El juicio del 'caso Niemeyer' se pone hoy en marcha con más sombras que luces

José Luis Rebollo y Natalio Grueso, en 2011, año de la inauguración del Centro Niemeyer. / MARIETA
José Luis Rebollo y Natalio Grueso, en 2011, año de la inauguración del Centro Niemeyer. / MARIETA

El espectáculo judicial de los últimos días, que podría acabar en un aplazamiento o en una petición de nulidad, ha desviado el foco de los hechos que se juzgarán

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

Natalio Grueso llegará esta mañana a la Audiencia Provincial de Asturias esposado desde la cárcel, sin haber sido aún juzgado, ni mucho menos condenado. Será la imagen icónica de casi quince días de un esperpento judicial en el que todos parecen haber puesto de su parte, aunque el principal perjudicado es el exgestor cultural del Centro Niemeyer por las connotaciones públicas para su persona del hecho de haber pasado por prisión, aunque sea unos días. Sus idas y venidas ante el tribunal, que a su vez le decía en persona que no lo localizaba y reafirmaba que tenía que seguir en la cárcel por «desconfianza», sus desavenencias con su primer abogado, la renuncia del sustituto asignado de oficio, el choque entre el juez y el Colegio de Abogados de Oviedo, la aparición a última hora de un letrado de prestigio como Fernando Burgos... La imagen dada, por momentos sonrojante, según algunos de los protagonistas, ha elevado el ruido casi en la misma proporción en la que se ha desviado el foco sobre lo que se juzga a partir de hoy. Si es que se juzga algo, porque la sombra del aplazamiento sigue planeando sobre la Audiencia Provincial. Pedirlo está ahora en manos de la nueva defensa de Natalio Grueso, ejercida por el abogado Fernando Burgos.

¿Habrá juicio? Si lo hay, ¿qué posibilidades se dan para que sea declarado nulo por una instancia superior? Si se aplaza, ¿seguirá Natalio Grueso en la cárcel? El espectáculo parece destinado a continuar. En caso de que se celebre el juicio, acusaciones -públicas y particulares, ejercidas por la Fiscalía, Foro Asturias y la propia Fundación del Niemeyer- deberán dirimir sobre las supuestas irregularidades en la gestión de Natalio Grueso y del resto de imputados en el Centro Niemeyer, José Luis Rebollo, José María Vigil, Judit Pereiro y Marc Martí.

El Ministerio Público considera a Grueso presunto autor de un delito continuado de malversación, otro continuado de falsedad en documento mercantil y un delito societario continuado, por los que pide hasta once años de prisión y otros diez de inhabilitación para trabajar o contratar con la administración pública o sus empresas. Afronta también multas por valor de 24.000 euros y una responsabilidad civil que, como mínimo, rondaría los 34.500 euros.

La defensa ejercida en un primer momento por el despacho de Pelayo Mijares alegó ya en la fase de instrucción realizada en Avilés por el juez Ricardo Badás que los responsables de la Fundación del Niemeyer tenían conocimiento «puntual y completo» de las actuaciones realizadas por el director general, Natalio Grueso, y que toda su actuación estaba bajo la supervisión del Patronato, y a su vez de la Consejería de Cultura del Principado y del presidente del Protectorado.

Según ese hilo argumental, el presidente del Patronato es el responsable de las cuentas anuales, y «ni el Patronato de la Fundación ni su Protectorado pusieron objeción ni reparo algunos a las cuentas de la Fundación Niemeyer. Por lo que si el auto del Juzgado entiende que se presentaron cuentas que no reflejaban la realidad -lo que puede ser constitutivo de un delito societario-, se hace de todo punto imprescindible llamar a declarar, ya sea como testigos o como imputados, a las personas responsables de la formulación, presentación y aprobación de las cuentas anuales».

Y el mismo argumento sirve para los responsables de Viajes El Corte Inglés, ya que a juicio del abogado «siempre conocieron, autorizaron y supervisaron las actuaciones realizadas por José M. Vigil, reconociendo expresamente errores y problemas en la facturación y en la contabilidad».

José María Vigil, que fuera empleado de Viajes El Corte Inglés, está acusado de un delito de estafa y es considerado cooperador necesario en los de malversación y continuado de falsedad presuntamente cometidos por Natalio Grueso. Se enfrenta a penas que suman ocho años de cárcel, además de una multa de 16.800 euros.

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Informe de Hacienda

En cuanto al informe del perito de la Agencia Tributaria, la defensa de Grueso alegó en la fase de instrucción que, a su juicio, ese informe carece de cualquier requisito de los establecidos por la Ley para ser considerado como un informe pericial; carece totalmente de fuerza incriminatoria; el perito toma parte, considera a sus defendidos (del abogado) responsables de los hechos, hace valoraciones subjetivas, «estableciendo y distribuyendo responsabilidades como si de un juzgador se tratara». Por todo ello, su informe quedaría invalidado como fundamento del Juzgado en su decisión. Además, recuerda que el perito siempre ha dicho que contó para sus informes con la colaboración de la Fundación Niemeyer y de Viajes El Corte Inglés, que son parte interesada. Y concluye que el informe del Juzgado, basado en el del perito, está «contaminado». «Lo contrario provocaría indefensión y vulnera del artículo 24 de la Constitución», señalaba al respecto, tal y como publicó este periódico.

El por entonces abogado defensor de Grueso y Vigil insistió en que tanto uno como otro actuaban con pleno conocimiento de sus superiores. En el caso de Natalio Grueso se indicaba que tenía amplios poderes, los mismos que la presidenta de la Fundación, con una limitación de 90.000 euros cuando actuaba individualmente y de 200.000 euros cuando actuaban mancomunadamente, estando su actuación bajo la supervisión del Patronato, y a su vez, de la Consejería de Cultura del Principado y del presidente del Protectorado.

El primer secretario de la Fundación, el abogado José Luis Rebollo, está acusado de un presunto delito societario en concepto de cooperador necesario por el que se le pide una pena de prisión de dos años y tres meses y una multa de 7.200 euros. Rebollo es el único de los procesados al que no se le reclaman cantidades económicas por responsabilidad civil.

Judit Pereiro, exmujer de Natalio Grueso, está considerada por el Ministerio Público partícipe de un delito de malversación a título de complicidad, por el que se enfrenta a dos años y seis meses de prisión, además de una inhabilitación de cinco años con la administración pública. La Fiscalía le reclama una responsabilidad civil de 60.000 euros que deberá cubrir de manera solidaria con Natalio Grueso. Al igual que éste, se enfrenta a la petición de una pieza separada para devolver a la Fundación del centro 65.000 euros. Esa cifra asciende a 90.000 en el caso de Grueso.

Al que fuera director de producción del Centro Niemeyer, Marc Martí, se le supone cómplice de Natalio Grueso. La Fiscalía solicita para él 18 meses de prisión e inhabilitación para trabajar con la administración durante cuatro años. También deberá responder de manera solidaria con Natalio Grueso de una cantidad de 9.000 euros y se le abre una pieza separada para la reclamación de 10.000 euros más.

Entre el centenar de testigos llamados a declarar desde hoy están los principales responsables políticos de la Consejería de Cultura, del Ayuntamiento de Avilés y del Puerto en 2011. Así, por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial pasarán las exconsejeras socialistas Ana Rosa Migoya, Encarnación Rodríguez y Mercedes Álvarez, la exalcaldesa Pilar Varela, el exconcejal de Izquierda Unida Fernando Díaz Rañón y Manuel Ponga, Manuel Docampo Guerra y Santiago Rodríguez Vega, expresidentes y presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés, patrono de la Fundación.