El bebé arrojado a un contenedor en Gijón fue asesinado nada más nacer

Contenedores instalados en sustitución del depósito en el que fue hallado el cadáver del bebé. / JUAN CARLOS TUERO

La autopsia revela que al niño lo mataron con ensañamiento, provocándole heridas incisas que le afectaron a los órganos vitales

OLAYA SUÁREZGIJÓN.

Lo mataron nada más nacer y lo hicieron con ensañamiento. El cadáver del bebé arrojado a un contenedor en Nuevo Roces presentaba cortes por prácticamente todo su pequeño cuerpo y lesiones internas. Tenía afectados los órganos vitales. Según ha podido saber EL COMERCIO, la minuciosa autopsia realizada por los médicos forenses ha revelado importantes detalles del fallecimiento del bebé, cruciales para la investigación que lleva a cabo la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Gijón.

El bebé -un niño- nació vivo y nada más producirse el alumbramiento acabaron con su vida de forma atroz, con un objeto cortante, provocándole heridas incisas en el cuerpo. Luego, cuando se cercioraron de que estaba muerto, lo introdujeron en una mochila junto a la placenta y al cordón umbilical. Según ha determinado el examen forense, el deceso se produjo poco antes de que un hombre encontrase el cuerpo dentro de en un contenedor de la calle Jenaro Suárez la madrugada del viernes. Habían transcurrido pocas horas desde su muerte.

La Policía Nacional descarta que el parto tuviese lugar en un centro hospitalario y mantiene abiertas varias líneas de investigación sobre el luctuoso suceso que ha conmocionado a toda la ciudad. Uno de los puntos claves de las pesquisas policiales es el ADN del fallecido, una prueba irrefutable que llevaría directamente a la madre. Pero no solo eso. El testimonio del ciudadano que halló el cadáver podría ser crucial para componer el puzle que lleve a localizar a los responsables de este infanticidio.

La progenitora podría haber contado con ayuda para deshacerse del cadáver. La primera hipótesis que manejan los investigadores es que pudo no ser ella misma la que arrojó al contener de basura a su hijo. Las circunstancias que rodean al asesinato continúan siendo una incógnita, si bien poco a poco la Policía Nacional avanza en las pesquisas para esclarecer lo antes posible los hechos. Se revisan las grabaciones de las cámaras de seguridad de varios establecimientos del barrio de Nuevo Roces y se ha tomado testimonio a decenas de vecinos por si hubieran podido observar algún movimiento sospechoso en las horas anteriores al hallazgo.

Aviso a los hospitales

Uno de los primeros pasos dados por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado fue alertar a los centros hospitalarios de la región y de provincias limítrofes de lo ocurrido por si en las horas previas o los días siguientes alguna mujer se personaba en los servicios de urgencias con síntomas compatibles con un parto reciente, como hemorragias o infecciones. Así mismo, se podrían haber solicitado muestras de los análisis de embarazadas cuyo parto estaría próximo al nacimiento del bebé asesinado, por si la progenitora hubiese realizado un seguimiento médico. Los agentes de la Brigada de la Policía Científica han examinado centímetro a centímetro tanto el contenedor como la mochila en la que estaba oculto el cadáver, en busca de huellas y restos biológicos que puedan arrojar luz a la investigación.

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El macabro hallazgo ha conmocionado a los residentes en Nuevo Roces, un barrio muy tranquilo en el que abundan muchas parejas jóvenes con hijos pequeños. «Esperamos que la Policía lo resuelva pronto y salir de dudas de si alguien del barrio ha hecho esa atrocidad, aunque suponemos que no viven aquí y eligieron esta zona apartada para tirarlo», consideraban los vecinos.