Un esperpento judicial en el Niemeyer

José René Alperi, Sara Álvarez y Fernando Burgos, los tres abogados que ha tenido Natalio Grueso en el último mes, juntos el pasado jueves en la Audiencia Provincial de Asturias. / MARIO ROJAS
José René Alperi, Sara Álvarez y Fernando Burgos, los tres abogados que ha tenido Natalio Grueso en el último mes, juntos el pasado jueves en la Audiencia Provincial de Asturias. / MARIO ROJAS

A las puertas del inicio del juicio, la recta final del proceso se ha vivido como una quiniela | La Audiencia ha decidido por sorpresa mantener en la cárcel a Natalio Grueso, que ha tenido ya cuatro abogados, tres de ellos en la última semana

C. R. AVILÉS.

Que Natalio Grueso se sentará en el banquillo de los acusados por los presuntos delitos de falsedad documental, malversación de fondos, societario e insolvencia punible es lo único seguro del juicio que comenzará mañana en la Audiencia Provincial por el 'caso Niemeyer'. Junto a él está previsto que se sienten otras cuatro personas, pero a estas alturas ya nadie da nada por seguro. Se trata de José María Vigil, exagente de viajes El Corte Inglés, el secretario de la Fundación, José Luis Rebollo, la exmujer de Grueso, Judit Pereiro, y Marc Martí, exdirector de producción. Todos ellos están acusados de haber participado o haber disfrutado, en mayor o menor medida, de una supuesta gestión contable irregular por la que afrontan penas de cárcel que van desde los ocho años que pide la Fiscalía para Vigil al año y medio que solicita para Martí, además del pago de diferentes multas.

La duda que planeará mañana al inicio de la vista será si el juicio comienza o se suspende. Y aunque lo lógico parece suponer que se aplazará, no queda en absoluto descartado lo contrario. Será la última de las quinielas tras los sobresaltos del esperpento judicial vivido en el último mes y medio.

La sorpresiva renuncia a última hora del abogado Pelayo Mijares a defender a su cliente dio pie a un pulso entre la Sección Tercera de la Audiencia Provincial y Natalio Grueso que ha terminado con este segundo en prisión provisional por riesgo de fuga. El tribunal y el fiscal sospechan que trataba de sustraerse a la justicia, aunque el gestor cultural explicó en la vista en la que se valoró la idoneidad o no de prorrogar esta medica cautelar que, de haber planeado fugarse, lo podría haber hecho «hace mucho tiempo». Y aprovechó para aclarar que había sido el letrado el que le había dejado a él y no al revés, después de no poder afrontar un pago «adicional» que su abogado le habría solicitado de «30.000 euros».

Lo que muchos se preguntan ahora es cuánto le costarán los servicios de un reconocido abogado de un despacho madrileño, aunque el propio Fernando Burgos Pavón aclaró que había sido contratado por la «familia y los amigos» de Grueso.

El mantenimiento del exdirector del Niemeyer en prisión provisional hasta la celebración del juicio ha causado sorpresa. El fiscal y Foro Asturias, a través de la abogada Teresa Domínguez, habían apostado por mantenerla, no así Alejandro Riera, letrado de la Fundación del Centro Niemeyer. Los numerosos abogados presentes en la sala salieron de la vista convencidos de que se levantaría en favor de presentarse en el juzgado con cierta periodicidad y la entrega del pasaporte. Que no fuera así y que el tribunal apostara por mantenerlo en prisión es una muestra clara de la desconfianza hacia Grueso.

Se encuentra en esta situación porque el juez dice que fue imposible contactar con él una vez que su letrado renunció a su defensa y debía aclararse quién le iba a defender en el inminente juicio. La renuncia se formuló el 30 de julio, al día siguiente el tribunal declaró hábil el mes de agosto y solicitó la comparecencia de Grueso el 7 de agosto a fin de designar abogado y procurador. La policía no pudo localizarlo en el domicilio madrileño que constaba en las actuaciones. Tampoco respondió a las llamadas ni fue posible contactar con él a través de su hermano. En cambio, sí se personó el 13 de agosto en la Audiencia y facilitó como lugar de contacto su domicilio de Oviedo, en el que se le intentó dejar una nueva citación a fin de notificarle la designación de abogado y procurador de oficio. No fue posible. Solo el 18 del mismo mes, cuando Grueso volvió a pasar por la Audiencia , se pudo, por fin, cumplir el trámite. Tanto para la Fiscalía como para la Sección Tercera esto es una clara maniobra dilatoria. «El Tribunal se encuentra al albur del acusado por ser él quien decide el cómo y cuándo de su personamiento», afeó en el último auto.

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Dos abogados de oficio

Esto respecto a su localización, porque la designación de abogado de oficio ha tenido su propio protagonismo y generó una situación inédita entre la Sección Tercera y el Colegio de Abogados. El primer letrado, José René Alperi, que se enteró el 19 de agosto de que le tocaba defender a Grueso en el 'caso Niemeyer', solicitó el aplazamiento del proceso ante la imposibilidad de realizar una defensa efectiva de su nuevo cliente en una causa con veinte mil folios y 83 testigos. A pesar de que agosto había sido declarado hábil, reclamó su derecho a conciliar vida laboral y familiar.

Presentó su renuncia ante la negativa del tribunal a suspender el juicio el 14 de septiembre, pero en una decisión inédita la sala no la admitió. El Colegio de Abogados nombró a una segunda letrada, Sara Álvarez García, que nunca fue reconocida y que provocó el enfado el órgano colegial, que en una demostración de unión y fuerza respaldó a ambos letrados el día de la vistilla de esta semana en la que, por fin, se aclaró quién llevará la defensa del exdirector del Centro Niemeyer. El exfiscal de la Audiencia Nacional, Fernando Burgos.

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