«No nos podemos permitir el lujo de dejar desaparecer a esta gente»

«No nos podemos permitir el lujo de dejar desaparecer a esta gente»

Dos exdirectores de la Brigada Minera temen por el futuro de este equipo y apuestan por su integración en otras unidades

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Una institución centenaria con una carta de servicios ejemplar que ha rescatado multitud de vidas en los pozos mineros a lo largo de su historia. Estos días, con la vista puesta en el rescate de Julen en Totalán, se habla de héroes pero, apagado el foco mediático volverá el día a día y un negro futuro para la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa.

Jesús Ángel Sierra y Santiago Suárez fueron dos de sus directores en momentos claves de la misma. El primero (1994-1999) se vio obligado a reducir los equipos a la mitad, una reestructuración que pasó de contar con cinco mientras por relevo a tan solo tres; el segundo (2005-2009) estrechó la colaboración con la Guardia Civil implantando formación con TEDAX.

«Esto no se puede perder, es necesario crear un grupo de trabajo y ver qué se puede hacer porque si hay voluntad se llegará a alguna fórmula», apunta Suárez. Mientras se llega a esa reinvención de la Brigada Minera, Jesús Ángel Sierra recuerda que «la ley de minas obliga a que toda industria debe de contar con un equipo de tres hombres con un aparato de respiración autónoma, así que todo pasaría al pozo Nicolasa, sería lo más lógico».

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Lejos queda su estructura a mitad de siglo XX cuando la brigada mantenía un servicio de retén las 24 horas del día y contaba con destacamentos en cada cuenca minera. «Las cosas han cambiado mucho», cuenta Sierra, «estos chavales que están en Totalán son jóvenes y probablemente es la primera experiencia amarga que están teniendo. En mi época tuve casi 30 muertos». Unos jóvenes que en palabras de uno y otro llegarán a la prejubilación como integrantes de la brigada pero, ¿después qué? Ambos coinciden apesadumbrados en que se camina hacia la extinción aunque plantarán batalla. No pretenden paralizar el cierre pero sí «conseguir que se transmita el saber y los conocimientos hacia otro cuerpo», aclara Suárez.

En este sentido, Jesús Ángel Sierra es partidario de «la formación de bomberos para que en su día cuando desaparezca la minería exista un cuerpo que esté preparado para trabajar en sitios como los de Totalán o cualquier otro de estas características».

Y como antiguos dirigentes pero, y fundamentalmente, como personas por las que corre sangre de las cuencas mineras: «Los prejubilados estamos luchando para que no se deje sola a la brigada, colaborando activamente y a disposición de cooperar voluntariamente que se transmita este conocimiento», coinciden.

Sentarse, dialogar, cooperar, proponer... son verbos que sendos exbrigadistas reiteran una y otra vez cuando se les pregunta por el presente y futuro. No son verbos elegidos al azar por integrantes de equipos que estuvieron en los accidentes de Nicolasa, Santa Bárbara o Modesta, entre otros.