La mochila en la que fue hallado el bebé asesinado, clave en la investigación

Contenedores en el lugar en el que fue hallado el cadáver del bebé, en Nuevo Roces. /
Contenedores en el lugar en el que fue hallado el cadáver del bebé, en Nuevo Roces.

Tras la petición de colaboración ciudadana, dos personas acudieron ayer a la Comisaría para aportar datos que ahora comprueban los agentes

OLAYA SUÁREZGIJÓN.

La mochila que contenía el cadáver del bebé, y que fue arrojada a un contenedor en Nuevo Roces, se ha convertido en una de las piezas clave de la investigación que lleva a cabo la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional. Los agentes tratan de determinar el origen de la bolsa y de hallar cualquier resto biológico que pueda llevar a identificar a los responsables del infanticidio.

El niño fue asesinado nada más nacer. Su pequeño cuerpo presentaba numerosos cortes, realizados con un objeto punzante que le afectaron a los órganos vitales. El cadáver fue introducido en la mochila junto a restos de la placenta y el cordón umbilical. Determinar el origen de la mochila es una de las vías de investigación que sigue la Policía, ya que podría servir de pista para concretar la procedencia de la bolsa y el lugar en el que pudo haber estado antes de acabar en la basura.

Los funcionarios de la Brigada de la Policía Científica ha inspeccionado con minuciosidad ese enser. Los restos recogidos han sido remitidos a los laboratorios centrales de la Policía. El asunto tiene carácter de prioritario, por lo que se espera que en los próximos días los investigadores tengan en su poder los resultados preliminares con los que poder ir trabajando.

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Dos testimonios

La petición de colaboración ciudadana lanzada desde la Comisaría el lunes tuvo ayer los primeros resultados. Al menos dos personas se presentaron ante la Policía Nacional con el objetivo de dar a conocer datos que consideraron podían tener relevancia para identificar a los asesinos del bebé. Los agentes tratan ahora de determinar si pudieran ser pistas fiables que arrojen luz a la investigación.

Todas las hipótesis continúan sobre la mesa a la espera de encontrar las pruebas contundentes de las que poder tirar del hilo hasta llegar a los responsables. Las sospechas apuntan a que la progenitora podría haber contado con ayuda para cometer el atroz crimen y que no haya sido ella la que dejó el pequeño cadáver en el contenedor del barrio de Nuevo Roces.

Lo que se descarta es que la mujer haya recibido atención médica durante el alumbramiento. Tampoco se ha constatado que alguna embarazada haya dejado de acudir a las citas médicas en las últimas semanas en los servicios de salud del Principado. La gestación se llevó a término. Se trataba de un bebé sano y sin malformación alguna, con rasgos caucásicos y que nació a las 40 semanas.