Mittal advierte de que las medidas para proteger a la industria «son insuficientes»

Hornos altos de la factoría de Arcelor en Gijón. / PALOMA UCHA
Hornos altos de la factoría de Arcelor en Gijón. / PALOMA UCHA

Arcelor producirá un millón de toneladas de acero menos, recorte que se suma al de 3,2 millones aplicado en Asturias, Polonia e Italia

P. L.GIJÓN.

El presidente de ArcelorMittal incidió ayer en la necesidad de que la Unión Europea (UE) ejecute «más acciones para abordar los crecientes niveles de las importaciones debido a las medidas de protección insuficientes» para la industria. Ante la crisis del acero, Lakshmi Mittal urgió a las autoridades europeas a solventar «la ineficacia de las medidas de salvaguardia» tras dar a conocer los resultados del gigante siderúrgico en el primer semestre, que evidencian unas pérdidas cercanas a los 30 millones de euros.

El fundador de la multinacional del acero recalcó que «la sobrecapacidad de producción a escala mundial sigue siendo claramente un problema». En este punto, hizo alusión al recorte realizado en varias plantas europeas, entre ellas las asturianas, donde se producirán 700.000 toneladas menos (un 16% del acero sólido que sale de Gijón y Avilés). Mittal justificó esta merma «en respuesta a la débil coyuntura de la demanda actual, que también ha afectado al programa de recuperación de la rentabilidad en las antiguas instalaciones de Ilva en Italia».

Las complicaciones derivadas de la compra de la factoría situada en el municipio italiano de Tarento son numerosas y, junto a la caída de los precios y el alto nivel de las importaciones -el 1 de julio entró en vigor la subida de un 5% del cupo de acero que se puede importar de países extracomunitarios sin pagar aranceles-, han provocado que el balance hasta junio no haya sido satisfactorio. «Tras un ejercicio positivo en 2018, las condiciones de mercado en el primer semestre de 2019 resultaron muy difíciles y la rentabilidad de nuestros segmentos siderúrgicos se vio lastrada por el descenso de los precios de los productos, combinado con un incremento de los costes de las materias primas», detalló Mittal.

En el comunicado enviado junto con los resultados, aseguró que la empresa mantiene contactos con la Comisión Europea (CE) para intentar sacar adelante «un marco de competencia en igualdad de condiciones para el sector». Asimismo, el presidente de Arcelor abogó por contar con un marco regulatorio y de financiación favorable, medida que sería «crucial para poder alcanzar el objetivo de reducir significativamente las emisiones» de las plantas, como anunció en el Informe de Acción por el Clima presentado recientemente. En este sentido, la reivindicación de Mittal y del resto de productores siderúrgicos de Europa de la aplicación de un arancel ambiental en frontera es respaldada por los gobiernos de Asturias y España, pero la CE alega que el marco fiscal en materia de energía está «desfasado», por lo que la solución no parece estar cerca.

Previsiones a la baja

Con este panorama, Arcelor prevé que la demanda de acero experimente «una contracción de entre el 1% y el 2% en Europa». Ante la debilidad de la demanda y los elevados niveles de importaciones, la multinacional siderúrgica «ha adoptado medidas encaminadas a ajustar sus niveles de producción en Europa». Es decir, que prevé recortar aún más el porcentaje de productos que sale de sus plantas en el viejo continente. Se suma así a los ajustes anunciados en mayo, cuando comunicó una rebaja en la producción de acero de 3,2 millones de toneladas: 700.000 en Asturias, 1,5 en Cracovia (Polonia) y un millón en Ilva. Según estas cifras y tal y como confirmaron fuentes de la compañía, el recorte se incrementará en un millón de tonelada, hasta los 4,2 en el conjunto del año.

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Inquietud en la plantilla

El nuevo anuncio de recortes ha generado inquietud entre los trabajadores de las plantas asturianas. Por el momento, se desconoce dónde se va a aplicar el tijeretazo en la producción, según fuentes de Arcelor. Un motivo más de preocupación que se suma a las desavenencias entre la empresa y los sindicatos, que no permitieron la firma del VII Acuerdo Marco -documento que rige las relaciones laborales de las factorías españolas- esta semana. Las centrales sindicales debaten estos días si aceptan la propuesta final de la compañía o inician movilizaciones.

Un problema añadido para Arcelor es la situación que atraviesa la planta italiana de Ilva, que adquirió a finales de 2018. El objetivo era convertir esta factoría, la mayor de Europa, en la mejor del viejo continente. Las cosas se empezaron a torcer el pasado 6 de mayo, cuando la empresa anunció el recorte de un millón de toneladas en sus instalaciones. A ello se une la decisión del Gobierno italiano de aprobar un decreto ley que entraría en vigor el 6 se septiembre y que anularía la inmunidad de Arcelor, por lo que tendría que afrontar las negligencias cometidas por el anterior propietario.

Aunque Arcelor confía en encontrar una salida satisfactoria, en caso contrario se deshará de la factoría italiana. Según fuentes de la compañía, se desconoce cuál será el plan a seguir si prescinde de Ilva y qué factorías asumirían la producción para compensar esa operación.