La Policía cree que Blanca llevaba al menos una semana muerta

La hermana de Blanca Fernández Ochoa, Lola, llega al lugar del hallazgo acompañada por familiares. / Óscar Chamorro

El cuerpo de la exesquiadora de 56 años, que llevaba once días desaparecida, fue encontrado al mediodía en el pico de la Peñota, en la sierra de Guadarrama

J. LUIS ALVAREZCercedilla (Madrid)

El mundo del deporte en general y del esquí español en particular lloran la muerte de la medallista olímpica Blanca Fernández Ochoa. El hallazgo del cuerpo de la exesquiadora en la Sierra de Guadarrama ponía fin este miércoles a tres días de intensa búsqueda en la que la Guardia Civil, la Policía Nacional, los Bomberos de la Comunidad de Madrid y cientos de voluntarios batieron el Valle de la Fuenfría, los riscos de Siete Picos y los montes próximos de Madrid y Segovia.

Blanca Fernández Ochoa. Archivo

La esperanza de encontrarla con vida, aunque fuese malherida, era grande. Ni los miembros del dispositivo ni la familia de la deportista habían cejado en su confianza. Además de experta esquiadora, era una experimentada excursionista y conocía a la perfección estas montañas, a las que se solía retirar en solitario para dormir al raso. Pero al fin al no pudo ser y Blanca se quedó para siempre en la montaña.

Eran las 12.30 horas de este miércoles cuando saltó la alarma entre los equipos de rescate. Un guardia civil fuera de servicio que rastreaba la zona con su perra encontró el cadáver de una mujer en el Collado del Rey, una localización próxima al pico de la Peñota y que marca el límite entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Segovia.

El cádaver, según explicaron los agentes de la Policía Judicial a este periódico, coincidía con las características físicas de la exesquiadora olímpica, de 56 años, y el estado de descomposicion en el que se encontraba apuntaba a que la muerte se produjo hace al menos una semana. Llevaba como único equipaje una bandolera.

Fue un vecino de la zona el que facilitó que la Policía pudiera acotar el perímetro de búsqueda, ya que, según aseguró a los agentes, se cruzó el pasado día 24 de agosto con Blanca, y ella le confirmó su intención de ascender al pico de la Peñota, una elevación montañosa de 1.945 metros de altitud que no está considerada técnicamente peligrosa por los senderistas.

La zona fue acordonada para que trabajaran los miembros del Grupo de Desaparecidos y de la Policía Científica. Hasta allí se desplazó el juez de guardia de Collado Villalba, que ordenó el levantamiento del cadáver.

Tras el hallazgo, la delegada del Gobierno, Mari Paz García, recordó que la investigación está bajo secreto judicial y ha aprovechado para agradecer el el esfuerzo a los integrantes del dispositivo, a los voluntarios y a la familia Fernández Ochoa por participar en la búsqueda, «por su apoyo, sensibilidad y confianza».

En este sentido, el consejero de Interior de la Comunidad de Madrid, Enrique López, pidió que «no se especule con las circuntancias» sobre lo ocurrido, dado que todo ello «aumenta el dolor de la familia».

Familiares de Blanca Fernández Ochoa reciben la noticia en la zona de coordinación de la búsqueda.
Familiares de Blanca Fernández Ochoa reciben la noticia en la zona de coordinación de la búsqueda. / Óscar Chamorro

El Pico de la Peñota se encuentra a unas dos horas de camino a pie desde el lugar en el que se encontró su coche este domingo, en Las Dehesas de Cercedilla. La zona ya había sido revisada durante los tres días de búsqueda y, de hecho, este mismo martes se utilizaron drones sobre el terreno. Sin embargo, el cadáver se encontraba oculto entre las ramas, lo que dificultó su localización. Finalmente, un suboficial del Servicio Cinológico de la Guardia Civil, vecino de Cercedilla y que se encontraba fuera de servicio, dio con su paradero cuando caminaba por la zona con su perra, una pastor alemán llamada Xena. Había comenzado la ruta desde Los Molinos acompañado por un amigo.

El hallazgo fue comunicado de forma inmediata a los familiares de Blanca Fernández Ochoa, que en ese momento se encontraban en la zona de coordinación del aparcamiento de Las Dehesas. Allí se vivieron escenas de tensión y algunos rompieron a llorar.

Por agua y aire

Este miércoles, según había detallado previamente el comandante Sierra, responsable del equipo de la Guardia Civil despliegue del Instituto Armado, se habían sumado a los trabajos miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) que estaban revisando un pequeño embalse situado en un punto próximo al área recreativa de las Dehesas de Cercedilla, y el embalse de Navalmedio, ubicado al este del término municipal de esta misma localidad.

La familia Fernández Ochoa también había entregado a los responsables de la búsqueda fotografías de los lugares preferidos por Blanca en esta zona, y acompañaron a varios agentes en coches oficiales hasta el cercano puerto de Navacerrada, donde la exesquiadora también solía escaparse a caminar por el monte. La mayoría de las instantáneas entregadas por la familia son de la zona de Siete Picos, cumbres que fueron revisadas tanto por su cara sur, la más escarpada, como por la norte, donde predomina el arbolado.

Como en los días anteriores, este miércoles se habían trazado doce nuevas rutas, divididas según la dificultad en «especialistas», «profesionales» y «voluntarios». Asimismo, se habían trasladado en helicóptero a las zonas más altas los siete drones disponibles para volver a revisar cuevas, grutas y abrigos naturales y «observar el máximo posible» el terreno, según había detallado el comisario jefe de la UDYCO.

Lola Fernández Ochoa recordó a los servicios de búsqueda que su hermana era muy aficionada a practicar el vivac o dormir al aire libre en esta zona del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. De hecho, el pasado mes de agosto subió sola a pasar la noche en estas cumbres para ver las estrellas fugaces conocidas como Lágrimas de San Lorenzo.

El marido de Dolores, Adrián Federighi, se mostró este miércoles convencido al «99%» de que Blanca había venido a Cercedilla para hacer un vivac. Para ello, además de víveres, el cuñado de la deportista destacó que Blanca siempre subía a la montaña con un saco de dormir. De hecho, estaba pensado comprar uno mejor preparado para dormir al raso. También apunta que además del queso que adquirió en una charcutería de un centro comercial de la localidad de Pozuelo de Alarcón llevaba víveres de casa.

La hermana de Blanca (Lola) y el resto de familiares tras conocer la confirmación de que el cádaver aparecido es el de Blanca Fdez Ochoa. / Óscar Chamorro

El día de su desaparicion, el 23 de agosto, Blanca no llevaba consigo el teléfono móvil, algo que solía hacer algunas veces. Al día siguiente las cámaras de seguridad la captaron haciendo compras en un centro comercial. Dos días después, el lunes 26, descargó en la Comunidad de Madrid una tremenda tromba de agua. Se confiaba entonces en que Blanca hubiese buscado un refugio para guarecerse. Después de tres días de búsqueda desesperada se produjo el peor desenlace posible.

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