«Asturias es hoy más pobre que ayer»

«Asturias es hoy más pobre que ayer»
Álex Piña

Personalidades del ámbito de la cultura y la política despiden en Oviedo a Juan Cueto, el hombre que integraba «el rigor intelectual y la diversión»

JOSÉ L. GONZÁLEZ

No era Juan Cueto hombre de homenajes, pero esta tarde, en el tanatorio de El Salvador, en Oviedo, recibió el calor de decenas de personalidades del ámbito de la cultura y la política, que quisieron arropar a su familia un día después de su muerte. «Estas cosas no le gustaban nada. Os pido que le recordéis como era, un hombre con mucho sentido del humor», afirmó su hija, Ana Cueto, abriendo un turno de intervenciones que, en principio, no estaban previstas.

Ratificó las afirmaciones de Ana Cueto el expresidente del Principado Juan Luis Rodríguez-Vigil. «A Juan un acto formal no le gustaba nada, pero era una persona agradecida del afecto y el cariño», señaló el político para añadir que Cueto era para él «la persona más importante del ámbito de la cultura y la comunicación que ha dado Asturias en los últimos 80 años. Asturias es hoy más pobre que ayer». Rodríguez-Vigil reclamó además «que la gente joven pueda conocer la riqueza y personalidad de Juan Cueto, autor de una obra incomparable en España. Todos los que puedan aportar, que aporten», lanzó.

Miguel Barrero, quien en 2009 se lanzó a la tarea de recopilar los artículos que escribió en diferentes publicaciones, afirmó que «más que una persona, era una personalidad. Fue un hombre capaz de ver lo que pocos veían, iba dos, tres, cuatro pasos por delante. Juan Cueto fue la figura intelectual más importante de los últimos cincuenta años, equiparable a Jovellanos o Clarín».

El expresidente del Principado Pedro de Silva abundó en la capacidad de Cueto para «fertilizar» inteligencias. «Era un hombre que siempre unía el rigor intelectual con la diversión, elementos que integraba en todo lo que proponía». Tuvo tiempo el exjefe del ejecutivo regional para recordar algunas anécdotas, como que Cueto nunca se sacó el carné de conducir. «La sociedad civil española se llamaba Juan Cueto Alas. Nunca quiso ser demasiado afiliado a nada para mantener su libertad de acción y compromiso».

En contexto