División por el tabaco en las terrazas asturianas

Una terraza en Begoña donde comparten espacio fumadores y no fumadores. / DANIEL MORA
Una terraza en Begoña donde comparten espacio fumadores y no fumadores. / DANIEL MORA

«Basta con respetar la que ya hay», se defiende el sector hostelero mientras algunos clientes proponen que se habiliten zonas separadas | Fumadores y no fumadores discrepan sobre la conveniencia de endurecer la ley

J. L. RUIZ / A. ARCEGIJÓN / OVIEDO.

Los usuarios de las terrazas se encuentran divididos entre los que creen que es conveniente que se restrinja más el tabaco en ellas y los que consideran que ya es suficiente. «Yo soy fumador, pero me parece bien que se limite porque entiendo que puede ser incómodo para la gente que quiere disfrutar un rato al aire libre y no le apetece estar tragando humo», aseguraba ayer José Antonio del Valle, sentado en una terraza del gijonés paseo de Begoña.

El lunes, la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, llamó la atención en Gijón sobre algunas terrazas hosteleras que «no cumplen la ley con precisión» y alertó de que esto podría suponer un riesgo para la salud de los fumadores pasivos. «Hay que cumplir la ley vigente», advirtió durante la visita que realizó a las instalaciones de Proyecto Hombre. También anunció la intención de modificar la actual normativa para introducir nuevos espacios a los que se extenderá la prohibición de fumar y contemplar también los nuevos dispositivos, como los cigarrillos electrónicos o vapeadores, «que pueden incluir otras sustancias muy peligrosas», recalcó.

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Incredulidad y comprensión

En Oviedo, los clientes se mostraron «incrédulos» con el posible endurecimiento de la norma. El cántabro Álvaro Menéndez considera que «esto no tiene ningún sentido, no pueden tratarnos como apestados. Salud, sí; pero todos tenemos derecho a sentarnos en una terraza», comentaba mientras se tomaba una consumición en La Finca. «Fumar es una enfermedad, pero también somos personas. No queremos afectar a la salud de nadie, pero merecemos nuestro espacio», apuntó el ovetense Carlos Sampedro.

En unos días en los que Gijón está repleto de turistas, Arancha Díaz, de Madrid, asegura que allí hay muchas terrazas en las que no se puede encender un cigarrillo. «Yo soy fumadora, pero entiendo que moleste si es un recinto muy cerrado. Creo que con un poco de civismo sería suficiente. No hay por qué dejar de fumar en la calle, yo si veo que voy a molestar o que hay niños, pues no lo enciendo».

Luisa Piñole, aunque no es fumadora, defiende que se deje «un poco más de libertad» a la gente. «Tampoco es un vicio tan horroroso. Con esto de las terrazas han creado una sala de fumadores en el exterior. A mí me parece que son más molestos esos bares que tienen la música a todo volumen». Sin embargo, su compañera de café, Inés García, no estaba de acuerdo. «Yo creo que es estupendo que lo restrinjan más. A mí me gusta estar fuera y no quiero que me echen el humo. Lo ideal sería que en las terrazas hubiera una zona de fumadores y otra de no fumadores», propuso.

En Gijón se aprecia sintonía con la propuesta de la ministra. «La terraza es para tomar el aire y me molesta mucho el humo del tabaco», confesaba Gloria Fernández. «Tampoco se trata de que no fumen, pero mejor que lo hagan donde no haya gente», añadió Juan Luis Fernández. Bert Yenes fue más allá: «Es un poco hipócrita esto. Mejor se metían a restringir a la industria pesada y al carbón. Yo soy de Bélgica, allí ya no se puede usar carbón ni en las barbacoas y las calderas de gas están siendo retiradas en favor de energías más sostenibles», explicó.

Entre los profesionales de la hostelería, las declaraciones de la ministra no han sentado bien. El presidente de la junta local de la patronal de Hostelería y Turismo en Oviedo, David González Codón, afirma que «Asturias es una de las comunidades que más cumple con la normativa vigente. Creemos que la ley no debería ser más estricta, porque basta con respetar la que ya existe». «Nuestros gobernantes tienen que matizar una legislación a largo plazo que vele por la salud pública, no una ocurrencia tras otra que nos haga invertir cantidades ingentes de dinero en reformas que caducarán en pocos años», manifestó por su parte el propietario de la sidrería ovetense La Pumarada, Alberto Álvarez Uría. «Tanto apretar no tiene demasiado sentido, está fuera de lugar. Hay que respetar también al fumador», añadió otro de los sidreros, José Soto, del Villaviciosa.