El comité de Alcoa exige a Parter que asegure carga de trabajo para toda la plantilla de Avilés

El momento en el que la marea amarilla de Alcoa inicia la manifestación desde el Santiago Bernabéu hasta el Ministerio de Industria. / FOTOGRAFÍAS: IÑAKI MARTÍNEZ
El momento en el que la marea amarilla de Alcoa inicia la manifestación desde el Santiago Bernabéu hasta el Ministerio de Industria. / FOTOGRAFÍAS: IÑAKI MARTÍNEZ

Industria pide «calma» y recuerda que con el acuerdo de venta hay 24 meses más para poder garantizar el futuro de las plantas

EDUARDO PANEQUE / LAURA CASTROGIJÓN / MADRID

Habrá reunión con Parter Capital Group y será hoy. Era lo que reclamaban los trabajadores de Alcoa desde hace días ante la incertidumbre que les genera el acuerdo de venta de las plantas de Avilés y La Coruña y ayer, tras una manifestación de medio millar de personas que finalizó frente al Ministerio de Industria, lo lograron. Ahora toca sacarle partido y «clarificar» el plan industrial del comprador, según indicó José Manuel Gómez de la Uz (CC OO), presidente del comité de empresa de la factoría avilesina.

Lo primero que quieren determinar es qué va a pasar con los trabajadores hasta que se vuelvan a arrancar las series de electrolisis -el corazón de las plantas y donde se produce aluminio primario-, dado que sin esta parte de las instalaciones, Parter estimó que solo tendrá carga de trabajo para unos 180 empleados. No obstante, el acuerdo de venta contempla el compromiso de Alcoa de mantener los salarios y el empleo de toda la plantilla durante dos años, pero el comité quiere que se garantice el trabajo. «Queremos que nos digan qué van a hacer para que el empleo sea activo, porque lo único que vemos ahora mismo es que no habrá tarea para todos», apuntó Gómez de la Uz.

Además de resolver esta incógnita, los representantes de los trabajadores quieren saber qué pasará también si nunca se llegan a arrancar las series de electrolisis. Tienen serias dudas de que el Gobierno llegue a abaratar los costes energéticos en algún momento y quieren saber cuáles son las alternativas que baraja el grupo suizo, que, no obstante, ya advirtió de que si no logra volver a ponerlas en marcha tendrá que llevar a cabo una reestructuración de plantilla.

Por eso, en último término y poniéndose en el peor de los casos, los representantes de los trabajadores quieren mantener el plan social que firmaron con Alcoa en enero. De esta manera, en el caso de que hubiera algún despido en el futuro, se daría con las mismas condiciones que alcanzaron entonces y que contemplan, entre otras cosas, una indemnización de 10.000 euros y una compensación de 60 días por año trabajado sin límite de anualidades.

Una vez hayan resuelto sus dudas con el comprador, los representantes de los trabajadores volverán a reunirse con Alcoa por la tarde para tratar de desbloquear el conflicto en torno a la ratificación del acuerdo de venta. Sin embargo, el comité de Avilés ya advierte de que «difícilmente» saldrán del encuentro con algo firmado, tal y como apuntó Alberto Grijalbo (USO), pues quieren informar primero a la plantilla en una asamblea que prevén celebrar mañana.

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«Estamos a su lado»

Urge, por tanto, resolver las dudas, como indicó Jenaro Martínez, secretario general de UGT-FICA, y de «buscar la solución más garantista para el empleo y la actividad». Y para conseguirlo, «es necesario que el Gobierno central participe», incidió Daniel Cuartas (UGT), vicepresidente del comité avilesino. Por eso, en la reunión con Parter, además de los representantes sindicales y Alcoa, estarán también presentes miembros del Ministerio de Industria. «Hicimos que el Gobierno saliera del agujero en el que se había escondido», se felicitó Damián Manzano, secretario general de la Federación de Industria de CC OO. «Creen que está todo hecho, pero falta lo más importante», apuntó Raúl Montoya, secretario de Acción Sindical y Salud Laboral de USO, quien añadió que «no pueden lavarse las manos y menos cuando no han cumplido sus compromisos. No entendemos su postura».

Y, a juicio de Raül Blanco, secretario general de Industria, no lo han hecho. «Quiero transmitir un mensaje de tranquilidad a las familias y a los trabajadores en estos momentos de lógicos nervios. Siempre hemos estado a su lado y vamos a seguir estando», afirmó momentos antes de reunirse con los representantes sindicales de la plantilla de Alcoa. Incidió en que el acuerdo de venta con Parter «cumple» con lo establecido el 15 de enero en la firma del ERE: garantizar el mantenimiento del empleo y la actividad en las plantas de Avilés y La Coruña. «Ahora deben decidir los trabajadores si ratifican la venta. Confiamos en que el desenlace sea positivo», puntualizó.

Blanco negó que los trabajadores estuvieran desinformados e incidió en que el acuerdo con el grupo suizo es «positivo», puesto que ofrece 24 meses para «seguir trabajando y garantizar el futuro industrial de La Coruña y Avilés».