El comité europeo pide a Arcelor que reparta el recorte de producción entre todas las plantas

La factoría de Arcelor en Gijón, con sus dos hornos altos, donde se ha empezado a reducir la producción. / P. UCHA
La factoría de Arcelor en Gijón, con sus dos hornos altos, donde se ha empezado a reducir la producción. / P. UCHA

Lamenta que 400.000 toneladas de piezas semiacabadas hayan llegado en dos meses a sus factorías desde Ucrania, Rusia y Brasil

LAURA CASTRO GIJÓN.

Quieren evitar que el recorte de producción planteado por Arcelor lastre en exceso a unas plantas en beneficio de otras. Y para ello el comité europeo plantea que la reducción de 3,2 millones de toneladas -700.000 en Asturias, 1,5 millones en Polonia y 1 millón en Italia- previstas por la empresa se reparta entre todas las plantas del viejo continente. La «drástica» medida tomada por la multinacional ya se ha empezado a ejecutar en los hornos altos y en una de las acerías de las factorías asturianas y también está prevista una parada de siete días en el tren de bandas en caliente que afectará a alrededor de 400 empleados en junio. No obstante, la planta que más preocupa en estos momentos al comité europeo es la de Cracovia. «La empresa plantea una parada del horno y esa es una decisión muy complicada. Son muchas las familias que dependen de esta parte de la factoría polaca», explica Raúl Cueto, secretario general de la sección sindical de UGT en las plantas de Arcelor de Avilés.

El rechazo al recorte planteado es unánime por parte de los representantes sindicales europeos, que no descartan «ningún escenario». De hecho, preparán una resolución para exigirle a la empresa que detalle con «datos precisos» el por qué de esta bajada de producción. «Es una medida que solo ha tomado ArcelorMittal», remarca José Manuel Castro, secretario general de CC OO en la multinacional en España.

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Ya estaban convencidos de que la postura adoptada por la compañía era «excesiva», pero en la reunión de ayer lo constataron con la información recogida por Syndex, una consultora externa contratada por el comité europeo para analizar la situación económica del grupo. Sostiene que los resultados del primer trimestre reflejan su «solidez», a pesar de que se aprecia una disminución de los beneficios por la caída de precios debido a las importaciones de bobina caliente en Europa procedentes de Turquía, en el caso de Italia y España, y de Rusia, en Polonia, y también por el encarecimiento de las materias primas, en torno a un 20%. Sin embargo, replica Castro, «no dicen nada del importante nivel de desbastes -400.000 toneladas en enero y febrero- que está trayendo la propia empresa de Brasil, Ucrania y Rusia».

Europa sigue siendo el «motor» del grupo, pero pierde «fuerza» por la coyuntura del mercado

Para los representantes de los trabajadores cada vez cobra más fuerza la teoría de que Arcelor trata de echar un pulso a los diferentes gobiernos e incluso a la Comisión Europea con estos recortes con el objetivo de abaratar costes, como los relacionados con el precio de la energía y de los costes de CO2. «Es una postura política», coinciden los representantes sindicales. De hecho, Syndex recuerda que Arcelor compró más derechos de emisión de los que necesitaba cuando estaban a precios más bajos, por lo que rechaza la idea de que los costes del CO2 puedan lastrar la economía del grupo. «Incluso podría hacer negocio con ellos ahora que se ha disparado su precio», apunta Castro.

Por tanto, señalan los representantes de los trabajadores asturianos, la coyuntura del mercado no puede servir de excusa para no avanzar en la negociación del VII Acuerdo Marco en España. «No es justo que los trabajadores paguen las consecuencias de todo esto», lamenta Cueto, quien remarca que «a pesar de todo, Europa sigue siendo el motor del grupo, lo único es que ha perdido algo de fuerza por la coyuntura del mercado».

1.350 millones para Europa

Arcelor prevé destinar unos 3.850 millones de euros para todas sus plantas. De este montante de inversiones, no se ha concretado aún cuánto irá para las factorías europeas, pero sí está claro que la italiana Ilva, una de las principales competidoras de las factorías asturianas, se llevará una buena parte. Concretamente, de todo lo que se destine a Europa -unos 1.200 millones-, la nueva planta de Arcelor se adjudicará un 37%, es decir, alrededor de 440 millones.