Los Lagos y Covadonga, a rebosar

Colas de gente para acceder a los Lagos esta mañana./NEL ACEBAL
Colas de gente para acceder a los Lagos esta mañana. / NEL ACEBAL

Los 45 buses del plan de transporte suben completos y los aparcamientos se quedan sin plazas

GLORIA POMARADA

La de este sábado está resultando una jornada de afluencia masiva a los Lagos de Covadonga. Las aglomeraciones comienzan en los propios puntos de venta del plan de transporte, con colas tanto en la estación de Cangas como en las casetas situadas a lo largo de la AS-262. El problema en la terminal de la ciudad canguesa, indicaron los operarios, es que el grueso de los turistas se concentró al mediodía.

En el resto de puntos de venta las esperas han alcanzado una media de entre veinte minutos y media hora. A ello se ha añadido las complicaciones para encontrar plaza en los aparcamientos disuasorios. En Cangas lucía completo poco antes de las dos de la tarde, al igual que en El Repelao o Muñigu. Tampoco la señalización ha ayudado, pues en los carteles indicativos apunta a que existen parkings libres cuando en realidad llevaban completos desde 45 minutos antes, explicaron conocedores del sistema.

Una vez en los Lagos y Covadonga, los visitantes daban por compensada la espera y la peregrinación en busca de aparcamiento. La mayoría accedió al espacio protegido en alguno de los 45 buses que Alsa tiene disponibles, a los que se suman otros tres de refuerzo al Santuario. Cada uno consta de 52 plazas y la mayoría se han completado. «No esperábamos tanto, hay demasiada gente», se sorprendió la familia madrileña Ruiz Arroyo una vez junto al Ercina. También el trayecto por la CO-4 ha sorprendido a algunos de los usuarios por la estrechez de la vía y el cruce tanto con otros vehículos de transporte colectivo como con ciclistas. «Los conductores tienen el cielo ganado», destacó Laura Arroyo.

Más información

El tráfico se está encontrando con otra dificultad añadida, un nuevo hundimiento en la carretera, a escasos cien metros del registrado en el invierno de 2018. La zona permanece vallada, lo que reduce el espacio para los vehículos.

A pesar de la situación, los visitantes se quedaban esta mañana con los aspectos positivos del entorno. «Es un lugar precioso, merece la pena venir y más en primavera», resumieron los gallegos María y Nico Roca.