Uviéu, «victoria» o «imposición»

Uviéu, «victoria» o «imposición»
Un cartel señalizando Oviedo, con la nueva toponimia escrita por encima. / MARIO ROJAS

La oficialización del topónimo tradicional de Oviedo divide al equipo de gobierno y la oposición

ALBERTO ARCE OVIEDO.

Entre la «victoria» y la «imposición». Así se han tomado los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento la oficialización del topónimo Uviéu, que desde anteayer, y por decreto del Consejo de Gobierno del Ejecutivo regional, pasa a sumarse a la nomenclatura en castellano de la ciudad junto a 1.300 pueblos, parroquias y barrios del municipio. Nombres como San Istiba (San Esteban de las Cruces), El Monte Cerráu (Montecerrao), San Llázaro (San Lázaro), Cualloto (Colloto) o Llatores (Latores), que han suscitado las críticas al tripartito desde la oposición.

No obstante, según el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, la medida solo puede recibirse con «alegría», ya que, como aseguró, «quien no cuida su patrimonio, no cuida el legado que le deja a sus hijos». En ese sentido, afeó al Partido Popular los «veinte años de retraso» de la iniciativa, y explicó que dicha revisión toponímica, conjugada a la del Plan General, ha servido, además, para catalogar los núcleos rurales del concejo y «conocer su ubicación».

Algo parecido, por su parte, expresó el portavoz del Grupo Municipal Socialista, Diego Valiño, al explicar que «tras trabajar intensamente en ello, al fin lo hemos conseguido». Según sus palabras, Oviedo, como capital del Principado, «no se podía quedar al margen de su patrimonio». Y todo ello, argumentó, ante el «nulo respeto del PP por la cultura popular, que hizo que el proyecto se quedase en un cajón pese a existir una ley de 1998 y un decreto de 2002 a su favor».

Sin embargo, en las filas de la oposición, la oficialización del término Uviéu no ha sido tan bien recibida. Así, como aventuró el portavoz del Partido Popular ovetense, Gerardo Antuña, «estamos hablando de unos términos que en muchos casos, según hemos comprobado por los informes de la propia junta de la toponimia, no utiliza nadie». Una «imposición» y una «pura impostura», sentenció. El portavoz de Ciudadanos, Luis Pacho, a su vez, no se quedó atrás en las críticas y advirtió que «los ovetenses seguirán diciendo Oviedo, en vez de Uvieu, por mucho que el tripartito se empeñe en imponer usos y costumbres a calzador».

«Es un gran paso a favor de la oficiliadad de la lengua asturiana»

Del Ayuntamiento a la ciudadanía y viceversa. Las discrepancias en torno a la oficialización del topónimo de la capital del Principado de Asturias en su variante lingüística en lengua asturiana también han llegado a la ciudadanía ovetense. Defensores, detractores y posturas que van desde la alegría hasta el rechazo más absoluto a una iniciativa que lleva en espera desde 1998 con la aprobación de la Ley de Uso y Promoción del Bable/Asturiano.

Así, el estudiante de Física en la Universidad de Oviedo e hijo del famoso restaurador de obras de arte, Marcos Puras, admitió «no poder encontrar ningún argumento» que negase la medida aceptada por el Gobierno autonómico: «La lengua es un patrimonio cultural de los pueblos; no entiendo por qué no podría ser así».

Una observación muy similar a la que hizo uno de sus colegas, Pablo Conchambay, también estudiante de Física, que aseguró encontrarse «verdaderamente satisfecho» con la oficialización de Uviéu como término a sumar a la nomenclatura en castellano. Además, Conchambay fue un paso más allá y afirmó que «este es un gran paso en favor de la oficialidad de la lengua asturiana». Algo que, según sus palabras, «se tiene que conseguir cuanto antes para reconocimiento de los que la hablan».

No obstante, no todos los ciudadanos piensan lo mismo. Para algunos, como el jubilado Luis Vega, «Oviedo siempre será Oviedo y Asturias siempre será Asturias, por mucho que los partidos políticos se empecinen en lo contrario». Según sus palabras, «yo no hablo un castellano perfecto» -variedades dialectales a parte-, «pero eso de la llingua es una imposición y un invento que no saldrá adelante por mucho que quieran obligarnos a ello».

Para otros, como la estudiante de Biología, Sofía Toraño, la admisión del nombre en el catálogo de topónimos oficiales es algo «genial que debería mentalizar a todo el mundo del patrimonio que tenemos y que hay que preservar». Además, también quiso enfatizar en que «a partir de ahora, todos deberíamos utilizarlo con más frecuencia». Pero también hay otros a los que la aceptación de la nomenclatura no les supone un «cambio de vida». «Yo seguiré amando a Oviedo llámenla como la llamen», clamó la jubilada Rita María González.