Los asaltantes conocían la rutina del lagarero y sus familiares

Los asaltantes conocían la rutina del lagarero y sus familiares
Chalé de la familia Menéndez, en Fano. / DAMIÁN ARIENZA

Los investigadores trabajan para determinar si los hechos están relacionados con los robos perpetrados en Viesques y en Somió

O. SUÁREZ GIJÓN.

Conocían sus movimientos, sus rutinas y cuántas personas vivían en la casa. Tenían además la certeza de que en la vivienda había una caja fuerte. Los cuatro individuos que la noche del viernes perpetraron el asalto en el chalé de la familia de sidra Menéndez contaban con información que les permitió actuar de forma certera y organizada. La Guardia Civil de la Comandancia de Gijón trata ahora de averiguar si esos conocimientos fueron fruto de la vigilancia que realizaron los días previos o si bien les fueron facilitados por alguna persona que conociese el funcionamiento del negocio del llagar, anexo a la vivienda familiar.

Una de las pistas fundamentales que siguen las fuerzas de seguridad es el coche que los delincuentes robaron a las víctimas y que fue abandonado en Pola de Siero tras sufrir, presumiblemente, un accidente. Lo abandonaron en la rotonda junto al mercado de ganado y antes descargaron el contenido de un extintor con el objetivo de eliminar huellas y restos biológicos. Al parecer, los delincuentes huyeron por la carretera AS-248 (Gijón-Pola de Siero), que pasa justo por delante de la casa violentada, lo que podría servir a la Guardia Civil para tirar del hilo. La capital del concejo de Siero tiene instaladas cámaras de seguridad en la localidad, lo que podría arrojar luz en las pesquisas.

Conexión entre los casos

Por el momento no se ha podido descartar que el asalto de la parroquia de Fano tenga relación con los robos cometidos en dos pisos en la urbanización Los Rosales, en Viesques. Reventaron las cerraduras de dos viviendas, a las 12 del mediodía, y se llevaron dinero, joyas, televisores, ordenadores e incluso bicicletas.

La principal hipótesis es que entraron por los garajes, donde habrían cargado el cuantioso botín. Para lograr acceder a las viviendas, arrancaron de cuajo las cerraduras de las puertas, una vez comprobado que se encontraban vacías. Ese mismo modus operandi fue utilizado en otros episodios registrados en varios domicilios en las últimas semanas. El domingo 12 de agosto, hacia las once de la noche, intentaron robar en un chalé en Somió cuando sus propietarios estaban dentro. Al escuchar ruidos procedentes de la terraza, se asomaron tras las cortinas y vieron cómo un hombre emprendía la huida al saberse descubierto. Estaba manipulando la cerradura y dejó la puerta del jardín abierta en su precipitada fuga.

Las fuerzas de seguridad tienen desplegado desde hace meses un dispositivo especial de vigilancia para prevenir y atajar los asaltos en viviendas, tanto de las zonas rurales del concejo como del casco urbano.

La Guardia Civil y la Policía Nacional -que investiga los robos de Viesques y Somió- trabajan de forma conjunta para tratar de determinar si los robos tienen relación entre sí. Estos delitos, poco usuales en la región, han sembrado la alarma entre gijoneses y visitantes.

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