Arcelor | El tren de alambrón, «al borde del cierre»

Las instalaciones gijonesas del tren de alambrón de Gijón, que Arcelor ve en peligro de cierre. / E. C.
Las instalaciones gijonesas del tren de alambrón de Gijón, que Arcelor ve en peligro de cierre. / E. C.

Arcelor advierte de su situación «crítica» y alerta del peligro de que haya un efecto dominó en cabecera y largos

NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

Arcelor elevó ayer el tono de sus advertencias sobre la situación en la que se encuentra su línea de largos, que ya había avanzado que era «crítica», y ayer amenazó con el cese definitivo de la actividad en el tren de alambrón, «al borde del cierre», advirtió la multinacional, aunque sin dar plazos. Esta instalación está muy afectada por la competencia de la importación de acero turco, que llega a Europa en exceso por la guerra comercial, lo que está provocando pérdidas constantes que la multinacional no ve asumibles. Según trasladaron responsables de la compañía a los respresentantes de los trabajadores, urge tomar medidas correctoras y la primera solución que pusieron sobre la mesa es cambiar la jornada laboral -pasar del régimen 3T5 al 3T4- lo que implicaría eliminar un turno. Esto significaría la supresión de entre 20 y 30 puestos.

Los trabajadores afectados por la modificación se intentarían recolocar total o parcialmente en otras instalaciones, señalarón los responsables de la multinacional. No obstante, como esta medida supone una modificación sustancial de las condiciones de trabajo de carácter colectivo se abrirá un periodo de consultas, que comenzará el próximo martes. La empresa planteó, en principio, un tipo de acuerdo negociado, pero la parte social optó por abrir ese periodo amparado por la ley, entre otros motivos, porque en él la compañía tendrá que justificar su decisión y aportar datos sobre los resultados de esta línea.

Con la reducción de un turno los directivos de la planta asturiana esperan minimizar las pérdidas económicas de la instalación, que la empresa no cuantificó, pero que ya han hecho saltar las alarmas en la dirección de largos de Europa. De hecho, el consejero delegado de ArcelorMittal Europa-Productos Largos y vicepresidente de la multinacional, Augustine Kochuparampil, ya ha propuesto el cierre de la línea gijonesa, aunque aún hay margen de actuación para evitarlo.

Un hipotético cierre del tren, en el que trabajan cerca de dos centenares de empleados, implicaría un impacto mucho mayor para la siderurgia en Asturias, dado quetendría efectos en otras instalaciones, empezando por cabecera, ya que se necesitaría menos acero que laminar, por tanto se verían afectados los hornos altos y la acería de Gijón. Fuentes sindicales reconocen que, incluso, se podría poner en peligro su actividad y la del tren de carril, porque podría no interesar mantener solo una de las dos líneas de largos e, incluso, habría un riesgo para las instalaciones de Avilés. Sería un efecto dominó en el que toda la producción siderúrgica en Asturias quedaría en cuestión, advierten los representantes de la plantilla, que muestran su preocupación por el mensaje que traslada Arcelor, aunque también recuerdan que en 2018 esta instalación tuvo un récord histórico de producción y fue el responsable de los buenos resultados de la planta gijonesa.

«Si quitamos alambrón, una pieza fundamental de largos, todo el castillo de naipes se desmorona», explican de forma gráfica desde la multinacional. Esta línea produce cerca de 600.000 toneladas de las 900.000 de largos, lo que supone dos tercios del total, por lo que la situación sin alambrón sería difícil de mantener.

Todo esto se produce en un contexto muy complejo para el acero en Europa, muy afectado por la guerra comercial, pero también por el aumento del precio de los derechos de CO2, el incremento del coste del mineral de hierro y la desaceleración económica, que está impactando de lleno en sectores que consumen la producción siderúrgica, como el del automóvil. A todo esto se une en Asturias un precio de la electricidad más caro que en otros países europeos.

Más información