«Rosón ha venido aquí como un Chávez con actitud de 'exprópiese' en nombre del pueblo, y él fue un okupa de La Madreña»

Gustavo Bueno Sánchez, presidente de la Fundación Gustavo Bueno
Gustavo Bueno Sánchez, en la entrada al palacete. / HUGO ÁLVAREZ

«Sería ilógico que la fundación asuma el mantenimiento del inmueble»

A. ARCE OVIEDO.

En la sede de la Fundación Gustavo Bueno, el palacete Pedro Miñor de la avenida de Galicia, la discusión, estos días, no gira entorno al materialismo (en alguna de sus formas) ni a la filosofía en lengua española. En medio de las tensiones, su presidente, Gustavo Bueno Sánchez (1955), hijo del reputado filósofo, abrió ayer sus puertas a EL COMERCIO después de que al concejal de Economía, Rubén Rosón, se le denegase una visita a las instalaciones en un primer intento, y se le dejase «plantado» ante la puerta en un segundo.

-La Fundación Gustavo Bueno está a la orden del día...

-El concejal de Economía, Rubén Rosón está viendo en riesgo la posición de su partido de cara a las próximas elecciones y se ha centrado en abrir un debate que no tiene sentido y que está totalmente a destiempo. Puro nerviosismo. Todo el mundo sabe cómo funcionan las cosas aquí, no somos empresarios: somos una institución independiente de cualquier poder político. Lo que está claro es que esto se va a volver más en su contra que en la nuestra.

«Gabino de Lorenzo es un liberal, una persona tolerante que nunca nos impuso nada»

-Varios responsables de la fundación han impedido la visita de Rubén Rosón, un cargo público a un edificio municipal, algo que el mismo alcalde ha criticado. ¿Volverían a hacerlo?

-Wenceslao López tiene razón. Ahora bien, nosotros no hemos impedido la entrada a un cargo público. Lo que sí hemos hecho ha sido negarnos a que un concejal, a título particular, viniese, metro en mano, a decidir qué estancias le venían mejor para un proyecto que ni siquiera ha sido aprobado en junta de gobierno. Vino aquí dando por sentado que nos teníamos que ir. Claro que volveríamos a hacerlo. Lo de anteayer, en cambio, fue distinto. Si yo hubiera estado aquí cuando Rosón llamó al timbre, le hubiese abierto la puerta y habría dialogado con él. Pero él no quiere dialogar, se ha visto su postura, no tiene intenciones de moverse ni un ápice. Ha venido a imponer su tesis. Y ni él mismo se la cree. El palacete ni siquiera tiene 1.100 metros cuadrados, como dice el edil.

-¿Cómo valoraría lo sucedido durante los pasados días?

-Un circo, un postureo que viene desde un sector muy claro, la parte cultural de Podemos. Tenemos muchos odiadores.

-Eso suena a conspiración...

-No, en absoluto; son los hechos. Unos que vienen de un malestar generalizado al que se han sumado el anticapitalismo, la falta de dinero para todos los ámbitos y una región que está en extinción. Nos ha tocado, pero no estamos solos. El apoyo que hemos recibido en redes y de la propia ciudadanía da buena cuenta de ello. Todo tiene una parte positiva.

-La fundación tiene sede en el palacete desde 1998, pero el convenio nunca se firmó y hay una nueva ordenanza de locales en ciernes...

-Es cierto. No tenemos ningún convenio con el Ayuntamiento. Pero en 1998, la ciudad, con su entonces alcalde, Gabino de Lorenzo, cedió un inmueble a la fundación por cincuenta años. Ese tipo de cesiones se realizan por un mínimo de 35 años y un máximo de 99. Pueden echarnos, pero eso haría que nos replanteásemos ciertas cosas de cara al resultado de las próximas municipales. Ya se han puesto en contacto con nosotros varios despachos de abogados de gran importancia a nivel estatal, porque podríamos actuar contra la Corporación.

-¿Van a replantearse su continuidad en la ciudad?, ¿es una amenaza?

-No es una amenaza. La Fundación Gustavo Bueno y la Escuela de Filosofía de Oviedo nunca se van a ir de la capital por mucho que algunos lo intenten. No es nuestro deseo. Oviedo, como ciudad imperial, está por encima de sus munícipes y de los impositores que la llaman 'Uviéu', por poner solo un ejemplo. Eso sí, si perdemos el palacete, el lugar en el que nos encontramos cómodos, nuestras actividades tendrían que hacerse en Madrid; pura ventaja logística en cuanto a los conferenciantes que traemos.

-La fundación no se hace cargo del mantenimiento del palacete, ¿por qué?

-Porque no tiene sentido. Es ilógico. ¿Acaso la Asociación de Amigos de la Ópera paga el mantenimiento del Teatro Campoamor? Somos nosotros los que le estamos haciendo un favor al Ayuntamiento al dotar de un contenido tan importante a un edificio de estas características. No es sostenible. Estamos dándole lustre a la ciudad y poniendo su nombre en valor por todo el mundo.

-El concejal lo se ha referido a la fundación como «chiringuito del 'gabinismo'».

-Eso en injusto. Máxime cuando él mismo ha venido aquí como un Chávez con actitud de 'exprópiese' en nombre del pueblo. Un señor que ha sido okupa en La Madreña. Gabino de Lorenzo es un liberal, una persona tolerante que nunca nos impuso una manera concreta de hacer las cosas.

-Muchos ven a la fundación como el germen ideológico de Vox, ¿esto es un enfrentamiento político?

-Están histéricos. Todo parte del clima 'guerracivilista' y es un ejemplo más del estado crítico de Podemos.

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