Marta Robles: «A todos nos fascina un poco el mal»

Marta Robles presentó su libro en Gijón. :/JUAN CARLOS TUERO
Marta Robles presentó su libro en Gijón. : / JUAN CARLOS TUERO

La periodista Marta Robles presentó 'La mala suerte', donde aborda la cuestión de la paternidad «a cualquier precio»

KAY LEVIN

Marta Robles (Madrid, 1964) estuvo ayer en la Semana Negra ante una nutrida audiencia, para presentar su obra 'La mala suerte'. La escritora explicó previamente a EL COMERCIO las claves de esta novela, protagonizada de nuevo por Tony Roures. En 'A menos de cinco centímetros' introdujo, hace dos años, a este corresponsal de guerra convertido en investigador, en un libro que le valió ser finalista del Premio Silverio Cañada en la cita gijonesa.

En su nuevo volumen, Roures es contratado por una familia para encontrar a una joven desaparecida en Mallorca a la que la Guardia Civil no consigue hallar. «¿Qué estamos dispuestos a hacer para ser padres? ¿Ser padre es un acto de generosidad o egoísmo?», son las dos preguntas que resultan de la investigación del protagonista. La intención de esta novela «con un fondo de denuncia social», dijo, es invitar a la reflexión sobre el tema de la paternidad y la maternidad «a cualquier precio». Un asunto que «tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo», concretamente desde el inicio de la anterior novela, cuando Roures es abandonado por su mujer ante su nulo deseo de tener hijos. «Los padres a menudo pensamos que somos seres superiores», argumentó Robles, ya que «creemos ser generosos por tener hijos, pero es principalmente un deseo». Una cuestión muy actual, porque ahora hay «infinidad de posibilidades de hacerte hijos a la medida», recordó.

Acerca del pasado del personaje, afirmó que hizo que fuera corresponsal de guerra por ser «una persona que ha estado en un sitio donde sale a relucir lo mejor y lo peor del ser humano», un hecho que le había dejado «sus cicatrices por remordimientos propios». Algo que le ayuda «a no juzgar nunca» y a saber «que las cosas no son blancas o negras, sino que hay distintas tonalidades de gris», una cualidad «muy importante para investigar». Sobre la conexión del periodismo con el género negro, observó que «es más fácil abordarlo, al estar próximos», pues la crónica negra es «uno de los pilares de la profesión». Asimismo, añadió que la puesta en escena de la novela negra, su estructura y lenguaje, hacen que sea «sencillo leerla incluso aunque los lectores no tengan ganas». «Ha dejado de ser una historia de polis y cacos y ha trascendido el género para abordar el mal», ese concepto que «también está en la vida de cada uno», avanzó. «A todos nos fascina el mal; igual que lo rechazamos nos interesa, porque sabemos que está en menor medida dentro de nosotros y lo tememos», reflexionó . Y añadió que este tipo de libros «son ficción pero tienen el perfume de la realidad», una combinación que hace que «sean verosímiles, pero no necesariamente reales». Por último, adelantó que está «casi terminada» la secuela que significaría la tercera aventura de Roures, «una historia muy dura» sobre la que no quiso decir nada más, pero con la que promete seguir enganchando al público que se acerque a 'La mala suerte'.