«Ha quedado claro que los asturianos están dispuestos a luchar por su futuro»

Trabajadores y miembros del comité de empresa posan en la tarima instalada en la plaza de España tras la histórica manifestación. / MARIETA
Trabajadores y miembros del comité de empresa posan en la tarima instalada en la plaza de España tras la histórica manifestación. / MARIETA

Los trabajadores agradecen el masivo apoyo de la sociedad asturiana y ratifican su intención de «luchar hasta el final»

J. F. GALÁN AVILÉS.

A los trabajadores de Alcoa les faltaban palabras para expresar su agradecimiento. «Es lo más emocionante que hemos vivido nunca. Esperábamos mucho, pero este apoyo tan masivo y sincero es algo que no tiene parangón. Asturias es industrial y hoy ha quedado claro que los asturianos están dispuestos a luchar por la industria, por el empleo y por su futuro. Gracias a todos de todo corazón», manifestó aún con la voz entrecortada por la emoción el presidente del comité de empresa de Alcoa Avilés, José Manuel Gómez de la Uz.

La multitudinaria asistencia, 50.000 personas según la organización, «nos refuerza mucho la moral, pero no podemos olvidarnos de que a partir del 1 de diciembre vamos a ser despedidos. Mañana mismo hay que tomar la lucha y seguir hasta el final», advirtió De la Uz, que correspondía con aplausos las muestras de apoyo que llegaban desde la abarrotada Plaza de España.

Sus palabras se veían interrumpidas una y otra vez por los gritos de ánimo que lanzaban las miles de personas que se concentraron en la Plaza de España, punto final de la manifestación, mientras otros muchos miles esperaban aún en la Plaza del Vaticano el momento de iniciar la marcha. «Intentad apretaos un poco más para dejar sitio a los que vienen detrás», solicitaba el presidente del comité de empresa, petición imposible de cumplir. No había sitio para más.

La respuesta de la sociedad asturiana superó las expectativas más optimistas. «Está manifestación ha dejado pequeña a la de 2014», subrayó Daniel Cuartas, delegado de UGT. Entonces unas 20.000 personas mostraron en la calle su absoluto rechazo al expediente de extinción de empleo que había puesto Alcoa sobre la mesa y que retiraría unos días después. «Recibir el apoyo de tanta gente en momentos tan difíciles es reconfortante, nos da ganas de luchar y de seguir adelante. El mensaje que ha enviado hoy la ciudadanía al Gobierno de España es claro y contundente: que no consienta este atropello de Alcoa a la comarca y a Asturias», añadió.

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Pablo Álvarez lleva once años trabajando en la planta de San Balandrán. Ayer estaba en primera línea. «Esta respuesta de nuestra gente nos ha tocado el corazón. No tenemos palabras para agradecer este apoyo tan sincero». Junto a él estaba Antonio López. «Soy hijo de productor y nieto de productor. Como avilesino no sabría como dar gracias a mi gente, ellos son los que nos dan fuerza para seguir luchando. Avilés ha sido, es y será una ciudad industrial», manifestó. De cara al futuro inmediato, «no se trata de buscar culpables. Lo que queremos es encontrar una solución a esta injustificada decisión de una multinacional».

«Respeto, dignidad y una solución para la plantilla de Alcoa. Eso es lo que pedimos. Y esto es un mensaje inmediato para Alcoa: contigo o sin ti, pero el futuro tiene que estar garantizado». El secretario general de UGT en Asturias, Javier Fernández Lanero, definió de esta forma la postura de los trabajadores de la empresa minutos antes de que comenzara la multitudinaria marcha. La convocatoria, tal y como había pedido el comité de empresa a lo largo de la semana, sirvió como altavoz no solo de los trabajadores de Alcoa sino que aglutinó a buena parte del tejido industrial del norte de España.

Muestra de ello fue que, tras la cabecera de la manifestación -que discurrió bajo el lema 'No al desmantelamiento de la industria. Por el empleo en Alcoa'- concurrieron a la marcha una segunda pancarta de los trabajadores de La Coruña, una tercera de la planta que Alcoa mantendrá abierta en San Ciprián y una última en la que estaban aglutinados trabajadores de la leonesa Vestas, Duro Felguera, AZSA Arcelor Mittal o de la central térmica de Lada. Todos ellos arrancaron desde la plaza del Vaticano con destino a la plaza de España con una incesante tormenta de petardos a sus espaldas. En total, unos cuarenta minutos de marcha en los que se escucharon cánticos de todo tipo: «Alcoa, escucha, Asturias está en lucha», «Si esto no se arregla: guerra, guerra, guerra» o «Coruña y Avilés, la misma empresa es».

Ante el Ayuntamiento, miles de manifestantes fueron llegando a la plaza sumándose a otros tantos que ya esperaban desde el inicio de la marcha. En las vías de acceso, numerosas personas no pudieron asistir a la lectura del manifiesto ante la gran aglomeración de manifestantes que se agolpaban frente al escenario principal. Según cálculos de la organización, la convocatoria reunió a 50.000 personas. En ese contexto, el exjefe de Redacción de LA VOZ DE AVILÉS, José María Urbano, fue el encargado de leer el manifiesto de la convocatoria.

«Podemos decir que el día de hoy ha supuesto un momento histórico para Avilés y para toda Asturias. Todas las previsiones de asistencia se han desbordado y superado gracias al esfuerzo conjunto de los trabajadores, los sindicatos, las organizaciones sociales, administraciones públicas y de toda la ciudadanía para decirle alto y claro a la multinacional estadounidense que ¡Alcoa no se cierra!», defendió Urbano ante los representantes del comité de empresa.

En la lectura del manifiesto, en el que se defendió que Alcoa no solo es patrimonio de su consejo de administración sino también de sus trabajadores, marcó como objetivo a corto plazo «pararle los pies a Alcoa». «La multinacional debe de retirar, de forma inmediata, sus planes de cierre para Avilés y Coruña y empezar a buscar alternativas de futuro para las dos plantas, conjuntamente con las administraciones y las organizaciones sindicales», argumentó Urbano. A la espera de las próximas movilizaciones sociales, por tanto, los trabajadores esperan que las administraciones hagan presión para que la multinacional rectifique. «La gente de Alcoa sabía fabricar aluminio de máxima calidad a nivel mundial antes de Alcoa, con Alcoa y sabrá hacerlo después de Alcoa», concluyó el manifiesto.

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