Las casetas del Bombé arrancan con lleno de público y críticas hosteleras por la improvisación

Numerosos ovetenses se acercaron a tomar el vermú ayer al mediodía a las casetas hosteleras en el Campo de San Francisco . / FOTOS MARIO ROJAS
Numerosos ovetenses se acercaron a tomar el vermú ayer al mediodía a las casetas hosteleras en el Campo de San Francisco . / FOTOS MARIO ROJAS

Destacan la colaboración entre los puestos para llegar a tiempo a «ofrecer una oferta diferente y de calidad» en San Mateo

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Sábado, una y media de la tarde y el paseo del Bombé va llenándose de gente en busca del aperitivo. De improviso, el camión de la orquesta que tocaba ayer por la noche, irrumpe entre mesas y sombrillas. Clientes orillados entre las casetas. «Se podría hacer en otro momento», lamentan. Improvisación, escaso margen de tiempo -apenas día y medio para montar- y carencias técnicas en las casetas son las quejas más recurrentes entre muchos de los dieciséis hosteleros que, finalmente, tras recursos, reparaciones y un posterior concurso, ofrecen una alternativa «familiar» y «de calidad gastronómica» frente al bullicio del casco antiguo en San Mateo.

Con todo, la primera noche de fiestas les dejó satisfechos, aunque algunos como Francesco Corso, de Pizzería Mondello, «esperaba algo más de gente». «Comparado con el año pasado, cuando la tormenta nos estropeó el inicio, ayer hubo bastante gente», recalca Ana Argüelles, del restaurante De Labra, esperando que el buen tiempo aguante durante toda la semana.

«Falta apoyo y sobra improvisación, sobre todo con el escaso margen que nos han dado», relata Corso, que estima en «quince días» desde el sorteo el tiempo necesario para instalar las casetas, contratar proveedores y llenar las neveras. Hay más. «Con 5.000 vatios contratados de potencia no da. Andamos precalentando algunas cosas y para cocinar hay que buscarse la vida con el gas», agrega.

«La polémica del concurso no ayuda», añade Argüelles, que también considera que «cada año nos ponen más trabas desde el Ayuntamiento porque es la gente la que nos está apoyando». Entre esas pegas para que los hosteleros instalen espacios festivos está la ubicación: «Estaría muy bien regresar al paseo de los Álamos».

El polémico proceso de adjudicación de los espacios y el escaso margen de tiempo para el montaje pilló de sorpresa a los primerizos. Sin embargo, los más veteranos, como el Naguar, estaban prevenidos: «Llevamos viniendo bastante tiempo y vamos justos todos los años. No creo que necesitemos apoyo, porque los hosteleros gestionamos bien entre nosotros, nos gusta venir y lo sacamos adelante», relata Rosa González. «Ofrecemos algo diferente en San Mateo. Una mejor oferta gastronómica, de mayor calidad que en el centro», agrega la responsable, antes de añadir que durante las fiestas amplían plantilla para atender tanto el local como la caseta.

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«¿Yo no estoy?»

Mónica Longo, del Quinta Avenida, explica cómo fue el sorteo y su sorpresa al saber que había presentado correctamente la solicitud pero que su número no estaba en el improvisado bingo que eligió los puestos. «Levanté la mano y pregunté: ¿yo no estoy? Fue muy cutre lo de las bolas». Igual que sus compañeros, el estrecho margen de tiempo para instalar las barras complicó el arranque de las fiestas que lograron sacar adelante con la «colaboración» entre los dieciséis participantes.

Quien no pone pegas a las dificultades es Elliot Ortiz, de Las Tablas del Campillín. «Se pudo dentro de la gestión del Ayuntamiento, que trabajó porque lo quiso sacar adelante». Tampoco solicita apoyo de ningún tipo, salvo el que se dan entre los empresarios de cada caseta. «Es el primer año que estamos aquí y nos apoyamos bastante entre todos», añade antes de esperar unas «buenas fiestas si acompaña el tiempo... y tiene toda la pinta».

En cuanto a las dos primeras jornadas argumenta que al Bombé acude «otro tipo de clientela más amable que en el centro, más mayor». Durante la jornada inaugural de San Mateo destacó la presencia de familias disfrutando de las terrazas. Por la noche, en cambio, «se animó bastante con la orquesta».

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