'Caso Niemeyer'

«Quizás mi gran error fue no contratar a mi mujer y haberle puesto un sueldo»

Natalio Grueso, ayer en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial, junto a su exmujer, Judit Pereiro. / EFE

Natalio Grueso exculpa a su exesposa, Judit Pereiro, y asegura que trabajaba para el centro cultural avilesino en calidad de colaboradora

C. R. AVILÉS.

En dos ocasiones fue interpelado Natalio Grueso sobre la relación laboral mantenida por su exmujer Judit Pereiro con el Centro Niemeyer y en las dos defendió su decisión de contar con ella. Dejó claro, además, que «todo el mundo lo sabía» y que había contado «con el visto bueno del propio presidente» del Principado, Vicente Álvarez Areces.

El primero en preguntar fue el fiscal Alejandro Cabaleiro, que quiso saber si había pedido que su mujer por aquel entonces trabajara en el Centro Niemeyer. «Sí, lo pedí cuando ni siquiera tendría que haberlo pedido», porque como ya había dicho con anterioridad «yo seleccionaba al personal y decidía sus retribuciones». «Quizás mi gran error fue no haberla contratado y haberle puesto un sueldo, y así nos habríamos ahorrado todo esto». 'Todo esto' se refiere a tener que explicar por qué hay determinadas facturas con pagos a favor de Pereiro.

Cabaleiro no se extendió más allá, pero sí regresó a ello el abogado de la Fundación Niemeyer, Alejandro Riera, quien quiso saber por qué el nombre de ella no aparecía en ningún acta de la fundación a pesar de haber «disfrutado» algunos viajes con él entre 2007 y 2010. «No disfrutó de unos viajes, hizo unas gestiones», corrigió el exdirector del centro. Fiel a su estilo de respuesta durante esta primera sesión, comenzó contextualizando. Explicó que incorporó a Pereiro no porque fuera su mujer, sino porque habla cuatro idiomas y tiene experiencia en la gestión cultural. «Hablándolo con el presidente (Areces) decidimos que era más estético que fuese colaboradora, por eso su nombre no aparece reflejando en ningún acta, como tampoco lo hace el de ningún otro colaborador», remarcó.

Y fue más allá: «¡Qué más me habría gustado a mí que ponerle un sueldo de 5.000 euros! Ella hacía los viajes que yo le encargaba. Es mi responsabilidad y era conocido por el presidente y por el patronato». Grueso aseguró que esta situación «la sabía todo el mundo», y que algunos se beneficiaron del trabajo de Judit Pereiro, como la entonces alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, «que no habría podido entenderse con ninguna de las personalidades (extranjeras) que vinieron».

Subrayó que su exmujer no «ha cobrado por hacer su trabajo», razón por la que justifica que se lea abonasen los gastos. «¿Que se hizo una transferencia de 4.000 euros. Se haría. Claro que hacía trabajos concretos de un valor infinitamente más grande», reclamó.

Estaba previsto que Judit Pereiro declarara ayer, pero la intervención de Grueso se alargó tanto que su exmujer deberá responderá hoy o incluso mañana miércoles, aunque en principio no estaba prevista una tercera sesión esta semana.

El exdirector del Niemeyer fue claro y conciso al responder acerca de la vinculación entre su exesposa y el Centro Niemeyer, pero en el cómputo global de minutos apenas centró la atención de la Fiscalía y de la acusación particular, que dedicaron muchas más preguntas a tratar de averiguar el objeto de diversas facturas de viajes y otros aspectos sobre la contabilidad. Sacaron poco en claro, porque Natalio Grueso afirmó que, en calidad de director general, no era su cometido. «Yo no leo los informes de las auditorías, la parte económica correspondía a un despacho profesional, yo me encargaba de la parte artística», aseguró.

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