Las cosas que debes saber sobre la avispa asiática

Alejandro Sacristán, en su farmacia, con dos tipos de inyectables contra las picaduras de avispa. / ARNALDO GARCÍA
Alejandro Sacristán, en su farmacia, con dos tipos de inyectables contra las picaduras de avispa. / ARNALDO GARCÍA

La alergia a su veneno se desarrolla después de la primera picadura | El Principado no tiene un protocolo para estos casos y se remite a los tratamientos marcados por los médicos

MARCO MENÉNDEZGIJÓN.

La avispa asiática llegó a Asturias en 2014. Lo hizo una de las doce subespecies que existen, la Vespa velutina nigrithorax y, si bien no es una especie agresiva para las personas, la ubicación de nidos en frutales, edificaciones, poblaciones y lugares próximos a viviendas puede conllevar algún riesgo de picaduras. El verdadero problema es cuando la víctima es alérgica a su veneno, que no es muy diferente al de la avispa normal, pero sí que inyectan una cantidad más importante al ser estos animales más grandes. Esa alergia se desarrolla después de una primera picadura.

En caso de picadura, los especialistas recomiendan retirar la avispa asiática lo más rápido posible, pues se llevará con ella el aguijón y dejará de inyectar el veneno, al contrario que ocurre con las abejas, que lo dejan clavado allá donde picaron. Si la víctima no es alérgica, la Consejería de Salud habla de administrar corticoides y antihistamínicos. Los especialistas también recomiendan aplicar hielo en la zona afectada ya que, sin duda, se inflamará y producirá dolor. No existe un protocolo marcado por el Principado para estas contingencias si bien si alguno de los integrantes de las brigadas que luchan contra los nidos de las avispas asiáticas es alérgico, el jefe de la cuadrilla debe llevar una dosis de adrenalina o epinefrina.

Para los alérgicos la adrenalina se vuelve fundamental en estos casos. La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap) señala que esta sustancia «aumenta la tensión arterial, la glucosa o azúcar en sangre y los latidos del corazón», al tiempo que dilata los bronquios. Todo ello hace que el cuerpo reaccione ante los peligros. Sus efectos son casi instantáneos.

En España este producto, que solo debe utilizarse en caso de detectarse síntomas de anafilaxia, se vende con receta médica. El farmacéutico gijonés Alejandro Sacristán explica que en algunos casos puede ser necesaria más de una dosis de adrenalina autoinyectable. Su precio en farmacia es de 45 euros, pero con la prescripción de un médico de cabecera o alergólogo de la Seguridad Social el paciente únicamente desembolsa 4,70 euros por dosis. «Nada más inyectarse la adrenalina hay que ir a urgencias o llamar a una ambulancia», apunta Sacristán.

Caduca al año

Este producto caduca al año. La Seicap indica que la adrenalina va perdiendo potencia, pero no forma productos tóxicos. Por eso es rotunda al afirmar que «en caso de necesidad urgente, es mejor usar una adrenalina caducada que no usar ninguna».

Pero, ¿cómo se utiliza este producto? Las dos marcas más conocidas son Jext y Level. Vienen en un dispositivo parecido a un bolígrafo dentro de un tubo de plástico. «Para utilizarla, se saca del tubo, se quita el tapón de la parte más ancha, se apoya la parte estrecha sobre el muslo, en la zona con más músculo, y luego se presiona con fuerza hacia abajo», señalan desde la Seicap, y apuntan que se ha de mantener esa presión durante unos diez segundos.

Kits para alérgicos

Lo que está claro es que en los últimos años la presencia del avispón asiático se está extendiendo en toda la Cornisa Cantábrica y han causado varios momentos de alarma entre la población. Se han producido algunos fallecimientos y, debido a esta situación, la Asociación de Médicos Interinos de Galicia llegó a solicitar de las autoridades que los servicios de urgencias de los centros de salud cuenten con kits individuales de adrenalina, pues su administración a los pacientes sería mucho más rápida y cómoda.

En Asturias van en aumento las personas afectadas por las picaduras de estos insectos que acabaron en el hospital, incluido uno de los especialistas encargados de retirar estos nidos. Pero lo peor es que también se han registrado muertes, como el caso de un joven de 32 años vecino de San Tirso de Abres a principios de junio.

De cualquier modo, la población cada vez está más concienciada sobre el peligro que suponen estas avispas asiáticas y cuando se produce algún problema es por accidente.

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