La ballena muerta en Tapia será enterrada para recuperar luego su esqueleto

La ballena, en el acceso a las instalaciones de Cogersa. / E. C.
La ballena, en el acceso a las instalaciones de Cogersa. / E. C.

El cetáceo será sometido a un enterramiento controlado para poder recuperar su esqueleto cuando el cadáver se haya descompuesto

B. G. HIDALGONAVIA.

El ejemplar de rorcual común que murió tras quedar varada en la cala del Figo, en Tapia de Casariego, llevaba mucho tiempo sin comer. Así se desprende de los resultados de la necropsia que le practicaron ayer, que permitió comprobar que los intestinos de la ballena estaban vacíos y no reveló ningún daño relevante como causa de la muerte.

El siguiente paso será su enterramiento. Según indicaron desde la consejería de Medio Ambiente, se procederá a un enterrameinto controlado en las instalaciones de la Compañía para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias (Cogersa). Se abrirá un nicho donde se enterrará al cetáceo para poder recuperar su esqueleto una vez que se descomponga el cádaver. Un proceso, advierten desde el Principado, que podrían durar incluso años.

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El operativo para trasladar al cetáceo a tierra se inició el viernes, cuando se remolcó mar adentro hasta el puerto de Navia. Allí, fueron necesarios dos intentos para depositar el cadáver en un vehículo especial para su traslado. La operación fracasó cuando el cuerpo del cetáceo se partió en dos a la altura de la cola durante el izado. En un segundo intento, se emplearon dos plumas y se sujetó al cetáceo con tres eslingas. Ya en tierra, sus 47 toneladas de peso superaron el estimado impidiendo culminar la operación por tierra hasta Gijón, que se retomó con éxito en la mañana de ayer.