«Le puse una chaqueta por encima hasta que llegó la ambulancia, no sabíamos si estaba vivo»

David Espejo ayudó al hombre que encontró el cadáver y llamó al servicio de emergencias

O. SUÁREZGIJÓN.

David Espejo conducía su coche por Nuevo Roces la madrugada del viernes después de dejar a un amigo en casa cuando vio que un hombre irrumpía en la calzada y le hacía señales para que se detuviese. «Me dijo que no tenía móvil, que había encontrado un bebé en un contenedor y que llamase a la Policía, al principio creí que me quería robar o que era una broma...», recuerda. Pero la broma se convirtió en pesadilla en cuanto se bajó del vehículo, se acercó al contenedor y vio un pequeño cuerpo boca abajo tendido en la acera.

Paulino Otero, el hombre que rebuscaba dentro del contenedor había sacado una mochila y lo que había en su interior cayó sobre la acera. Era el cadáver del recién nacido, junto a restos del cordón umbilical y la placenta. «Me quedé impactado y rápidamente llamé a emergencias», explica David. Apenas un minuto después le devolvieron la llamada los sanitarios para pedirle que pusiese calor al bebé. Aún no sabían que estaba muerto. «Lo que hice fue coger una chaqueta del maletero y ponérsela por encima para taparlo, por si pudiera servir de algo...», añade, aún emocionado.

Apenas cinco minutos después llegaron los primeros agentes de la Policía Nacional. «Se hicieron cargo de la situación y se quedaron con el hombre que lo había encontrado, nosotros nos fuimos, con muy mal cuerpo...», comenta el joven gijonés, que añade: «Esa imagen la tengo grabada, me afectó bastante... De hecho al día siguiente pedí trabajar desde casa porque estaba impresionado, una cosa así de fuerte impacta a cualquier persona».

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Paulino Otero se quedó varias horas en el lugar, hasta que se autorizó el levantamiento del cadáver y los agentes le tomaron declaración sobre las circunstancias que habían rodeado el macabro hallazgo. Según su testimonio, como cada día salió a recorrer el barrio «en busca de objetos de valor y de coleccionismo» y en uno de los contenedores de la calle Jenaro Suárez Prendes encontró una mochila.

Al abrirla vio lo que primero creyó que era un muñeco y que luego comprobó que era un bebé. El cadáver del niño presentaba numerosos cortes en el cuerpo y lesiones internas.