Un Hammet doble para el palmarés

Un Hammet doble para el palmarés

Carlos Bassas del Rey y Juan Sasturain se hacen con el premio a la mejor novela de género negro, mientras Nacho Carretero se lleva el Walsh a la mejor obra de no ficción por 'En el corredor de la muerte'

M. F. ANTUÑA

El palmarés de la Semana Negra 2019 ya está compuesto para la historia. El Premio Hammett a la mejor novela de género negro del pasado año ha tenido en esta ocasión dos ganadores: el jurado concedió el premio 'ex aequo' al español Carlos Bassas del Rey por 'Justo' (Alrevés) y al argentino Juan Sasturain por 'El último Hammet' (Alfaguara). «La apuesta por explorar y ampliar los márgenes del género» fue la razón del jurado para optar por los dos títulos.

'Justo' es «un breve poema a Barcelona» realizado a través de la peripecia de Justo,un «viejo cabreado en la ciudad», un tipo que se cree un elegido y a través del que se van hilando diferentes historias de los barrios y las esquinas de la urbe catalana, muchas de ellas salidas de la memoria del padre del autor -un gran conocedor de todos esos recovecos-, que ha querido rescatarlas y darles forma de novela.

La otra obra galardonada, 'El último Hammett', por su parte, «constituye un ambicioso ejercicio narrativo que parte de un referente clásico del género para ahondar en el contexto de su época», en palabras del jurado. Sasturain no estaba ayer en Gijón para celebrar el éxito de una novela que se resume así: «Tras salir de la cárcel, y tras veinte años de silencio, el veterano escritor Dashiell Hammett intenta escribir una nueva novela, que acaso sea la última, aunque para hacerlo deberá enfrentar múltiples obstáculos».

El Premio Rodolfo Wash de literatura negra de no ficción galardonó, con la unanimidad del jurado, 'En el corredor de la muerte' (Espasa), el libro de Nacho Carretero que relata el caso de Pablo Ibar, condenado primero a muerte y ahora a cadena perpetua en Florida y que desde 1994 lleva luchando por demostrar su inocencia. Carretero, feliz de ser premiado en Gijón, la ciudad de su padre y donde vivió hasta los siete años, reivindicó la «utilidad del periodismo para evitar que historias así caigan en el olvido». Confío en que el galardón sirva para que la tragedia de Ibar pueda ser conocida y se pueda «arrojar más luz sobre un caso inaudito».

Historia y fantasía

El premio Espartaco a la mejor novela histórica fue a parar a 'Comanche' (Ediciones B), de Jesús Maeso de la Torre, un veterano de la quinta de Paco Ignacio Taibo II a quien solo le faltaba este premio entre los del género. «Acabo de añadir una muesca en mi revólver», dijo utilizando el lenguaje del western, que es, en cierta forma, el argumento de una novela que retrata la epopeya de los españoles que durante siglos controlaron la mitad de Estados Unidos. «Quería rendir un tributo al western y descubrí que antes de Clint Eastwood y John Wayne habían estado los españoles», dijo para introducir 'Comanche', una novela sobre los regimientos llamados dragones del rey que controlaron el Salvaje Oeste de Luisiana a California pasando por Texas y Nuevo México los siglos XVII y XVIII. Hizo el autor una llamada a no olvidar nuestra historia y que tampoco la olviden otros «que nos miran desde arriba hacia abajo», como Donald Trump.

Luis Artigue, autor de 'Donde siempre es medianoche' (Pez de Plata), se hizo con el premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía. «Es una obra distópica repleta de humor neurótico y que también quiere ser una novela política». Plantea lo siguiente: un día nos asomamos a la ventana a las tres de la tarde y sigue siendo de noche. Y así continúa hasta que de pronto el mundo está en una Edad Media llena de actos de fe enloquecidos. Busca con esta novela, como hace la literatura fantástica en general, «otras formas de entender la complejidad de la realidad».

Enrique Llamas es el ganador del Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro con 'Los Caín'. «Su propuesta audaz de un country noir que te sumerge en un ambiente inquietante y sórdido», en palabras del jurado, le hizo merecedor del galardón. Hace nueve años surgió la idea, a partir de la muerte de los ciervos de la sierra de la Culebra para la que el autor se inventó una explicación y, tiempo después aquel germen, con las enseñanzas de su padre, maestro rural en Castilla y León, fue tomando forma de novela ambientada en los años 70.