Rabia y melancolía en cada paso de la 'Marcha del Aluminio'

Los miembros de la 'Marcha del Aluminio' durante la novena etapa./Juan García
Los miembros de la 'Marcha del Aluminio' durante la novena etapa. / Juan García

La novena etapa, de 23 kilómetros de distancia, conectó las plazas de los Ayuntamientos de Arévalo y Sanchidrián

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUEGijón

Donde otros días había bromas, cánticos y música desde la furgoneta que animaba los integrante de la Marcha del Aluminio, hoy eran miradas hacia el horizonte, silencios cómplices que, nueve días después a pie, estaban cargados de significado: «Aquí seguimos, no sabemos hasta cuando, pero pelearemos hasta donde haya que hacerlo», repetían varios de ellos. Por delante, otros 20 kilómetros. «Eso es lo fácil, dejar de darle vueltas a la cabeza, no tanto», repiten a la llegada a Arévalo de donde partía la novena etapa. El motivo era la resolución del jueves de la mesa técnica por la que dejaba a Parter como única opción viable para Alcoa con el visto bueno del Gobierno central y autonómico. Recién finalizada, los representantes del comité de empresa allí presentes se reincorporaron con el objetivo de insuflar un ánimo que sabían que estaba bajo mínimos. Solo unas horas, unos kilómetros a la salida, hasta volver a Madrid para continuar en la negociación que, entonces, se presumía que concluiría antes de la manifestación del lunes.

«Hemos venido para dar un poco de apoyo y moral a los compañeros que llevan unos días difíciles», decía Daniel Cuartas (UGT). «Hacemos este esfuerzo esfuerzo grande para estar con los compañeros porque tenemos que apoyarlos en todo momento; siempre que podamos, cada hora, aquí estaremos», apuntalaba Alberto Grijalbo (UGT). Por su parte, José Manuel Gómez De la Uz (CC OO), presidente del comité de empresa, subrayaba: «Es muy importante compartir estas horas de viaje porque tenemos razón, porque exigimos una solución y porque vamos a lograrlo».

A las 10 horas, junto al otro integrante José Antonio Jakete (APC) se iban de la marcha, una despedida como si fueran a una batalla épica. Y por aquél entonces, sin que unos y otros tuvieran claro si iban a volver ni cuanto duraría el recorrido. El día era propicio para caminar, mismo terreno de tierra que jornadas anteriores pero con un clima mucho más agradable. Pero costaba. Tanto que, a medio camino entre lo paradójico y lo simbólico, Eugenio Manzanal, uno de los miembros que ha realizado la práctica totalidad de la Marcha y que más ha tirado con energía de la misma, sufría una tendinitis. Se lo llevaba la ambulancia que lo devolvía a la carrera, vendado. Ya había venido renqueante de Asturias pero la sensación de «estar peleando para que mis hijos estén orgulloso de que su padre ha luchado por su trabajo», había mitigado cualquier dolor.

Superadas las dos de la tarde se enfilaba Sanchidrián, fin de etapa. Esto podría no ser noticia en sí mismo sino fuera que tras mirar las manecillas del reloj se quedara cara de asombro: media hora sobre el horario previsto. La misma Marcha que se había visto obligada a hacer tiempo para no adelantarse a las comitivas de bienvenida -sindicatos y corporaciones municipales-, eran los que se hacían de esperar. El buen ritmo se había desplomado. En su auxilio, o quizá simplemente como una forma de alargar la agonía, llegaba un comunicado: el ministerio desconvocaba la reunión e instaba a Alcoa y las partes a continuar ellos solos. Es decir, hasta el lunes no habría avances. Dicho de otra forma, la presión del camino a pie y de la manifestación convocada para el lunes en Madrid, volvía a tener sentido para los trabajadores. Las sensaciones suben y bajan por días, horas y minutos. Para cuando llegaron a saludar al alcalde, ya había vuelvo la sonrisa. Y el sudor, porque había vuelvo a pegar fuerte estos últimos instantes. Por ello o por todo, el regidor vi sus caras de cansancio e invitó a una ronda con la que brindar que concluía la novena etapa.

La décima etapa partirá a las 7 horas de la Plaza Mayor de Sanchidrán y concluirá a las 13 horas en la Plaza del Ayuntamiento de Villacastín. Es la más corta de cuantas están planificadas.

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