«Toda la Comisaría se ha volcado para resolver el crimen del bebé»

Peluches y velas junto a los contenedores en los que fue hallado el cadáver del bebé. / J. C. TUERO
Peluches y velas junto a los contenedores en los que fue hallado el cadáver del bebé. / J. C. TUERO

La Policía Nacional trabaja incansable para identificar «lo antes posible» a los asesinos del recién nacido arrojado en un contenedor en Nuevo Roces

OLAYA SUÁREZGIJÓN.

Cualquier dato puede resultar clave, por insignificante que pueda parecer. La Policía Nacional solicita la colaboración ciudadana para identificar a los responsables del crimen del bebé arrojado a un contenedor de Nuevo Roces. No solo lanzan un llamamiento a los vecinos del barrio por si pudieran haber visto algún movimiento que les resultase sospechoso la tarde noche del jueves, lo hacen extensivo a cualquier persona que pueda aportar información sobre la progenitora del bebé, quien pasó por nueve meses de embarazo, difícil de ocultar.

«Toda la Comisaría se ha volcado para resolver el crimen del bebé, es un asunto prioritario en estos momentos y se han destinado todos los recursos y efectivos a nuestro alcance para identificar lo antes posible a los responsables», señalaron ayer fuentes oficiales de la Policía Nacional de Gijón. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) se ha hecho cargo de las investigaciones, auxiliada por la Brigada de la Policía Científica y de prácticamente todos los funcionarios de la Brigada de la Policía Judicial. «Los primeros días son clave y por eso se está trabajando sin descanso», señalan las mismas fuentes.

Un niño sano

Según ha podido saber EL COMERCIO, el bebé, un niño, era de origen caucásico -rasgos occidentales- y había cumplido la gestación completa. Es decir, nació a término y sin malformación ni patología alguna. Era un bebé sano. Lo mataron apenas nació. La autopsia practicada por los médicos forenses reveló que sufrió numerosos cortes con un objeto punzante por prácticamente todo su pequeño cuerpo y que tenía afectados los órganos vitales. Quien acabó con su vida lo hizo con ensañamiento.

Mientras llegan los resultados de las muestras biológicas recogidas en el contenedor y la mochila que albergaba el cuerpo, así como las del propio cadáver, los policías continúan con las indagaciones paralelas de visionado de cámaras de seguridad y tráfico y de la toma de testimonios de vecinos y comerciantes que puedan aportar algún dato esclarecedor.

Además, se ha procedido a localizar a las embarazadas de la zona que realizan seguimiento de su gestación tanto en la sanidad pública como en los centros privados para descartar esa hipótesis. Los contactos con los hospitales se mantienen ante cualquier atención a una mujer por una patología que pueda resultar compatible con un parto reciente, así como para determinar si alguna gestante pudiera haber dejado de acudir a las revisiones y a las atenciones rutinarias.

Otra de las vías que se exploran es la de un individuo al que se vio merodeando por la calle Jenaro Suárez Prendes poco antes del macabro hallazgo en el interior del depósito de basura. Fue el mismo vecino de Nuevo Gijón que encontró el cadáver el que facilitó a los agentes la descripción de un hombre de unos 30 años al que observó hablando por teléfono móvil cuando la calle ya estaba desierta. Su presencia le llamó la atención y así se lo hizo saber a los investigadores.

Fue poco después cuando el mismo testigo revolvía en uno de los contenedores cuando cogió una mochila y procedió a sacarla para ver lo que tenía dentro. Al abrirla, el contenido cayó al suelo. Su asombro fue máximo al ver que era un bebe desnudo, con restos de la placenta y del cordón umbilical.

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Sin pensárselo dos veces, y como no tenía teléfono móvil, salió a la carretera y detuvo al primer coche que pasaba. Eran dos chicos jóvenes que regresaban de dejar a un amigo en casa. Les pidió que llamasen por teléfono a emergencias. «Hay un bebé en el contenedor», repetía.

Cuando los chicos comprobaron estupefactos que estaba en lo cierto, llamaron de forma inmediata a la Policía. «Estaba tendido boca abajo en la acera, le puse una chaqueta encima por si todavía estaba vivo...», relató el joven. Los peores presagios se cumplieron cuando los sanitarios que se desplazaron hasta el lugar comprobaron que había fallecido.