocupación por declaraciones que generen incertidumbre en el sector». En este sentido, el dirigente sindical reclamó a los líderes políticos «mesura y prudencia, porque algunos planteamientos que se hacen de manera aventurada pueden crear pérdida de producción».

Por su parte, Juanjo Estrada, secretario general de la Federación de Industria de USO-Asturias, denunció que «la política industrial del Ministerio de Transición Ecológica se está cebando con Asturias: primero, con la guerra al carbón; ahora, con la industria del automóvil que, si bien directamente no crea empleo en Asturias, se ha visto que también repercute en sus componentes», reclamando un cambio de modelo de manera «ordenada».

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