Los agresores del concejal de Llanes le asfixiaron y no se fueron hasta comprobar que estaba muerto

Javier Ardines. / J. LLACA
Javier Ardines. / J. LLACA

Javier Ardines trató de huir al recibir el primer envite, pero fue alcanzado a 60 metros de su furgoneta, donde acabaron con su vida

OLAYA SUÁREZ / LUCÍA RAMOS GIJÓN / LLANES.

La muerte del concejal Javier Ardines fue por asfixia. El edil de Izquierda Unida recibió un golpe en la parte de atrás de la cabeza cuando salió de su coche para retirar las vallas que bloqueaban el camino, pero la defunción se produjo por sofocación. Según el informe de la autopsia, cuyo resultado fue revelado ayer en 'Espejo público', lo asfixiaron hasta la muerte al no poder, presuntamente, acabar con su vida a golpes debido a la corpulencia de la víctima ya que trató de huir cuando se vio sorprendido por sus atacantes.

Los investigadores de la Guardia Civil de Gijón y de la Unidad Central Operativa (UCO) sospechan que echase a correr tras recibir el primer golpe. Fue por ese motivo por lo que al parecer su cadáver fue encontrado a unos 60 metros de la furgoneta en la que circulaba en dirección al puerto de Llanes, desde donde tenía previsto salir a faenar y a donde nunca llegó. Su vehículo estaba con las llaves puestas y el motor arrancado.

Con el dato de la sofocación parece quedar poco lugar para la duda: se trató de un plan premeditado para asesinar a Javier Ardines, no únicamente para darle un susto. El cuerpo presentaba varios golpes en la cabeza producidos por un objeto romo. No obstante, esas lesiones no le habrían producido la defunción, sino que habrían hecho que quedase aturdido, cayese al suelo al tratar de huir y allí sus agresores lo matasen asfixiándolo en la madrugada del 15 de agosto.

Los propietarios de la casa ubicada justo donde fue encontrado el cuerpo escucharon en torno a las seis de la mañana voces y gritos. No fue hasta dos horas después cuando un vecino de esa misma vivienda encontró el cadáver al salir a pasear al perro.

Desde hace un mes la Guardia Civil trabaja para tratar de arrojar luz a un intrincado caso lleno de interrogantes. La semana pasada los agentes rastreaban el camino y las fincas aledañas con la ayuda de los perros del Servicio Cinológico. Además, realizan un exhaustivo análisis de los informes de la telefonía móvil de aquellos terminales que se conectaron a la antena que da servicio a la parroquia de Pría. Se trata de miles de números ya que el hecho de que fuera fiesta en distintas zonas de Llanes motivó que se saturasen varias antenas y rebotasen a la de Pría. A ello se suma la cercanía de la autovía del Cantábrico, con numeroso tráfico.

Una de las pistas fundamentales que siguen es el informe con los resultados de los restos de ADN hallados en el cadáver y también en las vallas que los autores tuvieron que manipular para su traslado y colocación. Esas conclusiones de los análisis realizados durante el último mes ya están en manos de la UCO y de los agentes de la Comandancia de la Guardia Civil. El trabajo minucioso avanza poco a poco.

Raro es el día en el que los agentes no regresan a Pría en busca de nuevos indicios, para comprobar localizaciones o recorrer una y otra vez el camino en el que un vecino halló el cadáver. Javier Ardines, de 52 años, vivía a escasos metros del lugar donde lo asesinado.

Los autores conocían su rutina y sabían que saldría de su casa de madrugada para acudir a su puesto de trabajo, en la mar.

Más información