«La duda es buen lugar para pensar»

La madrileña Marta Sanz. :: JUAN CARLOS TUERO/
La madrileña Marta Sanz. :: JUAN CARLOS TUERO

La autora madrileña Marta Sanz presenta un nuevo libro sobre el feminismo en el que defiende que el movimiento sea «peligroso para el sistema»

KAY LEVIN

Marta Sanz (Madrid, 1967) ha sido reconocida con distintos premios literarios, pero en el género negro es conocida sobre todo por ser autora de una saga protagonizada por un detective homosexual, Arturo Zarco, de la que anuncia que trabaja en una tercera parte. Ahora, presenta 'Monstruas y centauras', un libro sobre el feminismo que recorrió las calles españolas el pasado 8 de marzo de 2018.

-¿De dónde le surgió la necesidad de escribir esta obra?

-La escribo a raíz de la huelga feminista del año pasado. Como mujer que ha pensado que es feminista toda la vida, aunque lo descubrió tarde, viví la Transición como un espejismo de que la lucha estaba ya ganada, y no me di cuenta hasta empezar a trabajar de que no era así. Se nos educa para comportarnos como hombres. Era necesario sacar a la luz supersticiones o creencias comunes de la sociedad, para combatir o matizar esos tópicos.

-¿Y cuál ha sido el resultado de la reflexión, a nivel personal?

-En el libro llego a dos conclusiones racionales, no razonables, como tenemos que ser las mujeres. La primera: que la incertidumbre y la duda son buenos lugares para pensar y generar reflexión transformadora. Es indiscutible que las mujeres cobran menos que los hombres, sufren más riesgo de exclusión y pobreza, y más paro. Son estadísticas, no es opinable, y repercute en las violencias de género, que no se pueden separar de la perspectiva económica. La segunda se manifiesta en las dudas. Para que no sea una moda pasajera que acabe en una camiseta, tenemos que ser conscientes de que las brechas de clase, raza, género e incluso el cambio climático deben abordarse de forma sinérgica.

-¿Cómo ve el feminismo hoy?

-Soy partidaria del feminismo que es para el 99% de la población, que establezca nuevos vínculos, más solidarios, entre los seres humanos. El feminismo liberal está solo en contra del mito de la mujer como 'ángel del hogar', pero hay una genealogía obrerista y una visión ecofeminista que critica todas las desigualdades, y no la incluyen. Pretendo que mi visión del feminismo sea peligrosa para el sistema, porque no me gusta cómo nos trata.

-Ha sacado además un libro de cuentos, algo nuevo en usted.

-Es una recopilación, 'Retablo', en la que aporto dos cuentos. En el primero, dos mujeres mayores viven solas en Madrid en condiciones precarias. Son cuentos basados en personajes y circunstancias de mi barrio, que retratan los efectos de la gentrificación, que es la encarnación de lo siniestro.

-¿Siniestro en qué sentido?

-Un ejemplo son las 'cupcakes', que son las magdalenas de toda la vida envueltas en un aparente colorismo y buen rollo para duplicar lo que ya existe. Me recuerdan a 'La invasión de los ladrones de cuerpos'. Hay un elemento terrorífico en la gentrificación de las ciudades. El centro se convierte en un parque temático, muy caro, debido a la globalización, que agranda la desigualdad y expulsa a los más pobres, viejos o feos.

-¿Tiene algo entre manos?

-Es una primicia: estoy trabajando en el cierre de la trilogía de Zarco. Estará centrada en dos temas que ahora pervierte la ultraderecha española: la ideología de género, concepto que inventan con una perversión absoluta, y la ideología de la memoria democrática.