Lotería de Navidad: el Gordo más repartido de la historia deja 4,4 millones de euros en Asturias

Celebración en la administración de Loterías de la calle Jovellanos, en Oviedo. / Á. P.
Celebración en la administración de Loterías de la calle Jovellanos, en Oviedo. / Á. P.

El primer premio del sorteo de la Lotería de Navidad repartió su alegría por 48 provincias españolas

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

Los ocho quintos, los dos cuartos, el segundo. Los niños de San Ildefonso cantaban premios importantes, pero toda España contenía la respiración en busca del número más esperado: el Gordo. Tres horas y media después de que los bombos del sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad comenzasen a girar, Carla García y Aya Ben Hamdouch protagonizaban el momento más esperado del día: «¡03347! ¡Cuatro milloooneees de eeeuroos!». Y la alegría se desbordó. No lo hizo como en ocasiones anteriores, con dos o tres grandes concentraciones. El Gordo de este año ha sido uno de los más repartidos que se recuerdan: 249 administraciones de 48 provincias españolas repartieron la suerte, aunque algunas más que otras.

Asturias fue una de las regiones en las que la fortuna pasó casi de puntillas: once décimos del número más deseado en la jornada de ayer se quedaron en la región, todos vendidos a través de máquina expendedora. Gijón se hizo con tres. En la calle General Suárez Valdés, en el barrio de El Coto, está la tienda de regalos Pedro's. Con su dueño ausente porque estaba liderando al equipo de fútbol de alevines de la Peña Hermanos Castro, fue su prima, Ángela Busto, la que se encargó de transmitir las intensas sensaciones de una mañana agitada. «Estoy muy emocionada. Aún no sabemos a quién le ha podido tocar, pero espero que sea alguien del barrio. Aquí hay gente buena y trabajadora a la que le puede venir muy bien», explicaba emocionada y aún con la sopresa en el cuerpo. Tres boletos, tres, que suponen una inyección de 1.200.000 euros. «Siempre digo que en Navidad no hay número feo y este año tenía un pálpito».

Y si el Gordo hizo una visita fugaz a Gijón, en Oviedo se quedó un poco más, aunque tampoco demasiado. La visita más larga la hizo a la administración de la calle Jovellanos número 8, que ayer se llevó doble alegría, estaban en racha. A las 11.55 horas se enteraron de que habían vendido un décimo del último de los quintos que salieron en la mañana de ayer, el correspondiente al 02308. Felices, salieron a la calle con un cartel que rezaba: «A por el Gordo». Y el deseo se cumplió. Tres décimos premiados habían salido de su terminal electrónico de venta, 1.200.000 euros que habían ido a parar a manos de sus clientes. «Esta es una de las mayores alegrías que podemos tener en este día tan especial», señaló Julio Alberto Acebal, responsable junto a su hermana Rosa de esta administración. Fue ella la que dio el «secreto» para conseguir repartir este tipo de alegrías. «Sellar muchos números y dar un trato especial, este es un negocio familiar. Estamos muy contentos, es una maravilla saber que hay gente que tiene la vida solucionada».

La de ayer no fue la primera vez que se llevaron una alegría con el sorteo extraordinario de la Lotería de Navidad. Hace doce años, con María Teresa Muñiz al frente del negocio, la madre de estos dos hermanos que ayer estuvieron tocados por la suerte, repartieron 12 décimos del Gordo. Rosa Acebal, que creció jugando entre las estanterías de esta administración que es también estanco, no podía ocultar su emoción. «Asturias lo necesita», afirmó la responsable de una administración que ha recibido dos de las tres últimas visitas del Gordo a Asturias.

Más información

De la anterior vez que este premio se pasó por Oviedo han pasado ya seis años. Como la de ayer, fue una visita fugaz, sin grandes lluvias de millones. Cinco fueron los que se quedaron en Asturias, la mayor parte, más de cuatro, en esta administración ovetense gracias al 76058. Solo Gijón y Nava pudieron probar, aunque solo fuera con un décimo cada una, las mieles del principal premio del sorteo más esperado. Al año siguiente le tocó el turno a Avilés. La administración del edificio Maspalomas vendió una serie del 62246, que dejó cuatro millones de euros en la ciudad.

