«¿Por qué nosotras no podemos enseñar el pecho en un concierto?»

Rocío Saiz./Alberto Ferreras
Rocío Saiz. / Alberto Ferreras

La jugadora de rugby y cantante Rocío Saiz es blanco de duras críticas en las redes sociales por haberse quitado la camiseta en un concierto en Murcia

ISABEL URRUTIA CABRERA

Rocío Saiz es una deportista de alta competición (jugó en la selección española de kayak-polo) y en la actualidad se desfoga en el Club de Rugby Complutense Cisneros de Madrid. «En segunda división, que todavía soy muy mala», se ríe en conversación telefónica desde Madrid, donde ahora pretende recuperarse «muy rápido y muy bien del estado de 'shock' de los últimos días». No se trata de los efectos de un placaje o trompazo en el campo de juego. De las lesiones físicas ella se recupera en un santiamén. «Otra cosa es cuando te llueven los insultos en las redes sociales y, claro, se te mete el agobio y el miedo en el cuerpo».

Y todo porque el pasado viernes se desató la indignación entre las filas del PP y de Ciudadanos en la región de Molina de Segura (Murcia), a la vista de sus pechos desnudos en el transcurso de un concierto en el que se vibraba al son de 'Como yo te amo'. Las fuerzas en la oposición del Ayuntamiento –que gobierna el PSOE– pusieron el grito en el cielo porque la estampa de la joven madrileña, cantante del grupo Las Chillers, era «un espectáculo erótico» y «un show pornográfico». No les parecía de recibo que el Consistorio hubiera autorizado su actuación en una plaza pública «con acceso y presencia de menores».

Conste que la joven madrileña, de 27 años recién cumplidos, no corría en ese momento detrás del balón sino que se aferraba al micrófono. «Además de deportista, soy una cantante que no busca polémicas y respeta a todo el mundo. No sé por qué no puedo hacer lo mismo que mis colegas hombres. ¿Cuál es la diferencia? El viernes, el cantante de Imagine Dragons hizo todo el concierto sin camiseta en el festival DCode y a mí por quitármela un momento me dicen que hago porno.... Si ellos enseñan el pecho, ¿por qué no vamos a poder nosotras?», se queja la intérprete.

Desde hace cuatro años, lidera a Las Chillers, una banda de seis mujeres. Todas son feministas y lesbianas, curtidas en casas okupas y circuitos del colectivo LGTB, que ahora han pegado el salto a festivales como el WAM de Murcia, el Santander Music y el Low de Benidorm. Tienen seguidores de todas las edades –«no faltan padres con hijos pequeños»– y cultivan el repertorio de artistas con el perfil de Rocío Jurado, Fabio McNamara, Mónica Naranjo, Camela..., «un cóctel que podríamos definir como 'nostalgia verbenera'», apunta la vocalista con orgullo.

Un golpe de efecto repetido

Tiene un talante combativo muy conocido en el sector underground. De hecho, lleva «unas cuantas temporadas» repitiendo el golpe de efecto que, ahora, se ha convertido en motivo de escándalo: tras una pequeña arenga –«¡hay que quererse más! ¡hay que cuidarse más! ¡follemos más!»–, sube de voltaje con los compases de 'Como yo te amo' para acabar despojándose de la camiseta, sin más pretensión que transmitir «un mensaje de libertad y autoestima».

Insiste en que no tiene más finalidad que sintonizar con el estribillo que Rocío Jurado llevaba hasta el rojo vivo: 'Yo, te amo con la fuerza de los mares / Yo, te amo con el ímpetu del viento..'. Una letra que el público corea en los conciertos de Las Chillers, «sin que nadie se haya quejado nunca». Tampoco el viernes, en el debatido concierto de Molina de Segura. «Los que me insultan no fueron a vernos. Te lo digo de verdad. En nuestras actuaciones la gente nos respeta. Tienen educación».

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