«El coche de Kiko dio marcha atrás y se fue sin hablar con nadie»

Tres vecinas de Tuilla charlan sobre Kiko Rivera. / J. C. ROMÁN
Tres vecinas de Tuilla charlan sobre Kiko Rivera. / J. C. ROMÁN

La comisión de festejos intentó convencer al hijo de lsabel Pantoja de que actuase en Tuilla, incluso fue a su hotel, «pero no hubo manera»

MARTA VARELATUILLA (LANGREO).

Kiko Rivera ha defraudado por segundo año a los vecinos de Tuilla. Si en 2018 se suspendió su actuación por problemas médicos, el pasado fin de semana lo hizo de forma unilateral por presuntas amenazas de uno de los asistentes, sin dar entonces ninguna explicación.

El incidente con el hijo de Isabel Pantoja era ayer el centro de la mayoría de conversaciones en la localidad langreana. Pocos se creían que el cantante hubiese sido amenazado de muerte, aunque no dudan de que hubiera habido un intercambio de impresiones con una persona que, aseguran, «no es del pueblo» y que tenía su vehículo mal estacionado impidiendo el paso del coche de Kiko Rivera. Así lo relataba Aida Sariego, vecina de la localidad y que se encontraba en ese momento en la parte superior del acceso y pudo ver lo que estaba ocurriendo. «El coche cerraba el paso a menos de diez metros del escenario por la parte de atrás. Primero no se encontraba al señor y cuando llegó se negaba a quitarlo y le gritaba que fuese andando».

Las presuntas amenazas de muerte que asegura el dj recibió, «no las escuchamos, tampoco había gente alrededor, la verdad es que pocos se enteraron del asunto». Patri Turrado, que acudió al concierto explica que tras la actuación de Los Chunguitos, «se subió al escenario un pinchadiscos, iban a ser solo unos minutos, pero la cosa se alargaba demasiado. No fue hasta casi las tres y media cuando nos dijeron que se suspendía la actuación de Kiko Rivera».

Durante esa hora de espera desde la Comisión de Festejos se intentó de todo para que el concierto del dj se celebrase. Una de las integrantes se encargó de que el vehículo fuese retirado para que pudiese pasar el del artista. «Creímos que estaba solucionado, pero el coche de Kiko Rivera dio marcha atrás y se fue sin hablar con nadie». Posteriormente se trasladaron hasta el hotel en el que alojaba para hablar con él. «Nos recibió una persona de su equipo, pero no hubo manera de que regresase y actuase. No quiso pinchar en Tuilla», subrayan.