La viuda del concejal de Llanes Javier Ardines, «fuerte» por su familia

La viuda del concejal de Llanes Javier Ardines, «fuerte» por su familia

La mujer de Ardines trata de aportar calma a sus allegados en unas jornadas «duras»

L. RAMOS

Javier Ardines vivía por y para sus allegados. Quienes le conocieron bien coinciden en destacar su carácter «familiar». «Era habitual verle rodeado de los suyos», indican personas cercanas a su círculo más íntimo y, de hecho, en la parroquia llanisca de Pría eran por todos conocidas las reuniones y comidas que al concejal de IU asesinado el pasado 16 de agosto le gustaba organizar. Precisamente por eso a nadie le extraña que durante los dos últimos días, al igual que sucedió en las jornadas posteriores al crimen, la viuda, los hijos y los padres del edil apenas se hayan separado, que hagan frente a lo sucedido unidos.

«Se han volcado completamente los unos en los otros», aseguran fuentes próximas a la familia. No obstante, es Nuria, la mujer de Ardines, quien ejerce de pilar, de sostén para sus hijos y sus suegros ante unos momentos que no están siendo sencillos. Es ella, la misma que hace meses ya puso a los agentes sobre la pista del marido de su prima al sospechar de su cambio de actitud tras el asesinato, quien más «fuerte» se está manteniendo. «Esta haciendo de tripas corazón para aportar calma y tranquilidad al resto de la familia», sostienen estas mismas fuentes.

El apoyo que su prima le dio al principio se fue diluyendo con el paso de los días

Así, más unidos que nunca, los seres queridos de Ardines reciben juntos, desde su vivienda en Belmonte de Pría, los avances en la investigación, de los que los agentes de la Guardia Civil encargados del caso les mantienen informados.

Hijo único de emigrantes asturianos, Javier Ardines siempre mantuvo un fuerte vínculo con sus padres, hasta el punto de que sus viviendas se encuentran emplazadas a escasos metros y están incluso conectadas por un camino interior que une ambas fincas.

Ahora, la familia de Ardines tratan de «aislarse» del revuelo que se ha generado en torno a esta pequeña localidad llanisca desde que se tuviese noticia de la detención de los presuntos autores del crimen. «El que no sabe algo, se lo inventa. Por la calle se han dicho cosas que pueden hacer mucho daño, por eso ellos lo que piden, como llevan haciendo desde el principio, que se respete su intimidad», recalcan quienes acompañan a la familia en estos momentos difíciles. Un dolor en el que no están, ni mucho menos, solos. Desde el momento en el que se conoció el bruta asesinato del concejal y pescador llanisco fueron muchos los brazos que rodearon a la mujer y a los hijos de Ardines. De hecho, hasta el propio camino que da acceso a su vivienda y en el que los asaltantes le tendieron una emboscada de madrugada, cuando salía rumbo al puerto de Llanes para iniciar una nueva jornada de faena a bordo de la 'Bramadoria', se acercaron de inmediato numerosos amigos y familiares para arropar en todo momento a Nuria, Alba e Iván. Un calor humano que no les va a devolver a su marido y padre, pero que da buena cuenta del aprecio que éste logró generar entre quienes le conocieron.

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Una de las personas que estuvo presente aquella fatídica mañana en el camino de Belmonte de Pría fue Katia, la prima de Nuria y mujer de Pedro Nieva, a quien los investigadores consideran inductor del crimen. No en vano, apenas hay cien metros de separación entre las viviendas de ambas parejas. Él se había quedado en Amorebieta (Vizcaya), en su residencia habitual.

El apoyo que durante las primeras horas tras el asesinato mostró Katia hacia su prima se fue desvaneciendo con el paso de los días, hasta el punto de hacer sospechar a la mujer de Ardines que algo no marchaba bien. En Llanes lo tienen claro: «Katia tenía que olerse algo», dicen quienes compartieron parrilladas y fiestas con ambas parejas. Y vaticinan que pasará tiempo hasta que la mujer vuelva a dejarse ver por el concejo. «Yo, si fuera ella, no volvía a poner un pie en Llanes».