Hay que remontarse a 2007 para recordar lo que es una auténtica lluvia de millones, casi una tormenta. 360 se quedaron aquel año en Asturias gracias a lo que muchos llamaron un «número feo», el 06381, que a los vecinos de Molléu, Llanes, Avilés, Siero, Gijón y Langreo les pareció el más bonito del mundo. Fueron ellos quienes se llevaron la mayor parte de un botín que también llegó a Madrid, Toledo, Teruel, Barcelona, Mérida y Almería.

Bonito, el más bonito, el mejor, les pareció el 03347 a los responsables del estanco de la calle Corredoria Baja, 154, un establecimiento que es también despacho de loterías y que tuvo la suerte de vender dos décimos del número más buscado en la jornada de ayer. Hace 26 años que Ana Isabel González se coloca tras el mostrador de este establecimiento. Nunca, hasta ayer, había dado este premio. «Estoy nerviosa y muy contenta», afirmó poco después de saber que había repartido la suerte. «Esta es una terminación muy jugada en el barrio, pero los dos décimos los vendimos por máquina», afirmó esta lotera, que celebraba la suerte con una copa de champán y un gorro de Papá Noel en la mano.

Porque esa fue la tónica de ayer: los once décimos del Gordo que se vendieron en Asturias no tenían el tacto de los tradicionales, con sus aristas microperforadas, ni la ilustración de la Virgen con el Niño. Todos ellos salieron de un terminal electrónico. «Que haya tocado en máquina ayuda a que la gente vea que los décimos que no son físicos también tocan porque muchos creen, sobre todo la gente mayor, que solo caen premios a los décimos tradicionales». La reflexión pertenece a Rufina Herrero, quien durante los 32 últimos años ha estado al frente del estanco ubicado en la calle Uría, 62, en Oviedo, y que ayer, por primera vez en su carrera como lotera, dio el Gordo. La noticia de que uno de los décimos salidos de su terminal electrónico había obtenido el máximo premio se la dio EL COMERCIO. Una auténtica «sorpresa. Siento muchos nervios y mucha alegría. La pena es que hayamos repartido un décimo y no más». Lo que desconocía Rufina era en aquel momento la identidad de la persona agraciada. «Por esta calle pasa muchísima gente y mucho turista, por lo que puede ser cualquiera».

La impersonalidad de la venta en estas máquinas unida al trasiego de algunas zonas hacen difícil saber a quién felicitar. Es el caso del hotel restaurante Benidorm, en Villamayor, que vendió un décimo del número más deseado ayer. Una llamada alertaba de la buena noticia pasadas las doce y media. Una amiga era la encargada de avisar a Loli Rodríguez, propietaria del establecimiento, de que su despacho mixto había vendido el Gordo. La expectación se instalaba así en el local piloñés, único punto de venta de lotería entre Infiesto y Arriondas y lugar habitual de parada de camioneros, grupos de excursiones, cazadores y vecinos de toda la comarca oriental. «Ha podido comprarlo cualquiera», señaló Rodríguez. Sobre el afortunado, ni rastro. «Al ser un décimo solo, no creemos que aparezca. Llevamos vendiendo lotería a mucha gente desde el verano», indicó.

A pesar de lo solitario del Gordo, en el restaurante no faltaron ni las ganas de celebración ni el brindis, tanto «a la salud» del nuevo millonario como del propio negocio. En 2019 celebrará sus cincuenta años de existencia, siempre bajo la gestión de la familia Rodríguez Acebal. Desde 1972 disponen además de punto de venta de loterías, pero hasta la fecha no se habían estrenado en los premios navideños. «Habíamos dado como mucho cinco millones de las antiguas pesetas», explicó la propietaria. Con el cartel que acredita que del restaurante de Villamayor ha salido el Gordo de 2018, la familia de hosteleros confía en que la suerte acompañe también al negocio.

El trasiego de gente es también una constante en la administración del Centro Comercial Caudalia, en Mieres, donde ayer también vendieron un décimo del Gordo. María José Iglesias, responsable del establecimiento, no acertaba a adivinar de quién podría tratarse. «Ni idea, tenga en cuenta que por aquí pasa mucha gente y, claro, no se trata de una peña ni nada de eso», afirmó la lotera, que lamentó la escasez de boletos vendidos. «Es una suerte que caiga aquí, pero también una pena que haya sido un solo premiado». Una frase que se repitió ayer en todos los puntos de Asturias en los que tocó un Gordo que, como en sus dos últimas visitas, ha pasado de puntillas por la región. Habrá que esperar al año que viene para saber si su estancia es más prolongada.