Becerro y Castañón reinan en el Sella

Becerro y Castañón, ganadores del Sella. / Damián Arienza

La pareja astur-leonesa vence después de hacer un descenso de menos a más, manteniendo siempre a distancia a Julio Martínez y Llamedo, que lideraron la prueba hasta la llegada a la ría

José Ángel García
JOSÉ ÁNGEL GARCÍAGijón

Hace apenas unos días José Julián Becerro y Miguel Fernández Castañón no tenían piragua para bajar el Sella. Aterrizaban con un bronce logrado en el Campeonato de Europa de Maratón pero aturdidos y sin poder preparar de forma específica una prueba tan especial en sus carreras. Un amigo les prestó una embarcación con siete años para encarar una competición a la que, según sus palabras, llegaban sin presión pero conscientes de que su pico de forma podía empujarles en los momentos decisivos del Descenso. Así fue. Este mediodía han ganado la 83 edición del Descenso Internacional del Sella, superando en un gran tramo final a sus rivales y dejando fuera del podio a Julio Martínez y Emilio Llamedo, que pagaron caro marcar el ritmo desde el comienzo de la prueba. Segunda victoria para el avilesino Castañón, que aún ostenta el récord junto a Julio Martínez. Becerro, por su parte, hace doblete después de lograr el triunfo ya en K-1.

La primera sequera empezó a marcar las diferencia. Julio Martínez y Llamedo endurecieron la carrera del Descenso del Sella desde la salida, encabezando el grupo de favoritos. Salvada la salida, todos los aspirantes se subieron a la piragua sin problemas, salvo algún inesperado tropiezo como el que sufrió José Julián Becerro.

Hasta ocho embarcaciones llegaron juntos a La Remolina. Los sudafricanos, Hank McGregor y Wayne Jacobs se pegaron al K-2 del cántabro y el parragués, siempre por delante, marcando el ritmo. En un plano más secundario, siguiendo la ola de los primeros los galos Quentin Urban y Jeremy Candy, el dúo que viene de conseguir la victoria en el Europeo.

Camino de Triongo, el grupo seguía estirado, con cinco embarcaciones en apenas un margen de unos segundos. En ese punto, se descolgaron ligeramente los sudafricanos y su lugar privilegiado los ocuparon los riosellanos Juan Busto y Roberto Geringer.

La impresión en el primer cuarto del Descenso es que Julio Martínez y Emilio Llamedo iban manteniendo un ritmo sostenido. Esa intensidad de paleo les permitió distanciarse de sus rivales. Solo Busto y Geringer eran capaces de agarrarse al río y no perder de vista la cabeza de una competición que volvía a dar la espalda a los piragüistas sudafricanos. Hank McGregor, eterno candidato al título, se quedaba atrás por el paso por El Arcu junto a su compañero Wayne Jacobs. El Sella es otra cosa y de nada sirve llegar como campeón del Mundo. Los piragüistas locales hacían valer su conocimiento del río y marcaban el paso, conduciendo las embarcaciones por los lados más propicios para avanzar lejos de las piedras, utilizando las zonas que presentan un mayor nivel de caudal.

Los pasos por los rabiones son fundamentales para bien o para mal. Es difícil superar este obstáculo y muy fácil dejarse ahí las opciones de triunfo. Más de una pareja extranjera, que aspiraban a romper la hegemonía española, sufrieron los rigores de una bajada que no perdona los errores.

Atravesar el Rabión del Diablo es una prueba de fuego para los aspirantes. Por ahí pasaron por delante mandando Julio Martínez y Emilio Llamedo. Detrás, siguiendo la ola buena los riosellanos Busto y Geringer. A unos metros, por detrás, los franceses Quentin Urban y Jeremy Candy, que encaraban la segunda parte de la prueba con el ánimo de remontar y alcanzar a las dos primeras embarcaciones.

Desde atrás, en busca del podio, llegaban Becerro y Castañón, que hicieron una carrera de menos a más.

Busto y el argentino afincado en Ribadesella Roberto Geringer se pegaron a la embarcación que marcó el mejor tiempo en la crono del jueves, siguiendo el mismo trazado durante una bajada al paso de Requexada, Fríes y Cueves, ajenos a la reacción por detrás de los galos, que tiraban de Becerro y Castañón, cuya estrategia parecía bien definida: hacer su descenso, sin mirar demasiado para el ritmo de los primeros.

La prueba al paso por los Campos de Ova confirmaba la recuperación del palista de La Bañeza José Julián Becerro y el avilesino Miguel Fernández Castañón. Sin hacer ruido se situaron terceros, sorprendiendo a las dos parejas que lideraron la prueba desde el disparo de salida. Quedaba por saber cómo iba a gestionar Julio Martínez y Llamedo este nuevo escenario, con una K-2 tan experimentada.

Castañón y Becerro no titubearon, superaron a la pareja cántabra-parraguesa a la altura de Norniella y soltaron un demarraje espectacular, dejando sin respuesta a sus rivales. El esfuerzo pasó factura a Julio Martínez y Emilio Llamedo, incapaces de cambiar, después de llevar el peso de la competición. Es evidente que las condiciones del río hacían presagiar que se podía decidir a la llegada de la ría como ocurrió. Ahí los más hábiles fueron Castañón y Becerra que superaron en un extraordinario tramo final a los franceses, los únicos que pudieron seguir de cerca a la pareja astur-leonesa. Terceros, debajo del puente de Ribadesella fueron los locales Geringer y Busto.

Fuera del podio se quedaron finalmente Julio Martínez y Emilio Llamedo, que pagaron el esfuerzo, quedandose con la miel en los labios.

Pedersen, en el K-1

El danés Mads Pedersen consiguió el triunfo en K-1 haciendo buenos los pronósticos, después de proclamarse hace apenas una semana campeón de Europa. Su desconocimiento del río no óbice para superar a sus rivales. No lo tuvo sencillo. Aguantaron el énvite la primera parte de la prueba Quico Vega y el ganador de la pasada edición, Álvaro Fidalgo. El leonés mantuvo las distancias durante gran parte de la prueba, pero no pudo sostener al campeón danés, cuya potencia de palada le hizo inalcanzable para sus adversarios.

El cangués Alberto Plaza, que fue primero en la crono de K-1, superó en los últimos metros a Alberto Fidalgo, y finalizó en segunda posición, solo superado por Pedersen.

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