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Metidos de lleno en el antroxu

Pelayo homenajea a Chiquito desde anoche.
Pelayo homenajea a Chiquito desde anoche. / PALOMA UCHA

Las charangas se adueñan de las calles y marcan ya el ritmo festivo ajenas al frío

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Se nota en el jolgorio de las calles, en las caras de felicidad de los gijoneses y, por supuesto, en la vestimenta. La folixa ya está aquí. Llegó ayer precedida de dos sardinas muy descaradas, a ritmo de tambores y con ganas de llenar la ciudad de color y diversión durante unos cuantos días.

Por la mañana, frente al Teatro Jovellanos, se repetía la que ya es una estampa habitual del antroxu. Aunque esta vez nadie pasó la noche a la intemperie para asegurar la entrada, desde bien temprano las colas volvían a formarse frente a las taquillas del Jovellanos. No son artistas de renombre internacional: es que el carnaval gusta mucho y al mediodía se suben al escenario del coliseo municipal los que más disfrutan con estas fiestas para deslumbrar en el XXIV Defile Infantil de Disfraces. Solo se podían sacar dos entradas por persona, no fueran los familiares de los niños a acabar con las existencias.

Más Antroxu

Además, comenzaron las jornadas del menú de antroxu, que se servirá hasta el martes en 37 establecimientos. El espíritu del carnaval también llegó a la Cocina Económica, donde 300 comensales degustaron el tradicional pote asturiano en un gesto solidario de la asociación de hostelería Otea que se repite por segundo año y tiene visos de continuar. Desde la patronal explican que la intención es «hacer partícipe a todo el mundo de la celebración del antroxu».

Del Arbeyal a Begoña

Una fiesta que hace vibrar la ciudad de una punta a otra. Ayer, a las cuatro y media de la tarde, en el Arbeyal, ya estaban metiendo ruido los más de 800 niños -con sus respectivos padres- de la zona oesteque iban a participar en un pasacalles lleno de color que acabó con chocolatada. Presidía el desfile, en el que no cabía una lentejuela más, el colegio Santa Olaya, anfitrión de la gran fiesta por primera vez. «Les hace muchísima ilusión. ¡Mi hijo Gaspar (9 años) vino hasta con bronquitis!», reía Patricia Montes.

Los del García Lorca se transformaron en superhéroes, en Mar de Niebla apostaron por la temática saludable y los coloridos monstruos de Atalía metían miedo. «El desfile es muy divertido para todos, aunque este año no tenía tantas ganas de salir por la lluvia», reconocía Lucía Palacios, 'monstruita' de 12 años. También tomaron las calles los piratas del Colegio Príncipe, y en el Xove iban «de muselinos, algo nuestro, de Jove», afirmaba Sara Merlo, de 11 años, haciéndose oír por encima de los tambores de la charanga Xareu nel Ñeru. Disfrazada de cangrejo, la seguía un séquito de barcos y otros bichos marinos que representaban al puerto gijonés.

Por la tarde, Begoña retumbó a golpe de baqueta al paso de las agrupaciones charangueras que animan el carnaval este año: Los gijonudos, Tracaná, Los restallones, Xareu n'el ñeru, Os brasileiros do Xixón, Kop'a vino, Los acoplaos, Perdíos de los nervios, Folixa pa toos, Los tardones, Los cruzaos de Ceares y Xolgoriu baxu l'horru. Menos mal que el restalleo, que no paró hasta llegar a la plaza Mayor, donde la compañía Higiénico Papel alabó el ' meyor antroxu del universu', continúa hasta el martes.

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