Parter garantiza carga de trabajo para unos 250 empleados y más de dos años de actividad

Representantes de los trabajadores, de Alcoa y de Parter, momentos antes de comenzar la reunión. / IÑAKI MARTÍNEZ
Representantes de los trabajadores, de Alcoa y de Parter, momentos antes de comenzar la reunión. / IÑAKI MARTÍNEZ

Solo mantendrá el 100% de la plantilla de Alcoa a partir de 2021 si la tarifa eléctrica permite arrancar las series de electrolisis

LAURA CASTROGIJÓN.

Parter ha venido para quedarse. O, al menos, para hacerlo más allá de los dos años a los que está obligado por el acuerdo alcanzado en enero entre los trabajadores y Alcoa, donde se establecía que el comprador debería mantener la actividad y el 100% del empleo en Avilés y La Coruña durante, al menos, 24 meses. El grupo suizo aspira a quedarse sin fijar una fecha límite en el horizonte y ha pedido, específicamente, que no se dude de esta premisa. Sin embargo, mantener el pleno empleo más allá de esos dos años dependerá de que la tarifa eléctrica permita el arranque de las series de electrólisis -la parte que le da a las plantas de Alcoa su carácter electrointensivo y donde se produce el aluminio primario-. De lograrse, se podrían llevar a cabo nuevas contrataciones. En cambio, si esta situación no se diera antes de 2021, el grupo suizo solo asumirá a unos 250 trabajadores por factoría. En el caso de Avilés, esto supondría mantener a prácticamente el 80% de la plantilla que suma en total 317 empleados.

No obstante, los representantes de los trabajadores trataron en la reunión mantenida ayer con el inversor y Alcoa -en un principio asistieron también representantes del Ministerio de Industria-, ampliar las garantías en torno al empleo y consiguieron «arrancar» un compromiso de mantener a toda la plantilla, si la facturación y la producción de 2021 llega a los parámetros que Parter considere positivos.

Hasta que llegue ese momento, el comprador suizo mantendrá a toda la plantilla trabajando en la fundición y formándose en este área, que prevé reforzar con inversiones que estudiará durante los próximos seis meses y que serían «similares» a las planteadas por Quantum, el otro grupo interesado que presentó oferta por las factorías de Avilés y La Coruña y que Alcoa rechazó por no dar suficientes garantías financieras. «Tienen bastante claro que el negocio de la refusión (fundición) es rentable», indicó el comité de Avilés a través de un comunicado al término de la reunión. El objetivo del grupo suizo, especialista en reforzar empresas con problemas, es abrir la producción de las plantas de Avilés y La Coruña al mercado de la automoción y según explicaron los expertos industriales de Parter, el proyecto se centrará en generar productos de alto valor añadido, principalmente lingotes. Asimismo, quieren elevar la producción hasta las 160.000 toneladas anuales entre las dos plantas.

El comprador incidió en que durante estos dos años todos los empleados tendrán carga de trabajo en sus respectivas plantas y también se comprometió a mantener las series de electrólisis en condiciones óptimas para volver a operarlas. «No desmantelarán las instalaciones aunque no las tengan arrancadas», confirmó el comité avilesino.

Aunque ayer consiguieron aclarar numerosas dudas en torno al plan industrial, aún quedan algunos flecos pendientes que esperan resolver en una nueva reunión con Alcoa hoy. No en vano, en el encuentro de ayer el grupo suizo se comprometió también a estudiar la posibilidad de mantener las condiciones del plan social para aquellos trabajadores que no quieran continuar con Parter.

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No a la ratificación

Es una de las condiciones que exige Alcoa para proceder a sellar la venta de las plantas de Avilés y La Coruña con Parter, pero los representantes de los trabajadores se mantienen en su postura inicial. Consideran que ellos no tienen que ratificar el acuerdo, puesto que la decisión es de la multinacional aluminera. «Si consideran que este comprador cumple con lo que acordamos en enero, que lo lleven hacia adelante», indicó el comité avilesino. Alcoa, en cambio, insiste en que la última palabra la tienen ellos y advierte de que si no ratifican el acuerdo, entenderán que su postura es reacia a la venta.

Si la multinacional «sigue empeñada» en que los representantes de los trabajadores ratifiquen el acuerdo, habrá que «pedirle al Gobierno que avale también esto y consultarlo con las asambleas», explicó José Manuel Gómez de la Uz, presidente del comité de Avilés. En este sentido, los representantes de los trabajadores convocarán a la plantilla esta misma semana para clarificarles la situación en la que se encuentra el proceso.