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El cachopo, una moda poco tradicional

El cachopo: ni croqueta,ni tradicional

Su popularidad ha desatado una gran controversia en torno a su origen y su creciente presencia en la cocina asturiana

Elena S. Herrero
ELENA S. HERRERO

No cabe duda de que el cachopo se ha convertido en una de las elaboraciones más populares en Asturias. Tanto es así que se celebran alrededor de este plato diversos certámenes, fuera y dentro de la región, y está incluido en la carta de muchos establecimientos de hostelería. Pero lo cierto es que se han generado diferentes opiniones sobre su origen y elaboración. Grandes chefs de la talla de Ferran Adrià y Joan Roca ya se han pronunciado ante estas dos cuestiones.

«El cachopo no deja de ser una croqueta. Sólo con queso, jamón y ternera te puedo hacer varias versiones. Al final es una lámina de un producto relleno, que rebozas y vas a cocinar para disfrutarlo». Estas palabras de Ferran Adrià desataron el pasado año una tormenta mediática. El chef de El Bulli enfureció a muchos asturianos quienes consideraban al cachopo como parte de la cocina tradicional de la región. Por otro lado, Joan Roca que visitó la semana pasada la región, no quiso dejar de pronunciarse sobre esta cuestión: «Lo considero tradicional porque para mí lo son los platos que han sido comidos, cocinados y trabajados por, al menos, dos generaciones». Sin duda, dos versiones muy distintas que han dado lugar a multitud de opiniones.

El propietario de Casa Gerardo, Pedro Morán, al ser preguntado por el origen del cachopo lanzó una contundente respuesta: «No lo considero un plato de la cocina asturiana. No hay raíces de ninguna clase». Por su parte, el crítico gastronómico del ‘Abc’, Carlos Maribona, coincide en esta idea: «Discrepo de las declaraciones de Roca, pues no es un plato tradicional, de momento, porque no lleva asentado más de 35 años». Por otro lado, hablar de una croqueta le parece «un desconocimiento del producto». El debate para él no se centra en el origen del cachopo, sino la relevancia que está teniendo como insignia de la cocina asturiana: «Me preocupa que le preguntes a alguien en Madrid por un plato tradicional de Asturias y te hable del cachopo como si fuera el gran representante. Hay cientos de platos con recetas que se desconocen como: el bonito relleno, los tortos, las cebollas y las patatas rellenas... Y esos llevan asentados mucho más tiempo».

Una moda

La misma opinión tiene el crítico gastronómico de este suplemento, Eufrasio Sánchez: «No es una receta tradicional asturiana, como puede ser la fabada. El cachopo tendrá su sitio, pero nunca va a poder destronarla, es la reina». Además, considera que «el cachopo, pese a no ser un gran plato en lo culinario», tiene grandes ventajas. Una de ellas es el coste: «Es bastante asequible, sobre todo para los jóvenes, y eso ha tenido mucho que ver en la popularidad que ha conseguido». Elvira Fernández, del Llar de Viri, también cree que el cachopo es una elaboración que está de moda: «Creo que el cachopo es un producto actual, como lo fueron en sus día las albóndigas o la carne guisada. No desaparecen, van quedando». Eso sí, lo que tiene claro es que el cachopo «es un plato tradicional, porque lleva haciéndose desde hace muchos años, aunque no estará nunca en la misma categoría que la fabada».

El presidente de la Academia de Gastronomía Asturiana, Eduardo Méndez Riestra, afirma que el cachopo es «una adaptación de Asturias de un plato internacional». Algo que no considera malo, pues esto ocurre con otras recetas. Sin embargo, no lo escogería como elaboración representativa de la región: «Es un plato muy digno si está bien presentado, cosa que no hacen en muchos establecimientos. Aún así, el fenómeno del cachopo está ahí, nos guste o no. Estoy seguro de que esto pasará, mientras que la fabada no va a pasar nunca».

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