Elecciones Generales 28A: El PSOE gana con rotundidad en Asturias, PP-Foro se hunde y Vox entra en el Congreso

Celebración de políticos y militantes en la sede del PSOE de Oviedo./ MARIO ROJAS
Celebración de políticos y militantes en la sede del PSOE de Oviedo. / MARIO ROJAS

Los socialistas se llevan tres diputados y la coalición del centro-derecha se queda solo con uno | Unidas Podemos sufre el voto útil de la izquierda y pierde un parlamentario, mientras Ciudadanos mejora su resultado y repite con Prendes

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El vuelco electoral que arrojaron las urnas el 28-A se plasmó con toda su fuerza en Asturias. El PSOE se impuso con rotundidad en unos comicios de los que sale con tres de los siete diputados en juego, habiéndose beneficiado del llamamiento al voto útil en la izquierda para hacer frente al empuje de la extrema derecha y nutriéndose en esa maniobra de buena parte de los votos que pierde Unidas Podemos, que se queda con un único escaño. En el otro espectro ideológico, el de la derecha, el batacazo de la coalición de PP y Foro es antológico, ya que pierde la mitad de sus apoyos y pasa de contar con tres parlamentarios a quedarse con solo uno. El resto de asientos en el Congreso, dos, corresponden a Ciudadanos, que mantiene el de Ignacio Prendes en un contexto de notable tendencia al alza, y Vox, que se estrenará en Madrid en la persona de José María Figaredo.

La campaña había estado marcada en Asturias por una terrible polarización y el resultado que las urnas arrojan en Asturias es fiel reflejo de la misma, aunque con la izquierda, y en particular el PSOE, por delante de la derecha. En estas últimas dos semanas los socialistas asturianos basaron su estrategia en la apelación a concentrar todo el voto de la izquierda para ejercer como dique ante la extrema derecha, en referencia directa a Vox y a la posibilidad de un acuerdo de estos con PP y Ciudadanos que desalojara a Pedro Sánchez de la Moncloa. La jugada le salió bien al partido del puño y la rosa, por partida doble. Primero, porque recuperó buena parte del voto que en convocatorias anteriores había cedido en favor de Unidas Podemos. Y segundo, porque se benefició de una fragmentación en el voto de la derecha que castigó especialmente a la coalición de PP y Foro, que deja a este último partido sin presencia en Madrid. El PSOE, por sí solo, tiene los mismos diputados -tres- que la suma de PP-Foro, Ciudadanos y Vox.

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La victoria del PSOE es incontestable. Aunque sus dirigentes contaban con buenas expectativas, en privado admitían la dificultad de conseguir el codiciado tercer escaño sin el que el triunfo hubiera tenido un sabor amargo. Pero los socialistas alcanzaron ese objetivo con suficiencia. Suben ocho puntos en relación con los comicios de 2016, superan el 33% del total de los votos y sobrepasan con holgura el listón psicológico de las 200.000 papeletas. No es de extrañar la euforia que ayer recorría todas las arterias de la sede de la Federación Socialista Asturiana en Oviedo, que sitúa en el Congreso a Adriana Lastra, María Luisa Carcedo y Roberto García Morís. El éxito le otorga también tres de los cuatro puestos en juego en el Senado, que ocuparán Francisco Blanco, María Fernández y Fernando Lastra. El otro será para el popular Ramón García Cañal.

El avance del PSOE tiene que ver en buena medida con el claro retroceso que experimenta Unidas Podemos, que ha sufrido el progresivo deterioro que la marca ha padecido en estos años, con numerosas refriegas internas de por medio entre sus líderes, y que ha tenido enormes dificultades para combatir las apelaciones al voto útil de su competidor en el mismo espacio ideológico. Entre 2016 y 2019 la coalición de Podemos e Izquierda Unida se deja casi siete puntos, 35.000 votos y un escaño. Mantendrá su acta la representante del partido morado, Sofía Castañón, pero se queda fuera la cuota de IU, Juan Ponte.

Además de la victoria del PSOE, el hecho diferencial del 28-A en Asturias es el desplome de la alianza de PP y Foro. El análisis numérico de la jornada electoral es irrebatible: la coalición pierde la mitad de sus apoyos, se deja 100.000 votos en el camino -la mayor parte rumbo a Ciudadanos y Vox- y ve reducida su representación en el Congreso de tres diputados a solamente uno. Paloma Gázquez será la única representante en la Cámara de un Partido Popular debilitadísimo. El golpe es especialmente duro para Foro, que llevaba a Isidro Martínez Oblanca en el número dos de la candidatura conjunta y que, por tanto, se queda fuera. Quedarse sin voz en Madrid, donde Foro, a través del propio Oblanca, había mantenido un discurso protagonista y beligerante en cuestiones como la transición energética o las infraestructuras, es un revés en toda regla.

Doble penalización

La coalición de la derecha ha pagado dos peajes. Por un lado, la deriva nacional del PP, cuya estrategia de endurecimiento del mensaje para hacer frente a una posible fuga de votantes a Vox se ha revelado, a la vista del escrutinio, equivocada. Y por otro, los líos internos que los populares asturianos acumulan en las últimas semanas, desde que la dirección nacional optó por Teresa Mallada como candidata al Principado en detrimento de la presidenta regional, Mercedes Fernández, en lo que acabó desembocando en un embrollo monumental con reproches cruzados, guerras de anónimos y amenazas de gestora nunca concretadas. La combinación de ambas variables, la estatal y la autonómica, ha conducido a este resultado.

En la derecha asturiana no hay ningún partido que vaya más allá de un diputado. No lo hace PP-Foro, en fase de declive, ni tampoco Ciudadanos pese a que la formación naranja disfruta en estos comicios de un avance más que notable que sin embargo no le sirve para incrementar su representación en el Congreso más allá del escaño que ocupará Ignacio Prendes. Pero su resultado es, sin género de duda, positivo. Cuatro puntos más y casi 30.000 votos extra en la saca sitúan a la formación como cuarta fuerza política en la comunidad pero cerca, cerquísima, tanto de Unidas Podemos como de la alianza de PP y Foro.

Es este crecimiento de Ciudadanos, unido al empuje de Vox, lo que explica precisamente el declive de PP-Foro. Ambos partidos se nutren de los desencantados con la coalición. En el caso del partido liderado por Santiago Abascal, y aunque el resultado nacional se queda bastante por debajo de las expectativas, en Asturias sí cumple con el objetivo marcado y José María Figaredo ocupará un asiento en el Congreso. El resultado obtenido por la formación explica bastante bien por dónde sufre PP-Foro el grueso de su sangría: si en 2016 Vox cosechó unos exiguos 1.442 votos, esta vez supera los 71.000. Es fácil deducir cuál es el origen de buena parte de ellos.

El escrutinio del 28-A abre ahora un escenario más que interesante con vistas a la cita autonómica y local del 26 de mayo, con un PSOE crecido que ve factible un gobierno de la izquierda, un Ciudadanos optimista y PP y Foro, ahora por separado, en estado de shock.