Gijón cuenta ya con un plan urbanístico tras diez años de incertidumbre

El Pleno del Ayuntamiento de Gijón / DAMIÁN ARIENZA

El documento, que finaliza más de cinco años de tramitación, entrará en vigor tras su publicación en el BOPA el próximo 14 de febrero

iván villar
IVÁN VILLARGijón

Tras más de cinco años de tramitación, el Pleno aprobó esta mañana el nuevo Plan General de Ordenación de Gijón, que sustituirá al de 1999, actualmente vigente tras la anulación judicial de los dos documentos de ordenación anteriores, de 2007 y 2011. El secretario municipal informó que su publicación en el Boletín Oficial del Principado de Asturias está prevista para el 14 de febrero. «Ya han reservado sitio bastante en el boletín», bromeó mientras mostraba a su derecha los tomos que componen este documento y que presidieron la sesión plenaria. El documento tuvo el respaldo de cinco de los seis grupos de la Corporación (Foro, Xixón Sí Puede, PP, IU y Ciudadanos) y el voto en contra del PSOE. También salió adelante el nuevo catálogo urbanístico, con el voto favorable de los mismos grupos municipales y la abstención del PSOE.

El concejal de Urbanismo, Fernando Couto, dedicó su intervención a «resumir lo que más afecta a los ciudadanos» dentro del nuevo plan urbanístico. Entre otras, la apuesta por «un desarrollo sostenible que basa su crecimiento fundamentalmente en suelo urbano», con la eliminación de 2,5 millones de metros cuadrados que el plan de 2011 calificaba como urbanizables para el desarrollo de nuevas zonas residenciales en la zona rural. También la creación de una red de aparcamientos disuasorios ligada al futuro Plan de Movilidad, la garantía de un uso industrial para los terrenos del Tallerón y Juliana, las facilidades para «recuperar la actividad económica perdida» en La Camocha y la obligación de que al menos el 80% del suelo de Naval Gijón se dedique a usos productivos vinculados a la pesca, la acuicultura, el turismo, la navegación, la biotecnología marina y las energías renovables.

Hizo una mención especial al logro que suponer «dar una solución al desorden de la zona del Rinconín», con la creación de una 'playa verde' de 26.000 metros cuadrados y la reserva de una parcela municipal junto al mar para usos no residenciales cuyo destino final «queda para la próxima Corporación». Remarcó que lo acordado para este ámbito «integra el edificio existente del Ricks', sin afectar a sus propietarios, si bien estos deben adoptar para el inmueble una estética más acorde con los tiempos actuales». Añadió que hay «un riguroso respeto» por las denominadas actuaciones urbanísticas concertadas, dependientes del Principado, como Ecojove y la Zalia. Y mencionó finalmente la creación de nuevas zonas ambientalmente protegidas en torno a las principales áreas industriales, una de las cuales ocupará 64 hectáreas alrededor de las instalaciones de Arcelor. Couto señaló que la siderúrgica tendrá «un plazo máximo de cuatro años» para cumplir con ella.

«Aprobamos un plan necesario, muy demandando y con una amplia participación ciudadana. Gijón pasa a regularse urbanísticamente por un plan actualizado, adaptado a las nuevas circunstancias legales, ambientales y económicas, respetando el principio de desarrollo territorial urbano sostenible», concluyó.

Los grupos de la oposición que apoyaron el documento destacaron que, sin ser el que ellos habrían propuesto, es fruto de la negociación y recoge propuestas de todos ellos. «Apoyamos este plan por dos aspectos fundamentales: porque nos hemos puesto de acuerdo la mayoría de los grupos municipales de esta Corporación y porque se aprueba con un clima de tranquilidad y sosiego que no existió en los dos planes anteriores», señaló el portavoz de Xixón Sí Puede, Mario Suárez, quien destacó la presencia entre el público durante la sesión de esta mañana del presidente de la federación de vecinos de la zona rural Les Caseríes. Remarcó la presión ejercida durante todo este proceso por su formación «para que no se siga construyendo en primera línea de playa» y consideró que con esta aprobación «se da un paso fundamental contra la especulación y se sientan las bases de una ciudad sostenible frente a los anteriores modelos de desarrollismo, que iban a favor de los especuladores y no de la ciudadanía».

Sus palabras fueron respondidas por el portavoz socialista, José María Pérez, quien defendió el desarrollo urbanístico de la ciudad desde la llegada de las corporaciones democráticas, «del que nos sentimos orgullosos», y recordó que «algunos concejales de este Pleno viven en zonas que antes eran industriales y habían caído en la degradación, pero se adecuaron para crear un lugar más atractivo para vivir, recibir visitantes y también para invertir y generar nuevas actividades productivas. Todo eso es fruto de ese modelo de desarrollo urbanístico». Justifico su rechazo al PGO en que «la ciudad que dibuja este documento no es la ciudad que necesitan los gijoneses y adolece de carencias que afectan a sus posibilidades de desarrollo futuro, no solo desde el punto de vista urbanístico, sino también en el desarrollo de la vida de la gente». Criticó entre otras cosas que «base la totalidad de los nuevos urbanizables en la tipología de vivienda unifamiliar, sin prever en ellos ninguna reserva para la vivienda progida. Un crecimiento centrado en los chalés, que supone un modelo de ciudad más caro de mantener, menos sostenible y que generará problemas económicos a las futuras corporaciones».