Un crimen con móvil sentimental

La casa de Ardines, situada a 300 metros de donde fue encontrado su cuerpo. /E.C.
La casa de Ardines, situada a 300 metros de donde fue encontrado su cuerpo. / E.C.

Los investigadores confirman que la muerte del concejal llanisco fue por encargo a través de unos sicarios

Julia Fernández
JULIA FERNÁNDEZ

El crimen de Javier Ardines había conmocionado la localidad de Llanes desde el primer momento. Y no solo por su componente de tragedia, sino también porque se destaparon odios y corruptelas en un consistorio que algunos calificaron de podrido.

Muchos vinculaban su asesinato a su papel en el gobierno. Era el hombre fuerte del alcalde y fue amenazado por su intención de acabar con la red de interinos municipales. Pero nada más lejos de la realidad. Los investigadores, que también trabajaron sobre esta opción, la han descartado.

Su trabajo se centra ahora en el móvil sentimental. A Ardines le habrían asesinado unos sicarios por encargo, según fuentes de la investigación. Es decir, que podría mantener una relación con una mujer y fuentes cercanas a su entorno se encargaron de contratar a un grupo de personas para que lo eliminara. De hecho, según han podido saber EL COMERCIO, el inductor sería el marido de una prima de la mujer del propio Ardines. Él, que algunas fuentes identifican como Pedro, se habría encargado de contratar a los asesinos a sueldo.

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