El empresario avilesino José Luis Vigil y su mujer, los dos heridos más graves

El empresario José Luis Vigil, el herido más grave del siniestro./E. C.
El empresario José Luis Vigil, el herido más grave del siniestro. / E. C.

El socio fundador de la firma de ropa deportiva Joluvi se encuentra ingresado en el Hospital San Agustín, mientras que su mujer está en el HUCA

ALBERTO SANTOS

La robustez de su vehículo, un Lexus, les salvó la vida. El conductor del vehículo contra el que se estrelló anoche el kamikaze en la autovía del Cantábrico es el conocido empresario avilesino José Luis Vigil, fundador de la conocida marca de ropa deportiva Joluvi, con sede en la localidad corverana de Cancienes. Él y su mujer viajaban en sentido Avilés cuando el kamikaze estrelló su coche contra el de ellos. Vigil, de 69 años, está herido grave. Permanece ingresado en el Hospital San Agustín con politraumatismos y fuentes hospitalarias señalan que no se teme por su vida. Su esposa, de 67 años, está ingresada en el Hospital Central de Asturias (HUCA) con pronóstico reservado.

Su familia permanece atenta a la evolución de sus heridas, con una mezcla de alivio, rabia, e impotencia ante las consecuencias de un accidente que, de momento, se está tratando de explicar. Porque hasta el momento se desconoce el porqué el conductor, un valdesano de 52 años, se lanzó por las autovías asturianas, en dirección contrario, a casi 200 por hora. La tragedia puso ser mayor.

Fueron 55 kilómetros de escalofriante trayecto que comenzaron en el punto kilométrico 448, en la zona del túnel de Ribó, concejo de Valdés. Es en ese tramo donde el fallecido, de 52 años, accede a la autovía y comienza a sembrar el pánico. Eran las 23:40 cuando el 112 recibe la primera llamada del primer conductor que se lo cruza. A partir de ese momento, la sucesión de llamadas es continua. Muchos de los vehículos que coinciden con el kamikaze se ven obligados a girar bruscamente para evitar el choque.

Son precisamente estas personas quienes alertan de que la velocidad del turismo puede estar rozando los 200 kilómetros por hora, una cifra que, a priori, coincide con el tiempo y la distancia recorrida.

Así fue el trayecto del kamikaze

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El kamikaze accede a la autovía en el punto kilométrico 448 de la A8 (autovía del Cantábrico). Lo hace por la zona el túnel de Ribó, en el concejo de Valdés, desde donde comienza a circular en sentido contrario, aumentando progresivamente la velocidad. Minutos después, el 112 comienza a recibir llamadas de conductores que se ven obligados a esquivarlo tras cruzarse con él.
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El turismo recorre 55 kilómetros durante los 16 minutos que dura el escalofriante trayecto. En ese tiempo, a una velocidad media cercana a los 200 kilómetros por hora, el kamikaze supera hasta siete términos municipales: Cudillero, Pravia, Soto del Barco, Castrillón, Corvera y Carreño hasta estrellarse en Serín (Gijón) cuando impacta contra el primer vehículo.
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El kamikaze, de 52 años, fallece en el acto, mientras que su turismo, cortado transversalmente por el choque, queda atravesado en mitad de la carretera. Es en este momento cuando un tercer vehículo que circulaba en dirección Avilés impacta de lleno contra él.
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El resultado del siniestro es una persona fallecida, el kamikaze, y otros cinco heridos, entre ellos un hombre que se encuentra grave en el Hospital San Agustín de Avilés y dos niños de 4 y 5 años que están fuera de peligro.

Finalmente, el vehículo impacta de forma brutal contra otro turismo, el conducido por José Luis Vigil, en la zona de Serín (Gijón). Ambos vehículos quedan prácticamente destrozados en mitad de la carretera. Es entonces cuando un tercer coche, que circulaba en sentido Avilés, en el que circulaban un padre y dos menores, choca contra ellos. El balance final: un muerto, el kamikaze y cinco heridos.

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