La siderurgia europea ve insuficientes las medidas proteccionistas que plantea Bruselas

Un trabajador de la factoría de Ganyu (China) corta barras de acero. / REUTERS
Un trabajador de la factoría de Ganyu (China) corta barras de acero. / REUTERS

El sector califica como «positiva» la propuesta, pero señala que moderar el aumento del cupo exento de aranceles no frena las importaciones

LAURA CASTROGIJÓN.

Son «ampliamente positivas», pero insuficientes. Esta es la reacción inicial de la siderurgia europea al endurecimiento de las importaciones de acero planteadas el pasado miércoles por Bruselas. Aún están analizando los principales cambios y aunque van en la línea de lo que pedía el sector, todavía hay margen de mejora. «No es cuestión de tomar medidas menos malas, sino de ejecutar una protección pura y llanamente buena», explicaron a este diario fuentes de la patronal europea del acero (Eurofer).

La propuesta de la Comisión Europea, presentada a la Organización Mundial de Comercio (OMC), incluye aranceles para el acero de Indonesia y una rebaja en el aumento del cupo exento de aranceles, que pasará a ser del 3% en lugar del 5%, entre otras medidas. Sin embargo, deja sin ningún tipo de restricción a algunos productos de la India, uno de los mayores productores de acero del mundo. Y tampoco contempla cambios para los socios comerciales preferenciales ni un aumento de la cuota de alambrón ni tiene en cuenta algunos de los argumentos planteados por Eurofer sobre el déficit del acero europeo.

«El aumento del cupo del 3% es mejor que el original del 5%, pero sigue suponiendo un incremento muy superior al crecimiento que está experimentando el sector en la Unión Europea», inciden desde Eurofer. De hecho, el último informe elaborado por la patronal siderúrgica señala que en el primer semestre del año se ha experimentado una caída del 2,5% en el consumo del acero comunitario respecto al mismo período de 2018. El debilitamiento de las exportaciones y de la inversión impide al sector salir de la tendencia negativa y las previsiones, en el mejor de los casos, apuntan a una estabilización «de bajo nivel» a finales de este ejercicio, pero en ningún caso se encamina hacia un repunte.

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De hecho, Eurofer advierte de la posibilidad de que el sector manufacturero europeo «no haya sufrido aún el peor impacto» de la guerra comercial desatada por Estados Unidos, que continúa tensando sus relaciones con China y que ya ha causado estragos en la economía de la eurozona, con Alemania a la cabeza. Esto sumado a la posibilidad de que se lleve a cabo finalmente un 'Brexit' duro, lleva a la patronal del sector a hablar de un «mayor deterioro». Además, la UE mantiene el aumento del cupo exento de aranceles, lo que según Axel Eggert, director general de Eurofer, «está completamente fuera de sintonía con el lento mercado del acero». De hecho, el viejo continente importó ya en 2018 más del doble de productos siderúrgicos que hace una década.

Todas estas amenazas se ciernen directamente sobre las plantas asturianas de Arcelor, que están afectadas ya por un recorte de 700.000 toneladas y otro de 100.000 más por cada mes que se prolongue la parada del horno alto 'B', programada para noviembre. Fuentes de la siderúrgica aseguran que evaluarán la decisión que tome finalmente la Comisión Europea sobre las medidas planteadas a la Organización Mundial del Comercio y actuarán «en consecuencia».