Intervención policial contra las falsificaciones en la Semana Negra

Varios agentes requisan productos, en la tarde de ayer, en la Semana Negra. / LUCÍA R. LORENZO
Varios agentes requisan productos, en la tarde de ayer, en la Semana Negra. / LUCÍA R. LORENZO

Los agentes requisaron artículos de imitación entre los que había bolsos, carteras y ropa. Los vendedores deberán acudir hoy al juzgado

LUCÍA R. LORENZOGIJÓN.

La Policía Nacional requisó ayer en la Semana Negra decenas de artículos de presunta imitación, entre los que había bolsos, carteras y ropa de marca. El operativo contra el pirateo se llevó a cabo sin previo aviso y afectó a varios vendedores. Según pudo saber EL COMERCIO, la intervención policial tenía por objetivo «defender la propiedad intelectual de falsificaciones de productos» y estuvo coordinada por la Unidad de delitos económicos de la Comisaría de Gijón, con apoyo de la Unidad de prevención y de reacción (Upr) de la Policía Nacional y la colaboración de agentes de Extranjería que iban de vestidos de civiles, comprobando también la presencia de inmigrantes sin documentación.

Los agentes se personaron en los puestos de venta minutos antes de que la Semana Negra abriera sus puertas al público, a las cinco de la tarde. La Policía empezó a requisar artículos, presuntamente de imitación, y a guardarlos en bolsas precintadas. Según la Policía, se trató de una intervención rutinaria, que se realiza todos los años.

La noche del martes, los agentes estuvieron en el recinto vigilando y ultimando los detalles del operativo que ayer por la tarde sorprendió a los feriantes. Esta intervención generó multitud de protestas entre los comerciantes afectados, que aprovecharon para advertir de sus «precarias» condiciones laborales en el festival de literatura y ocio.

600 euros por seis metros

Según ellos mismos explicaron, para poder estar presentes en la Semana Negra «cada uno de nosotros abonamos al Ayuntamiento de Gijón600 euros por apenas seis metros de suelo para colocar nuestro puesto». En algunos casos, indican, «la luz nos cuesta otros 75 euros». Mor Loum, uno de los vendedores senegaleses afectados, indicó que «no queremos problemas, solo trabajar para mantener a nuestros hijos». Sobre las condiciones de trabajo, detalló que «no tenemos agua para ducharnos; llevo casi tres días con la ropa sucia. Tampoco hay un servicio para ir al baño, ya que el que está en el recinto es para los visitantes, nos dicen».

Modou Sylla, otro de los comerciantes presentes en la Semana Negra, dijo sentirse «estafado. Lo normal es que antes de que paguemos por tener un puesto aquí, nos digan lo que podemos vender, ahora nos sentimos engañados». Ndoube Diop, también vendedora, aseguró que «no venimos a robar, ni a vender droga, solo a buscarnos la vida».