Seis meses de ardua investigación para esclarecer el caso del crimen del concejal de Llanes Javier Ardines

La policía investigó al entorno próximo de Ardines desde un primer momento

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EL COMERCIOGijón

La noticia de la detención de cuatro hombres en relación al asesinato del concejal llanisco Javier Ardines ha generado un enorme revuelo en un concejo que seis meses después de lo ocurrido vuelve a revivir los hechos.

Javier Ardines fue asesinado en un camino de Belmonte, en la parroquia asturiana de Pría, donde vivía. Ocurrió a las seis de la mañana del 16 de agosto, cuando salió de casa para ir a faenar en su barco, que estaba atracado en el puerto de Llanes. Había quedado con una amiga, Begoña, aficionada a la fotografía, a la que nunca llegó a recoger.

Al parecer, el hombre salió en su vehículo y unos metros más allá de su casa se encontró el camino cortado por unas vallas. Salió para quitarlas y debió ser en ese momento cuando fue golpeado y murió. Un vecino declaró haber escuchado gritos a esas horas. Según se supo después, el concejal recibió un fuerte golpe en la cabeza con un objeto contundente, trató de huir, pero tras caminar unos metros se desplomó. Fue entonces cuando su atacante le estranguló.

El cadáver lo encontró el vecino que oyó los gritos. Estaba a 70 metros de la furgoneta, que tenía las puertas abiertas y el motor encendido. Cuando llegaron los agentes y los sanitarios, solo se pudo certificar su muerte. Precisamente, quien le atendió fue el marido de su amiga Begoña, que más tarde fue interrogada por la Policía.

Las fechas

16 de agosto
A las seis de la mañana Javier Ardines sale de casa camino del puerto. A las ocho, un vecino de la zona que paseaba a su perro encuentra el cadáver. Minutos más tarde se certifica su muerte y el Juzgado de Primera Instancia de Llanes se hace cargo de la investigación.
17 de agosto
La autopsia, cuyo resultado se conoce oficialmente días más tarde, confirma que Ardines recibió varios golpes en la cabeza, uno de ellos en la nuca. También que el concejal se resistió y que terminaron asfixiándole.
18 de agosto
Los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil al frente del caso reconstruyen las últimas horas de la vida de Ardines. Vecinos, familiares y amigos comienzan a ser interrogados y la psicosis empieza a extenderse. Algunos se prestan a que les realicen pruebas de ADN.
25 de agosto
A pesar de que se decreta el secreto del sumario, se tiene la certeza de que no lo hizo una persona sola. La Guardia Civil busca el arma homicida mientras se suceden los actos de condena y los mensajes de apoyo a familiares y amigos.
20 de septiembre
Los resultados de los restos de ADN encontrados en las manos de Ardines ya obran en poder de la Guardia Civil.
28 de septiembre
La investigación se centra ahora en analizar las llamadas telefónicas realizadas en la zona horas antes del asesinato.
1 de octubre
La juez prorroga un mes más el secreto del sumario.
19 de febrero de 2019
La Guardia Civil detiene a los tres presuntos asesinos del concejal de Llanes en Bizkaia y ha solicitado una comisión rogatoria para una cuarta persona que reside en Suiza.

Con muchos enemigos

La muerte de Ardines conmocionó la localidad asturiana, de 14.000 habitantes, y también destapó una trama de corruptelas y odios en el consistorio local. De hecho, desde que el fallecido se convirtió en concejal de Pesca, Medio Rural, Playas y Personal en 2014 se granjeó un gran número de enemigos. Su partido, IU, pactó con PP, Foro y Vecinos por Llanes para echar del poder a los socialistas, que llevaban 28 años gobernando. Ardines era también el hombre fuerte del alcalde, Enrique Riestra, que le mostró todo su apoyo cuando fue amenazado por su plan de acabar con los interinos que copaban los puestos de funcionarios en el Ayuntamiento y en la Policía local.

Desde el primer momento, las investigaciones se centraron en dos líneas. Una tenía que ver con la vida sentimental del fallecido. La otra, con su actividad política. Por ello, cuando se destapó que había sido amenazado, fueron interrogados todos los funcionarios locales y sus coartadas se comprobaron con meticulosidad. Incluso hubo pruebas de cotejo de ADN.

Han sido ocho meses de investigación de la Policía Judicial en colaboración con la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que se ha llevado con toda la discreción posible. Hace un mes, la delegada de Gobierno de Asturias, Delia Rosa, ya avanzó que estaba «muy centrada» y el día 1 la titular del Juzgado de Primera Instancia en instrucción de Llanes prorrogó otro mes el secreto de las operaciones.

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