John Connolly: «Cada novela es un experimento»

John Connolly está ya en Gijón para participar en la Semana Negra. :: CAROLINA SANTOS/
John Connolly está ya en Gijón para participar en la Semana Negra. :: CAROLINA SANTOS

El autor irlandés presenta esta tarde 'El frío de la muerte', obra que mezcla terror, género negro, novela histórica y gótico profundo

IGNACIO DEL VALLE

Se hizo querer, pero acabó cayendo. John Connolly (Dublín, 1968) llega a la Semana Negra después de 20 años de espera. Hoy estará, a las 19.30 horas, presentando su última obra, 'El frío de la muerte'.

-Novela negra con terror con fantasía siniestra con novela histórica con gótico profundo. ¿No se lía cuando hace esas mezclas?

-No fue difícil esta combinación de géneros, porque hay una tensión creativa y filósofica en la literatura tanto gótica como policiaca. Se trata de estudiar y entender la motivación de las personas, y este proceso no siempre es racional, por que la gente no lo es siempre, también somos emocionales: nos enfadamos, enamoramos, nos hacemos daño... El primer libro policiaco en inglés, La piedra lunar de Wilkie Collins, está lleno de miedo a lo sobrenatural. Poe también hacía esa mezcla. Conan Doyle creía en fantasmas, hacía sesiones para comunicarse con espíritus. Yo siempre he escrito lo que me ha gustado leer, en este caso, los cuentos de fantasmas y la novela policiaca, por lo tanto, la mezcla fue muy natural para mí.

-En sus novelas el pasado siempre regresa; el pasado de Parker no es exactamente uno confortable, en el que se pueda ejercer una nostalgia amable.

-Parker no tiene nostalgia por el pasado, más bien se trata de su mujer y su hija, que murieron. Parker puede verlas, sus fantasmas, sabe que hay otro mundo aparte de este, y entiende que hay una posibilidad de redención. Existe un futuro donde será posible dormir sin pesadillas. Quien tiene nostalgia yo soy yo, del género, de los autores que leía cuando eran joven, porque soy un producto de mis lecturas. Y especialmente de dos: Ross McDonald y James Burke, el gran poeta del paisaje.

-Lo que más me llama la atención es esa aleación de lo ordinario con lo extraordinario. Por ejemplo, los Hermanos han vendido el alma al diablo, pero también tienen que hacer la compra diaria en el supermercado.

-Cada novela es un experimento. En esta también quise explorar, y quería saber si era posible escribir de esta forma, que se puedan vislumbrar los fantasmas, hablar de la posibilidad del castigo en la próxima vida, aumentar los elementos sobrenaturales. Ver si era posible hacerlo. No quiero escribir el mismo libro cada año, necesito explorar, incluso con la posibilidad del fracaso en perspectiva. Es importante para mí, para mejorar mi habilidad como escritor.

-Uno de los temas fundamentales de la novela es la pérdida. La cicatriz emocional que deja, las distintas estrategias para enfrentarse a ella.

-Es un tema en todos mis libros. El duelo, la posibilidad de una solución en la siguiente vida. Porque soy católico, soy producto de mi educación adolescente, y siempre ha sido una obsesión. En estos años he publicado una novela titulada 'He', sobre Stan Laurel, el Flaco de El Gordo y el Flaco. Tras la muerte de Oliver Hardy, Stan era como si hubiera perdido a su pareja, ya que no pudo volver a trabajar, no quiso. Esa novela es un estudio de la pena. También en 'El libro de las cosas perdidas' tenemos a un niño que ha perdido a su madre a causa de una enfermedad y tiene que viajar a mundos mitológicos para intentar comprender su sufrimiento. Como digo, es un tema muy importante para mí. En realidad, los escritores solo tenemos uno o dos temas para escribir, y queremos volver a ellos con cada libro, y examinarlos de una manera un poco diferente con cada novela.

-Teorías de John Wesley, Swedenborg, Nicolai, John Ferrier, Mesmer... Al final, ¿qué es un fantasma?

-En 'El frío de la muerte' uno de mis personajes dice que un fantasma es como un recuerdo del pasado en el mundo presente: una manifestación del duelo, de la pena, de la furia en esta vida. Aunque para Parker un fantasma es un poco diferente: es una manifestación de la esperanza.

-Hay un personaje que a mí me fascina, por shakesperiano: Philip, el hijo de Madre. Hay ecos de Ricardo III, Yago, una tragedia...

-Yo lo veo más como una comedia tenebrosa. Pienso que esta novela no fue del gusto de algunos críticos en Inglaterra porque no vieron el elemento de comedia en ella. Quise escribir un cuento de fantasmas, aunque en apariencia sea una novela policiaca.

-El amor abarca una multitud de pecados, se puede leer en su novela. Casi es como la frase de Nietzsche: Lo que se hace por amor está más allá del bien y del mal.

-Creo que nuestra naturaleza no es malvada, podemos ser malvados, pero no es nuestra esencia. En las novelas de Parker lo que sí tienen los lectores es la posibilidad de acceder a nuestras fuentes más atávicas, más primitivas, y a la eventualidad de lo sobrenatural, que puede llamarse el mal o el diablo. Repito que no somos esencialemente malvados, pero lo que sí resulta evidente es que no somos siempre racionales.