Diógenes literario en la Semana Negra

Libros. Hay una calle poblada de librerías y un par de 'hipermercados' literarios en los que buscar chollos a bajo precio. / JUAN CARLOS TUERO
Libros. Hay una calle poblada de librerías y un par de 'hipermercados' literarios en los que buscar chollos a bajo precio. / JUAN CARLOS TUERO

El escritor Ignacio del Valle recorre los mercadillos y librerías del festival en busca de joyas. Se fue a casa con libros de Umbral, Galdós, Voltaire, Vázquez Montalbán y una autobiografía de Margaret Thatcher. ¿El precio? Menos de cinco euros cada uno

IGNACIO DEL VALLE

Como cada año, me prometo que no compraré libros en la Semana Negra, que mi casa desborda ya, que el síndrome de Diógenes literario es real. Como cada año, termino comprando libros en los puestos, picoteando aquí y allá, gastándome la pasta en ejemplares que, seguramente, no podré leer, porque si echo cuentas necesitaré tres vidas más para acabar con los que tengo acumulados. Porca miseria. Hablo con Irene, una de las libreras, y me cuenta que este año va bien, hay venta, la gente busca sobre todo novela y discos de vinilo, y me llevo las 'Memorias de Margaret Thachter. Los años en Downing Street', e Irene resopla de alegría: pensaba que no se vendería, me confiesa. A mí la Iron Maiden siempre me ha interesado, de los malos oficiales se puede aprender mucho -no hay más que leer a Kissinger-, y ciertos análisis políticos son acertados, y además aplicables a España, como cuando describe el Síndrome de Suez tras la derrota británica: «Habiendo exagerado anteriormente nuestra fuerza, ahora exagerábamos nuestra impotencia».

Llevo tiempo coleccionando los fantásticos tomos de los Episodios Nacionales de Galdós que Espasa lanzó en su momento: 46 libros con un despliegue de información en torno a los textos ciertamente admirable, y que voy completando con paciencia. En este caso, es el 21, que incluye 'España sin Rey' y 'España trágica', con las primeras elecciones democráticas en la historia de la nación, la constitución de 1869, y las posteriores turbulencias a causa del asesinato de Prim, la llegada del nuevo rey, Amadeo de Saboya, y los obstáculos a los que se enfrentarán los nuevos mimbres políticos. Como me entusiasma la historia, encuentro otro libro jugoso: 'El siglo de Luis XIV', de Francois-Marie Arouet, que les suena porque se trata del mismísimo Voltaire, quien defiende tal periodo como uno de los cuatro más esplendorosos de la historia, con Filipo y Alejandro, César y Augusto, y los Médicis en Florencia. «L'État, c'est moi!», decía Louis-Dieudonné de Borbón, pero yo prefiero aquella de «Cada vez que otorgo un puesto vacante, consigo cien descontentos y un ingrato». A propósito, hay una gran serie sobre el tal: 'Versailles'. Como no solo de historia vive el escritor, compro las 'Memorias Borbónicas' de Francisco Umbral, que igual que Vázquez Montalbán siempre se encuentra a buen precio y puedes ir haciendo tu colección de autor a precios de risa. A ambos los publicó copiosamente Planeta, y si el primero hizo la crónica social del esperpento tardofranquista, el otro en 'Historias de política ficción' indaga a su manera en el trauma del 23-F.

Encuentro un libro sobre el cine de Walter Hill, un director poco transitado pero que hizo el guión de 'Aliens' o 'La huida', y que dirigió cintas tan interesantes como 'Wild Bill' en 1995, de la que extraje la frase para enmarcar uno de los cuentos de mi libro 'Caminando sobre las aguas': «Cada vez que llega la muerte de un héroe, todos perdemos fuerzas». El western es otra de mis pasiones, y afortunadamente la editorial Valdemar está publicando grandes novelas del género en su colección Frontera. Aviso: esto no es un 'chollo', pero es absolutamente recomendable. Por ejemplo 'Centauros del desierto', de Alan Le May, que Jesús Palacios me aseguró que era mejor que la peli, y aunque resulta muy audaz afirmar tales cosas, Jesús no suele tirar con pólvora del rey. Otros grandes de la novela western son Oackley Hall -este sí magnífico, a la altura de cualquier clásico, lean 'Warlock'-, A. B. Guthrie con su 'Bajo cielos inmensos', Theodor Victor Olsen con 'Soldado Azul', o los cuentos del mismo Bret Harte. Para terminar este paseo, la recomendación de un librero: Soma Morgensten, 'En otro tiempo', sus memorias y años de juventud en la Galitzia oriental. Este señor fue amigo de Joseph Roth, Alma Mahler, Musil, Karl Kraus, Schoenberg... y según su adalid, «es un autor que me gusta porque es inmisericorde consigo mismo, y eso siempre es un punto».