Fallece la hermana Covadonga Donate, cofundadora del Albergue de Covadonga de Gijón

Sor Covadonga Donate, de la congregación de las Siervas de los Pobres, fundadora del albergue Covadonga./PALOMA UCHA
Sor Covadonga Donate, de la congregación de las Siervas de los Pobres, fundadora del albergue Covadonga. / PALOMA UCHA

El funeral tuvo lugar este lunes, a las 11 horas, en la residencia de la congregación de las Siervas de los pobres de Ciudad Real

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La hermana Covadonga Donate Vigón, cofundadora del Albergue Covadonga de Gijón, ha fallecido este domingo, en Ciudad Real, en la residencia de la congregación de las Siervas de los Pobres, a los 91 años. Nacida en La Felguera, pero afincada en la ciudad desde 1971, desarrolló una extensa carrera que se vio reconocida con numerosas distinciones, como la Medalla de Plata del Ayuntamiento de Gijón. También recibió en 2002 el premio 'Atalía' de la Asociación de Vecinos Atalía de El Natahoyo, además del galardón 'Ángel Rubio Ballesteros' de la Sociedad Cultural Gijonesa en 2007.

El funeral tuvo lugar este lunes, a las 11 horas, en la residencia de la congregación de las Siervas de los pobres de Ciudad Real.

Trabajó por El Natahoyo y por Gijón

La hermana Covadonga trabajó activamente en el dispensario y en cada casa del barrio de El Natahoyo donde existía alguna necesidad. Cofundadora del Albergue Covadonga, que abrió sus puertas el 4 de enero de 1988 en los locales del antiguo matadero municipal de la calle Mariano Pola, la Hermana tomaba esa iniciativa para prestar asistencia a los más desfavorecidos, a los sin techo que residían en la ciudad y a los que estaban de paso, pero que tampoco tenían hogar ni cama donde dormir. Junto a ella, otras dos personas fueron fundamentales en la fundación del Albergue: el jesuita Francisco Herrero y el laico Tomás Marcos.

La religiosa tampoco se quedó al margen de los conflictos del sector naval en los años 80. Ofreció apoyo, ayuda y solidaridad a los trabajadores cada vez que se producía algún encierro en los astilleros.

Desde aquellos primeros años de la década de 1970, trabajó, sin hacer ruido, por el bienestar de los demás, por El Natahoyo y por Gijón. Y toda esa generosidad le pasó factura, porque en 2009 comenzó a tener algunos problemas de salud que la alejaron del Albergue.

Dedicó unos 40 años de su vida a El Natahoyo, pero antes estuvo en el Pozo del Tío Raimundo, Pueblo Nuevo y La Ventanilla.